Inicio A pesar de merma de ingresos, Uruguay no recortó gasto social

A pesar de merma de ingresos, Uruguay no recortó gasto social

Por Isabel Villar

Los programas con perspectiva de género o que tienen un gran impacto en la población femenina de la capital, cuentan con una inversión por parte de la Intendencia Municipal de Montevideo del 6.84% de lo que destina al gasto social, lo que representa el 2.99% del presupuesto total.

Así lo señalan las sociólogas Silvana Bruera y Mariana González de las Comisiones de Equidad de Género y de la Mujer de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) en su publicación “Montevideo construyendo equidad. Una mirada de género desde los presupuestos, realizada con el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert (Fesur) Uruguay.

De acuerdo con el director de Fesur, Achim Bachendorf, el análisis presupuestal con mirada de género es un enfoque innovador, al tiempo que un ejercicio democrático muy poco usado hasta ahora.

“El presupuesto es el instrumento más importante de política económica para el gobierno y, como tal, puede ser una herramienta poderosa para transformar a un país, o a un municipio, en términos de equidad.

El análisis de un presupuesto con un enfoque de género busca determinar si integra la perspectiva de género en todas las políticas, planes y programas o si, en nombre de una supuesta “neutralidad” y de un enfoque tradicional de los roles de las mujeres, no se consideran sus derechos y necesidades”, explican las investigadoras.

Acceder a la información presupuestal existente en las oficinas Públicas sólo es posible si se cuenta con la voluntad política de las autoridades, en el sentido de transparentar su gestión a la ciudadanía.

Contando con ella en el caso de la IMM, Bruera y González rastrearon algunos de los impactos del Programa de Igualdad de Oportunidades y Derechos (PIOD) puesto en marcha en 2002 , a través de su traducción presupuestal en 2003.

La primera dificultad fue la falta de indicadores específicos, que las confrontó con una masa de información “cifrada”, que se esforzaron en desagregar con ayuda de funcionarios contables y responsables del desarrollo de los programas.

Aún así, no pudieron abarcar todas las áreas, y se limitaron a investigar las marcas de aquellas acciones con indudable perspectiva de género o de impacto reconocido en las mujeres.

Seleccionaron algunos programas en salud, infancia, convenios educativo-laborales, cooperación internacional, adultos mayores, deportes y Comisión de la Mujer, respecto de los cuales identificaron beneficiarios, impactos directos e indirectos y sumas invertidas, con detalle de los destinos del gasto por grandes rubros.

ALGUNOS EJEMPLOS

A modo de ejemplo, el Programa de Atención Integral de la Salud de las Mujeres (PAIM), creado en l996, ejecutado por la División Salud y Programas Sociales de la IMM, registró en 2003, un año particularmente crítico para el país, el récord histórico de 77.322 atenciones que, calculadas a razón de 3 por mujer, benefició 25.744 usuarias, entre las cuales hubo 3.206 nuevas.

Además de su significado en materia de reconocimiento y fortalecimiento de los derechos vinculados al manejo del cuerpo, la sexualidad y la reproducción, los impactos del PAIM deberán rastrearse en el mejoramiento de la calidad de los servicios y en sus potencialidades aglutinadoras y multiplicadoras a nivel comunitario, advierte el estudio.

El Programa Nuestros Niños, creado a comienzos de los 90, apoya la integración de mujeres en situaciones de pobreza al mercado de trabajo, a través de centros de educación inicial para sus hijas e hijos, cogestionados con asociaciones comunitarias.

Durante 2003, los l8 centros en funcionamiento atendieron a 974 niñas y niños, a los que deben sumarse 305 becas para servicios comunitarios privados.

Con el apoyo de la cooperación internacional, durante el año elegido para el análisis se financiaron 21 programas. En once de ellos está presente la perspectiva de género, y su desarrollo insumió 43 millones de los 57 así obtenidos.

De la Comisión de la Mujer depende el Servicio Telefónico de Apoyo a la Mujer en Situación de Violencia, que durante el 2003 recibió 5.359 llamadas.

La Comisión de la Mujer gestiona también los programas Comuna Mujer Fortalecimiento a los Liderazgos Femeninos, Adolescentes Promotores de Derechos, Empleo y Ciudadanía Activa de las Mujeres.

A pesar de la merma de ingresos durante 2003 en virtud de la crisis nacional, la IMM no recortó el gasto en proyectos sociales; tampoco los recursos asignados a la Comisión de la Mujer.

Comparando los resultados del estudio con algunos obtenidos en otras ciudades de América Latina, las investigadoras concluyen que la ecuación programas con sensibilidad al género/gasto social es más significativa en Montevideo que en otros países de la región.

Y seguramente lo sería aún más, si se hubieran podido contabilizar otras accciones cuyos gastos específicos se pierden en grandes rubros que no pudieron desagregar.

2004/IV/LR

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