¿Cuál será el discurso el próximo martes? Hay expectativa. Porque el próximo 19 de febrero se cumplirá un año desde la explosión de la Mina 8 de Pasta de Conchos, donde 63 mineros siguen sepultados.
A la entrada de la mina hay unas mantas casi destruidas y un gran altar, recordando a los 65 mineros que quedaron atrapados. Pero también hay muchos vigías. Las lágrimas se han diluido lentamente.
El día 19 se espera que esté aquí el ejército, al que ahora usan para todo, pues se teme que la solidaridad rebase el control del Estado.
Lo que más llama la atención de este problema, es que ni la empresa, ni los gobiernos federal, estatal o municipal definen claramente si hay responsables y quiénes concretamente son.
Tampoco es claro por qué no han podido recatar los cuerpos. Y la atención está desviada hacia otras cosas.
A lo largo de los caminos y carreteras de la Cuenca Carbonífera, lo que se ve, lo que más destaca por sobre todo lo demás, son los grandes anuncios del gobierno, con sus enormes fotos del gobernador Humberto Moreira, anunciando que su gobierno es «el gobierno de la gente».
Se trata, en efecto, de un gobierno extraño en este siglo XXI: es esta una de las zonas que más riqueza han producido, entre el algodón, el carbón, la industria siderúrgica y ahora las empresas maquiladoras. Y Coahuila produce y produce.
En algunas zonas, el rumor es que existe además negocio de drogas y la Antigua Laguna es, como se dice, una economía emergente.
Es un territorio desértico, lleno de polvo y tierra, donde también se ha detenido a un grupo de soldados que violaron a 13 mujeres, en Castaños, al lado de la ciudad industrial de Monclova. Y ahora existe el temor de que ya todo esté listo para liberarlos.
En ese espacio, Humberto Moreira gobierna, él sí, como antiguamente. Es el líder, procedente de la familia magisterial, que antes sólo fue presidente municipal de Saltillo y ahora gobierna con su familia magisterial.
Gobierna a través de acciones muy populares: desde que llegó se pavimentan calles en muchos municipios, hay una intensa obra pública, construcciones por todas partes.
Hay maestros en todos los puestos y secretarías, en esta sociedad donde es un valor incontrastable ser profesionista, licenciado, doctor. Él mismo fue educado en el TEC de Monterrey.
Moreira cimbró a las buenas conciencias, porque Coahuila es una sociedad cerrada. Asociada al desierto, es una sociedad conservadora, profundamente religiosa. He ido a muchas casas, de ricos y pobres, profesionista y obreros, y en todas me encuentro una Biblia abierta. Hay cristianos de todas las clases. Hay una espiritualidad que parece conectada a la cabeza gacha y a recibir lo que mande dios o fustigada por lo que él enseña.
Moreira ha podido así levantar temas polémicos, como para cimbrar aún más a esta sociedad. Se ha desatado una gran polémica por el Pacto de Solidaridad, un reglamento para ordenar con derechos a parejas de homosexuales y otras formaciones familiares.
Eso ya provocó artículos en los diarios, locutores enloquecidos, propuestas para incluir en los libros de texto el informe y movimiento entre, por ejemplo, Los Caballeros de Colón, que ya recolectan firmas para «tirar la ley».
Lo curioso de todo esto es que en Saltillo aparecen también consignas del Che Guevara pintadas en los muros, firmadas por el gobierno de la gente, y que contrastan con miles de frases de Jesús de Nazaret estampadas también en los muros de pueblos, comunidades y ciudades que otrora fueron fuente pujante de riqueza, como Cloete, un pueblo minero que dio y dio mucho a la industria.
Lo más curioso es que a Moreira lo quieren y lo odian. Es un gobierno extraño, donde el profesor gobierna con sus hermanos de sangre, tuvo un divorcio bajo sospecha y le gusta bailar. Ya anunció que tiene nueva novia. Y también, se dice, no se sabe de cierto, que cambió la ley para agilizar los divorcios en Coahuila.
Lo más extraño es que en 2006 aquí también ganó Acción Nacional y Moreria se ha cuadrado ante Felipe Calderón, sin chistar. Por eso no tiene la fuerza suficiente para que la empresa que explota Pasta de Conchos, la Industria Minera México, con varias minas, sea consignada penalmente por no haber cumplido con la debida seguridad de la mina.
Todo el mundo lo sabe, por todos los caminos y en todas las fuentes: en Pasta de Conchos se pudo evitar esta desgracia tan grande. Y todos se indignan, porque tal vez el próximo martes 19, se anuncie que 3 ó 4 inspectores irán a la cárcel.
¿Y los verdaderos culpables?, preguntan familiares, viudas, gente en general. ¿Y el gobierno federal? Y esa Secretaría de Energía que dirigió el que ahora administra el gobierno federal, llamado Felipe Calderón ¿Qué?
Pero los trabajadores no reclaman, porque en estas tierras, el que habla es castigado. ¿Y quién permite eso? ¿De quién es la responsabilidad? Porque en la tierra que vio nacer al movimiento anarco sindicalista, que contribuyó a la Revolución Mexicana, todo ha cambiado para festejar a Moreira en todos los caminos, para festejar los negocios por todas partes, para los patrones y los dueños de Coahuila, para los llamados poderes de facto.
Y lo más extraño es que en Coahuila convive lo más atrasado con lo más moderno, así como es México. Y por gobernador tiene a un individuo que mantiene relaciones diplomáticas, comerciales y sociales con Fidel Castro.
¿Cuál es el secreto? Porque todavía no he escuchado a ningún panista nacional decir que Moreira es populista. Ni se ha formado un grupo capaz de enderezarle una demanda para desaforarlo, a pesar de que gobierna con su familia. Nada contra él, a pesar de ser el único que decide las grandes y las pequeñas cosas que pasan por aquí.
¿Es que Pasta de Conchos, donde las familias no renuncian a la entrega de los cuerpos, será el Waterloo de Moreria? Es solamente una pregunta, mientras entre mis manos se deshacen la Biblia, los Caballeros de Colón recogiendo firmas y miro a maestros del SENTE que proponen enseñar en la escuela que es derecho y ley que un hombre y otro hombre, en convivencia, tengan derechos.
A veces pienso que en Coahuila, Moreira se parece a otros gobernantes, como uno en Perú, que hacen sentir que hay avances para las mujeres, con leyes como el Pacto, y apresamientos como el de los soldados violadores, talleres de género, pero que en el fondo, como aquel viejo cacique en Perú, puede provocar la ira del pueblo, la muerte de miles en los campos y la pobreza que no deja desarrollarse a los que viven bajo su mandato…
07/SL/GG