Dar a luz a una edad temprana puede reducir la autonomía social y económica de una mujer a largo plazo, desviar sus perspectivas educativas y poner en riesgo su salud y la del recién nacido.
En Guatemala los recursos muy limitados moldean las vidas de muchas jóvenes, quienes en ocasiones deben enfrentarse a la vida sin el apoyo de una pareja o de su familia.
De acuerdo con la investigación «Maternidad temprana en Guatemala: un desafío constante», elaborada por el Instituto Guttmacher, las decisiones que tome la adolescencia y la juventud en este momento, sobre su vida sexual, influirán en el futuro del país, especialmente en el tema de desarrollos social y participación de las mujeres.
Sí las jóvenes guatemaltecas han de desempeñar un papel activo en el progreso de las sociedades, necesitan que el estado les provea de oportunidades de educación y capacitación, las cuales muchas veces no son aprovechadas al asumir responsabilidades maternas a temprana edad, señala el documento.
El estudio enfatiza que 114 de cada mil guatemaltecas, entre los 15 y los 19 años han dado a luz por lo menos una vez, una de las más altas tasas registradas en América Latina, que ha afectado especialmente a las jóvenes del área rural, 133 de cada mil.
La investigación destaca que prevalece la formación de uniones y la iniciación sexual a temprana edad y aunque las jóvenes no desean embarazarse al comienzo de esas relaciones, la mayoría no cuenta con información sobre métodos anticonceptivos.
Las mujeres consideran inevitable la unión temprana y la maternidad precoz, incluso aquellas que presentan un alto nivel de escolaridad, ya que tienen pocas perspectivas para otras opciones de vida, situación que afecta particularmente el área rural y a las comunidades indígenas, donde se considera a la mujer como un ser destinado a la maternidad, añade la información.
Esas tendencias revelan una necesidad insatisfecha de anticoncepción moderna y la carencia de una política nacional que atienda el tema de la maternidad precoz desde varias perspectivas, incluyendo los embarazos no deseados, las infecciones de transmisión sexual, el VIH y la participación, concluye el documento.
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