Treinta y cinco mujeres congresistas urgieron a George Bush, presidente de Estados Unidos, a tratar el tema de la epidemia global de mortalidad materna, durante el encuentro del Grupo de los Ocho (G8) realizado en Japón.
Las congresistas hicieron el llamado al mandatario estadounidense mediante una misiva, donde mencionan la Meta Número 5 de las Naciones Unidas para el Milenio que consiste en reducir la mortalidad materna en un 75 por ciento para el 2015.
«Las madres son esenciales en cada sociedad. Aun el hecho de dar vida provoca la muerte de una mujer cada minuto de cada día. La prevalencia de muertes lidera incalculables pérdidas a las familias, niñas y niños, comunidades, y economías alrededor del mundo», dicen las legisladoras.
La negligencia con la que se trata la muerte materna pone en peligro la meta de reducir la mortalidad infantil y el combate al VIH/SIDA y malaria. También complica el esfuerzo de erradicar la pobreza a través del desarrollo económico, dice la carta que siga Lois Capps y otras 34 mujeres congresistas.
Las disparidades globales son especialmente estremecedoras, continúa el texto. Mientras en una nación industrializada el riesgo de morir al dar vida es de una en siete mil 300, el riesgo en África Subsahariana es de una en 26. Por eso, «debemos hacer una gran inversión para proveer soluciones para salvar la vida de las mujeres», dicen.
«Necesitamos renovar nuestra atención para lograr que la maternidad y los nacimientos sean seguros para las mujeres, sin importar dónde ocurran o dónde ellas vivan», dicen a Bush.
Usted ha estado firme en la presión a los otros miembros del G8 respecto a la inversión para el VIH/SIDA (60 billones de dólares), por lo cual le pedimos tener el mismo espíritu de liderazgo en el tema de la mortalidad materna, indican las congresistas, quienes también se comprometen en asistirlo y apoyarlo legislativamente en este esfuerzo.
08/LPB/GG/CV