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1 de mayo: mujeres trabajando

Por Mónica Pérez

El Día Internacional del Trabajo se celebra el 1 de mayo. Tradicionalmente, en esta fecha se llevaban a cabo desfiles o eventos similares por ser un día de fiesta para los y las trabajadoras en todo el mundo.

Sin embargo, en años recientes, hemos sido testigos de grandes manifestaciones de organizaciones laborales y de trabajadores inconformes con la difícil situación laboral, las precarias condiciones de trabajo, las recurrentes violaciones a sus derechos humanos y las pocas oportunidades para obtener un empleo digno.

Los antecedentes históricos de esta fecha se ubican en Inglaterra, cuna de la Revolución Industrial y donde surge la clase obrera como consecuencia de los nuevos procesos productivos y económicos.

De esta forma aparecieron las grandes fábricas, las ciudades industriales y el proletariado o clase trabajadora para quienes las condiciones laborales eran lamentables, con jornadas de hasta 18 horas diarias, sin descanso semanal, sin asistencia médica y recibiendo salarios indignos.

A finales del siglo XIX, durante el periodo histórico conocido como Segunda Revolución Industria, el petróleo y la electricidad fueron las nuevas fuentes de energía que impulsaron a la industria.

Fue entonces cuando Estados Unidos logró un desarrollo importante en la industria del acero, del carbón y del petróleo, entre otras áreas. Aunque la naciente clase trabajadora de ese país tenía algunas ventajas, enfrentaba muchas más limitantes.

Para mejorar sus condiciones laborales, los trabajadores norteamericanos empezaron a organizarse en gremios y sindicatos entre 1880 y 1890.

La historia oficial indica que el origen de la celebración se ubica en 1884, durante la Convención de la Federación de Trabajadores de Estados Unidos y de Canadá. En esa convención, la Federación llamó a los trabajadores a luchar por la jornada laboral de ocho horas, en lugar de las 10, 11 y hasta 16 horas que contemplaba su jornada.

Así, la Federación declaró que la jornada de ocho horas sería válida desde el 1º de mayo de 1886. En los meses previos a esa fecha miles de trabajadores se organizaron, mientras la policía y la guardia nacional se preparaban para contrarrestar ese movimiento, recibiendo armas financiadas por empresarios que se oponías a las demandas de los trabajadores.

El 1º de mayo de 1886, la Unión Central Obrera de Chicago convocó a sus agremiados a un mitin y a una huelga general para exigir una jornada laboral de ocho horas a la que se sumaron cerca de 50 mil huelguistas de todo el país.

Un día después, en la fábrica McCormick, en Chicago, se enfrentaron trabajadores, que se negaban a entrar a la fábrica, y policías con armas de fuego, dejando como resultado muchos heridos y varios muertos.

Posteriormente se unieron a esta demanda unos 350 mil trabajadores de Estados Unidos y empezaron una huelga nacional que afectó más de mil fábricas. Estas acciones causaron descontento y alarma entre los industriales quienes temían el inicio de una revolución.

En México, el 1º de mayo se celebró por primera vez en 1913, siendo Presidente de la República Victoriano Huerta, en el teatro Xicoténcatl de la ciudad de México. Ahí obreros de distintos gremios se pronunciaron por una jornada de ocho horas y el descanso dominical.

Fue hasta 1917, al promulgarse la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, cuando los derechos de los trabajadores fueron reconocidos y protegidos por la ley en el artículo 123.

Este articulo señala que la jornada laboral en México es de ocho horas, un día de descanso por cada seis días de trabajo, salarios justos, derecho a la formación de asociaciones y sindicatos, derecho a la participación de las utilidades de la empresa y seguro social, entre otras prestaciones.

Además, en nuestro país existe la Ley Federal del Trabajo que regula las relaciones laborales entre trabajadores y patrones, y amplia el panorama de derechos y obligaciones para ambos.

Sobre las condiciones laborales de las mujeres, la feminista Patricia Mercado escribe en un texto de 1995, que si algo constató la IV Conferencia Mundial de la Mujer, realizada en Pekín, China, es que las grandes luchas de las mujeres por conquistar sus derechos económicos, ha dado como resultado un importante consenso internacional que las ubica como poseedoras de derechos laborales y sindicales, así como de todos aquellos relacionados con la equidad, la igualdad de oportunidades y de trato.

En este sentido, afirma que fueron cuatro los ejes de lucha de las mujeres trabajadoras participantes en esa conferencia mundial. El primero se refiere a tomar medidas y acciones para romper las berreras discriminatorias y con ello, asegurar la igualdad de oportunidades y el acceso a la vida productiva para las mujeres.

En los dos puntos siguientes se demanda el respeto a los derechos laborales ante la internacionalización de la capital y el reconocimiento cualitativo y cuantitativo del trabajo doméstico y no remunerado de las mujeres.

Finalmente, las mujeres trabajadoras consideraron importante llamar a los gobiernos a legislar y diseñar políticas públicas que aseguren una distribución equitativa de las responsabilidades familiares, así como evitar cualquier discriminación por las funciones reproductivas que cumplen las mujeres.

2004/BJ/SM

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