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Violencia feminicida y despojo, los nuevos retos en la agenda de las mujeres indígenas

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Ciudad de México.- Ausencia de datos sobre el feminicidio de mujeres indígenas, explotación sexual y megaproyectos, son algunas de las problemáticas que comparten las mujeres indígenas a lo largo del continente americano. 

Estas fueron algunas de las coincidencias que observó la indígena náhuatl Fabiola del Jurado Mendoza, en el VIII Encuentro Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, que se llevó a cabo del 26 al 29 de febrero en la Ciudad de México. 

De acuerdo con la lideresa indígena, originaria de Morelos, esta reunión tuvo como objetivo hacer un balance a 25 años de la Plataforma de Acción de Beijing. Luego de una serie de mesas de trabajo y conferencias, las mujeres indígenas del norte, centro y sur de América identificaron que existen varios avances en términos de instrumentos jurídicos internacionales y nacionales, pero esto no es lo que viven en sus realidades cotidianas, donde no se aplican esos derechos reconocidos para ellas.

Por ejemplo, con respecto a hace 20 años, del Jurado asegura que hubo avances en el reconocimiento y participación política de las mujeres indígenas, pero al mismo tiempo se generaron mecanismos para que sus compañeros, los partidos políticos y las organizaciones utilicen a las mujeres para al final colocarse ellos en los puestos. 

Otro ejemplo es en el tema de libre determinación. En varios países se reconoce el derecho de los pueblos a la autonomía y libre determinación, pero hay casos como México en los que se reconoce siempre y cuando no perjudique las decisiones del Estado Nación, explicó la también psicóloga. 

A esto se suma que, en estos 20 años, no sólo no se avanzó plenamente en los otros derechos, la también defensora de los derechos de las mujeres y los pueblos observó que se han sumado otros temas en los que los países de todo el continente coinciden.  

Un ejemplo es la invisibilidad de los feminicidios de mujeres indígenas en toda la región, ya que en los observatorios sobre este tema no existe una perspectiva intercultural; la explotación sexual de mujeres indígenas para el llamada porno étnico; y el avance de mineras, megaproyectos y narcotráfico, que afecta la vida de las mujeres en términos de su seguridad, de su vivencia, de su sexualidad y de su buen vivir. 

Las lideresas pasan la batuta a las mujeres indígenas jóvenes

Muchas de las mujeres que se reunieron en este encuentro tenían trayectorias de hasta 17 años en la defensa de los pueblos y de los derechos de las mujeres. Muchas de ellas fueron pioneras en varias esferas de participación política para las mujeres y para las personas indígenas. Como ejemplo están estos tres testimonios de lideresas indígenas, iniciadoras del Encuentro de Mujeres Indígenas de las Américas, quienes ahora mandan un mensaje a las más jóvenes:

Isabel Ortega Ventura. Departamento de Oruro, en Bolivia.

CIMACFoto: Angélica Jocelyn Soto Espinosa

Isabel lleva 17 años en la defensa de los pueblos indígenas. Inició desde muy joven, cuando sustituyó a su mamá en las reuniones comunitarias para integrar una organización social llamada Centro de Madres. Desde ahí trabajó, pese a las tres horas de camino que esto le implicaba para salir de su comunidad, por el derecho a la alimentación de las mujeres. 

Así se ganó poco a poco el reconocimiento de otros pueblos, quienes le pidieron ocupar otros puestos de representación en organizaciones sociales de mujeres y hombres por la defensa de otros sectores, como las campesinas, sindicalistas, políticas etc. Como parte de este proceso, y a pesar de la discriminación y otros obstáculos que tuvo que enfrentar en el camino, ella se convirtió en años recientes en Viceministra de Justicia Indígena Originario Campesina en Bolivia.

Como un mensaje para las jóvenes indígenas, Isabel dijo: “Es importante estar siempre con la comunidad, ser elegida por las bases en la comunidad, para eso hay que tener respeto, cariño a la gente, principalmente a los mayores”. 

Dialys Ehrman. Pueblo Kuna. República de Panamá

CIMACFoto: Angélica Jocelyn Soto Espinosa

Dialis inició en 1975, en el contexto de la lucha de los pueblos indígenas. Su abuelo era el cacique de su comunidad, Akuanusadup , y ella asistía como observadora a los debates en los pueblos para evitar los proyectos que les despojaban de sus territorios. Desde muy joven, se dio cuenta que todos los que participaban y deliberaban en esas asambleas eran hombres. Fue ahí donde nació su ímpetu por potenciar, a través de su carrera de Derecho, la participación de las mujeres indígenas. 

Ella se convirtió en la primera abogada indígena de su país, desde donde ha acompañado varios procesos en defensa de las mujeres, los pueblos y sus territorios. Su trabajo ha consistido principalmente en la estrategia, en la incidencia internacional y, donde más le apuesta, en la formación de otras mujeres jóvenes. Uno de sus mayores logros colectivos es que en 2019 se aprobó en Panamá el Comité de Mujeres Indígenas en las que hay representantes de los 12 territorios

Para Dialys, la punta de lanza en la organización de las mujeres indígenas ha sido la formación y la capacitación, porque así se conformaron los liderazgos jóvenes, “una juventud empoderada”, que hoy está al frente de los movimientos sociales. A ellas les mandó este mensaje: “sigan trabajando, inmersas en este proceso organizativo. No desmayen y sigan trabajando por sus comunidades en lo local, en lo nacional y en lo regional, por los derechos de las mujeres indígenas porque ellas son el relevo generacional en el futuro tan difícil en el contexto de hoy” 

Isabel Gómez Chávez. Indígena tzeltal-maya. México 

CIMACFoto: Angélica Jocelyn Soto Espinosa

Isabel inició en 1986 en la defensa del derecho a la salud de las mujeres indígenas de su comunidad, en el ejido Pichucalco, Ocosingo. Entonces, y aún ahora, las únicas formas de llegar desde su pueblo al centro de salud más cercano es caminar tres días seguidos o salir en avioneta. 

Isabel también fue miliciana durante el levantamiento armado zapatista, pero una década después desertó para participar en los liderazgos de la Asociación de Rural Interés Colectivo, que trabaja a través de la lucha social por los derechos de los pueblos. Esta labor la llevó incluso a ser expulsada en 1977 de su comunidad y, por las costumbres comunitarias, a tomar la decisión de ejercer la maternidad fuera del matrimonio.

Ahora tiene 56 años y su mensaje para las mujeres jóvenes indígenas de toda América es: “Nuestra lucha ya no estamos lo mismo que los 80, ya tenemos que estar cambiando. Por eso yo impulso la participación en todos los espacios de las mujeres jóvenes indígenas que también ya tienen una trayectoria. Que ellas participen y que lleven todo el conocimiento sobre los instrumentos internacionales a las comunidades”

20/AJSE

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