Fue en Pekín, en 1995, donde por primera vez se planteó en una Conferencia Mundial de la Mujer la reivindicación de la comunicación como uno de los Derechos Humanos básicos y como elemento estratégico clave para el cambio social que las mujeres exigen en la lucha por la igualdad de derechos.
En la actualidad las mujeres debemos entrar en el ámbito tecnológico de la información, una fuente de poder, formación y educación, donde puede difundirse noticias, documentos, eventos y campañas con perspectiva de género y feminista.
Internet es el referente clásico de las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Sin embargo, el progreso de las TIC en esta era cibernética y las pugnas por crear nuevos modelos sociales y económicos no han reparado en la necesidad de la refundación de las ideas de libertad y solidaridad con la colaboración y presencia directa de las mujeres.
Numerosas Webs, foros, listas de distribución contribuyen en estos momentos a la difusión masiva de la información y a lograr que el mensaje llegue a la sociedad sin depender de la cobertura y del tono informativo que los grandes consorcios dedicados a la comunicación –electrónicos, sobre todo– decidan dar a determinados grupos o acciones.
En este sentido, es fundamental desde los movimientos feministas incorporarse y participar en esta dinámica reivindicando además el peso que la información con perspectiva de género y la feminista debe tener en tales medios, muchos de ellos alternativos.
No existe democracia real sin la participación de las mujeres, al igual que tampoco puede hablarse de una verdadera democratización de la comunicación sin una presencia equitativa y no discriminatoria tanto en el acceso a los medios por parte de las mujeres como en sus contenidos.
La globalización de la información, las nuevas posibilidades que ofrecen las TIC e Internet permiten la máxima difusión con mínimos costos, la propia estructura física de la red organizada a partir de la conexión de nodos, sin jerarquías, con igual poder desde cada nodo para emitir y recibir, son elementos especialmente favorables para que mujeres y hombres puedan hacer uso de estas ventajas en la construcción de una sociedad equitativa.
También permiten la interacción y construir comunidad, a través por ejemplo de espacios como la blogosfera, donde es clave formar parte de comunidades con intereses comunes: redes de mujeres, ONG defensoras de derechos humanos, representantes sociales y/o comunitarios.
El espacio virtual y la Internet son útiles para distribuir masiva y rápidamente información, para mantenernos en contacto, para debatir, para coordinar estrategias de reflexión y acción, para visibilizarnos, para darnos a conocer y ayudar a clarificar «malentendidos» históricos sobre los movimientos feministas.
07/GCJ/CV