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Salario 2021, regulación de outsourcing y cambios en el sistema de pensiones

Por Carmen R Ponce Meléndez
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CIMACFoto: César Martínez López

 “Más mujeres que hombres han perdido su trabajo, y ellas están tardando más en recuperarlo”. La pandemia amplió las brechas laborales para nosotras. Y aunque la COVID-19 ha servido para que las empresas acepten el trabajo desde casa, poniendo todo en la balanza, el resultado es negativo, aseveró la presidenta del Women Economic Forum Iberoamérica (WEF), Michelle Ferrari.

Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en septiembre había 33.3 millones de hombres económicamente activos; antes de la pandemia eran 34.6 millones. En tanto, en el mismo mes, 20.5 millones de mujeres tenían un empleo o estaban en busca de uno; antes de la crisis, había 22.6 millones en esta condición.

Las mujeres ya tenían mucho menos acceso al mercado laboral, enfatizó la consultora organizacional. El desempleo afectó a todos los grupos que tenían un ingreso por su trabajo, pero hasta ahora ellas siguen “representando las mayores bajas”. Pues mientras 1.1 millones de hombres siguen sin empleo, hay casi 3 millones de trabajadoras sin uno.

“El cierre de las escuelas trajo una carga adicional a las madres trabajadoras. Y en general, todo lo que se tiene que hacer en casa para no poner en peligro nuestra vida porque esta enfermedad implica mucho esfuerzo que se delega en las mujeres.

Sumado a las medidas de confinamiento, esto complica la búsqueda de empleo o de un puesto de mayor responsabilidad y, por ende, de mejor remuneración, explicó. “No todas pueden darse el lujo de quedarse en sus casas. Tienen la urgente necesidad de conseguir ingresos”.

Es evidente que frente a ese panorama todo cambio que se anuncia en el mundo laboral o en la política económica afecta en forma preponderante a las mujeres, esta afirmación supone una perspectiva de género. ¡Eso hay que verlo!.

Durante este mes hay varios acontecimientos importantentes en materia de política econonómica: la autorización del Paquete Económico 2021 por el Congreso y cómo va a quedar el Anexo 13; el incremento al salario mínimo (SM) para el próximo año; la propuesta del presidente para el sistema de pensiones que ya está en el Congreso para su revisión y apobación y, recientemente la propuesta presidencial sobre el outsourcing: regularlo o eliminarlo, es el debate. 

Una agenda amplia, en todas y cada una de estas medidas están los intereses de las mujeres les afectará directa e indirectamente, pese a ello su nivel de participación en las argumentaciones no es muy amplia, no se escucha su voz y tampoco se atiende. 

¿Qué implicaciones tiene el incremento al SM en tiempos de crisis?

Para las mujeres la posibilidad de remontar esta crisis provocada por la pandemia pasa necesariamente por la recuperación sostenida de los ingresos, en su mayoría provenientes de un salario, aún para esa gran mayoría que se ubica en la informalidad laboral (sin derechos laborales). Es la fórmula para reducir desigualdad y pobreza.

Una vida digna  requiere, como mínimo, cubrir los servicios básicos de alimentación, salud, limpieza, vestido, vivienda y educación.

“Una vida digna en México, hoy en día, requiere satisfacer necesidades básicas, como la alimentación, la vivienda y el vestido, así como tener la oportunidad de trabajar, acceso a los servicios de salud y educación y al tiempo libre. Se trata también de estar comunicada e informada, vivir en un ambiente estable y seguro, y ser parte de la sociedad”. Son algunos de los resultados del análisis elaborado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, titulado: “El estándar de ingreso mínimo en cuatro grandes cidades de México”, coordinado por Marcelo Delajar.

Si tomamos como referencia el primer grupo (pareja +1, edad 0-2) que aparece en la gráfica el salario requerido para cubrir todas las necesidades que están ahí, como bienes y servicios personales y del hogar, alimentación, salud y  transporte, es de 19 mil 075 pesos. Para el segundo tipo de familia el ingreso necesario sería de 27 mil 230.   

Esto es totalmente fuera de la realidad laboral del país, en particular de las mujeres y sus familias, implica que sus ingresos laborales no les permiten cubrir dignamente todas las necesidades.

Según datos del Inegi para el primer trimestre de este año. 59.4 por ciento (6.9 millones de trabajadoras), percibían un salario que va de 1 a 2 salarios mínimos, esto es aproximadamente 3 mil 697 pesos mensuales en un SM y 7 mil 393 en dos, mensuales y sin considerar el SM de la zona frontriza. Y pese a que en este gobierno los incrementos salariales son inéditos, con una intención de recuperación y mejoría de ls condiciones de vida para toda la población.

Para poder cubrir dos canastas básicas urbanas se requieren más de 100 pesos al día porque actualmente, con datos de septiembre de 2020, la canasta básica tiene un costo de 3mil 255. 60. Para 2021 se estima que sería de 3 mil 300 pesos.

Según la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami), la política de aumento de los salarios mínimos se mantendrá y al final del sexenio se espera que llegue a los 214.07 pesos diarios, es decir 6 mil 511.30 pesos mensuales, lo que corresponde a cubrir las necesidades básicas de un individuo y un dependiente económico.

Si las condiciones económicas lo permiten, probablemente el salario mínimo terminará siendo superior a los 214.07 pesos diarios.

La segunda meta de la política de salarios mínimos que se han planteado es actualizar y renovar los salarios mínimos profesionales. “Actualmente, existen 59 y varios de éstos están desactualizados; es decir, se fijan para profesiones que ya no existen en México. Otros se podrían modificar para que sean compatibles con las clasificaciones del IMSS e Inegi y así facilitar que las empresas paguen el salario correspondiente en cada profesión”.

Aún hace falta incluir profesiones y ocupaciones que fueron excluidas. “Uno de los objetivos que tiene el gobierno de la Cuarta Transformación es incorporar a las trabajadoras del hogar y a los jornaleros agrícolas. La meta es integrar a estas profesiones al sistema de Salarios Mínimos Profesionales y así mejorar sus niveles de ingreso. Pero no solo eso, también se plantea la necesidad de que estas dos profesiones accedan a todos los derechos laborales que por ley les corresponde, como acceso a la seguridad social, a una pensión digna, vacaciones, entre otros”. El Economista, 29/oct/2020

De momento se queda en el tintero los temas de los cambios propuestos para las pensiones y lo reltivo al outsourcing o subcontratación. Todos de gran repercusión  para las mujeres.

20/CRPM/LGL

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