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La pobreza alimentaria

Por Sara Lovera López*

Los gravísimos efectos del «gasolinazo» ya hicieron estragos al ingreso familiar. En unos cuántos días la espiral de aumento de precios es escandalosa. Según el análisis de Laura Velásquez, Secretaria de Desarrollo Económico del Distrito Federal, en dos semanas la canasta básica se elevó en 35 por ciento.

La propuesta que hizo Felipe Calderón de aumentar la gasolina y luego detener su aumento demagógicamente durante los meses que faltan para terminar 2007, generará nuevos incrementos en los precios en enero de 2008.

En menos de un año, la administración bajo sospecha ha generado un desastre de consecuencias inimaginables. La pobreza alimentaria, según datos oficiales, afecta a 14 millones de personas en el país, quienes ganan entre 3 y 5 salarios mínimos sufrirán enormemente.
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No puedo imaginar a las mujeres embarazadas desnutridas, ni a millones de niñas y niños reduciendo su ingesta proteica; en el caso de las campesinas, de las familias que viven en los cinturones de miseria de las grandes ciudades es todavía más dramático, ya que durante los últimos 6 años vivieron al menos una cierta estabilidad, ahora rota por la incapacidad del desgobierno en que vivimos.

Y qué pasará para quienes tienen un salario fijo, miserable. Mientras la alta burocracia logra tener ingresos ofensivos que pandean entre 156 mil y 56 mil pesos, mientras choferes, secretarias, ayudantes, no obtienen más de entre 4 y 67 mil pesos mensuales. Las diferencias irracionales y ofensivas, se profundizan inopinadamente.

Para ver de manera objetiva qué sucede, la lista de los alimentos de la canasta básica es elocuente. Frijol, pan, leche, tortillas, pollo, lentejas, aceite, harinas y huevo se dispararon entre 35 y 72 por ciento, según un recorrido por el mercado de abasto que hicieron algunos periodistas de radio y televisión toda la semana pasada.

Es un verdadero escándalo. Por ejemplo, la leche en polvo en los últimos 9 meses subió 73 por ciento, es decir, una familia con 2 niñas o niños menores de 5 años, puede consumir hasta 3 ó 4 latas de a kilo en la quincena. El huevo, un alimento absolutamente popular subió 36 por ciento y el pollo, la carne más económica y popular, un 40 por ciento.

Vi a una mujer en la calle de López en el primer cuadro del Distrito Federal, en un pequeño y antiguo centro de abasto para las pollerías de barrio, lamentarse de que no podría guisar carne de pollo más que una vez a la semana. Y vi a otra contar a las personas que la rodeaban, este domingo, que su canasta era de 500 pesos para una semana, sólo de verduras y harinas y un poco de pollo.

Es decir los neoliberales, encaramados en el poder han olvidado principios como el de la laicisidad, están como sabuesos vociferantes contra las libertades básicas, procuran la militarización para acallar las protestas y se empeñan en generar el conflicto sembrando la desesperación en todas partes. Me siento como en Haití.

¿Qué se puede hacer con un salario de mil pesos a la semana? Nada, medio comer y acallar ansias y necesidades con la enajenante programación televisiva.

Una ama de casa, una familia donde trabajan hombre y mujer, o mujer e hijo mayor, tendrá que enfrentar en breve aumentos adicionales en el transporte, en los libros y uniformes escolares. Las clases medias, pequeñitas, cada vez más, dejan todo de lado para pagar colegiaturas que ya subieron más de 25 por ciento; y qué decir de las ilusiones perdidas para tener vacaciones, distracciones o paseos.

Valla, no pueden ir ni a Chapultepec, porque los pepinos y las jícamas también subieron, y hace años que los talleres y el teatro para niñas y niños cuestan.

Las ventas de las bodegas de alimentos, según algunos comerciantes, entre los que por supuesto no faltan especuladores, se quejaron en un reportaje de que las ventas cayeron 40 por ciento, ante el efecto demoledor de aumentos encadenados.

El 5.5 por ciento de incremento del precio de las gasolinas y la cadena de aumentos escalonados en la electricidad, repercutirán en el costo del transporte, según las autoridades del Distrito Federal, en 15 por ciento, en enero de 2008, en la fecha que comienza el doloroso e irreversible periodo la cuesta abajo.

La pobreza alimentaria tiene consecuencias irreparables. Se necesita proteína para pensar y aprender en las aulas; la carencia alimentaria tiene otras consecuencias que empiezan a ser seculares: las parturientas se vuelven vulnerables; hay efectos en el riñón y en el futuro de esas mujeres desgastadas y agotadas. La falta de proteínas también incide en la muerte materna que tanto preocupa a algunos grupos, en el desarrollo de las personas, ayuda a procesos prolongados de depresión, de incapacidad para tomar decisiones.

¿Cómo haremos que las mujeres desnutridas y deprimidas luchen por sus derechos? ¿A quién puede importarle que las niñas y los niños tengan reducidísima capacidad de aprendizaje? ¿Y el estrés que plantea luchar por la vida a brazo partido a diario?

¿Qué los políticos y las políticas no se dan cuenta, no conocen este país, no tienen idea, con esos sueldos de alta burocracia que les tiende una cortina sobre sus ojos? ¿No saben de la tensión inimaginable para conseguir lo suficiente para el kilo de arroz que subió 27 por ciento?

¿Y el cine, el teatro, la música que vale oro, pregunto, no son cosas humanas necesarias para la civilización? ¿Quién que deba la hipoteca de su casa de interés social va a interesarse por formar parte del proceso político?

A la pobreza alimentaria, sigue esa, esa pobreza insultante, que tiene que ver con pensar, con ser libre, con tener el gusto de leer detenidamente una bella y penetrante novela.

¿Qué no se dan cuenta? O eso es lo que quieren. Hordas de personas indiferentes, definitivamente, avasalladas y paralizadas, para seguir aumentando su riqueza. Se llama capitalismo salvaje. Quién esté en contra, como dice Calderón refiriéndose al crimen organizado, pero sabemos que también se refiere a las otras y otros, tendrá bota militar para controlarlo o reprimirlo. ¡¡¡Es terrible¡¡¡

* Periodista y feminista mexicana, fue reportera en los periódicos El Día, unomásuno, La Jornada y directora del suplemento Doble Jornada, directora fundadora de Comunicación e Información de la Mujer, AC (CIMAC).

07/SLL/CV

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