Inicio Ante discriminación de género y raza, necesario un cambio de conducta

Ante discriminación de género y raza, necesario un cambio de conducta

Por Alba Trejo

La indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, ganadora del premio Nobel de la Paz 1992, confiesa que ese galardón le ha enseñado a ser una mujer pragmática, a dejar las utopías y entender la complejidad del mundo con los pies bien puestos sobre la tierra.

De ese tiempo a la fecha ha viajado por el mundo con un mensaje de esperanza y mejor futuro. Dice estar feliz de haber vuelto a Guatemala a vivir la otra parte de su vida y asegura que, como mujer e indígena, bregará en la política, porque desea un país más igualitario y equitativo.

— ¿Qué lecciones de vida le ha dejado el premio Nobel de Paz?

— Haber aprendido a ser realista. A entender que resolver los problemas en este mundo complejo no es tarea de una sola persona, que tiene que haber un giro global de las conductas humanas para enderezar las dificultades como la desigualdad, hambre, violencia, racismo y discriminación.

«Aprendí a ser pragmática, antes era muy idealista, pensaba en la justicia social, en un mundo más pleno y creía que las cosas cambiarían fácilmente con sumar las fuerzas de la ciudadanía. Pero no es así.

«Estos 16 años han sido para mí de muchos desafíos, de romper silencios y de hacer lo que puedo, y eso ha fortalecido mi autoestima. Si una mujer no tiene autoestima probablemente se calla y puede no volver a intentar hacer las cosas.

«Ser portadora del premio también me ha dejado tristezas porque mucha gente espera algo y a veces no se puede, y eso frustra mucho».

— Discriminación de género y discriminación racial ¿cambiará esa situación en sociedades como las nuestras, machistas y desiguales?

— Debe cambiar y está cambiando. En los últimos 20 años hubo cambios fuertes, radicales, de participación y opinión. Yo vi un país (Guatemala) con un pasado intolerante, represivo, genocida, un país que mató a tanta gente, y ahora veo un país distinto. Invito a las mujeres a que vean los cambios, a que sientan, porque a medida que vemos un pequeño cambio nos alienta para abrir espacios.

«Pienso que para la transformación todavía se requiere de una concientización global, una conciencia colectiva, pero sobre todo basada en una ciencia individual de personas que tomen el reto de luchar por la igualdad, pero que no sea un discurso sino una práctica».

— ¿Qué falta para ese cambio y terminar con la discriminación de género y raza?

— Un cambio de conducta. Ya hubo mucha discusión y ahora hay que ponerla en práctica. No dejo de ser kich´e si hablo con un mestizo, ni un mestizo deja de serlo si habla con un kich´e. No pierdo la fe porque lo que nosotros no cambiemos lo cambiarán nuestros hijos. Hoy les toca a nuestros hijos su ruta de milenios pero con más ventajas porque hay más conciencia e identidad, además antes era un pueblo silenciado y hoy ya no, por eso veo puertas importantes al futuro.

— ¿Cuál es su mensaje en este siglo?

— Hago conciencia del calentamiento global desde el punto de vista de la relación de los humanos con su madre naturaleza. Debemos fijar una serie de principios con nuestra madre naturaleza para no dañar más al mundo.

«A veces hablo de la impunidad, genocidio, tortura y desapariciones forzadas porque llevo procesos relacionados con ese tema en los tribunales y tengo casos paradigmáticos que sociabilizar. También son parte de mi agenda la discriminación, el racismo y la pérdida de valores».

— ¿Y el tema de la violencia contra la mujer cómo lo enfoca?

— Insisto en que nadie trabaja en la prevención. Estoy sorprendida cómo las mujeres son agredidas por sus hijos, esposos, padres; es una violencia en su totalidad.

«La mayoría de las mujeres golpeadas ni siquiera presentan una denuncia porque las normas también las humillan, la mujer tiene que demostrar a un obsoleto juez que la han violado y tener testigos, y cuando denuncian y siguen el proceso, los primeros enemigos son su familia y la sociedad, y el juzgado que pide que se vuelva a cometer el delito para documentarlo.

«Prevenir, probablemente es lo más complicado porque tiene que volver a pasar por el tema de la familia, y la familia ahora tiene muchas dificultades, entre las parejas hay separación por concepto de valores o de necesidad económica».

08/AT/CV

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