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Antipactos Fox

Por Marta Guerrero González

Periodistas, columnistas, empresarios, políticos y la sociedad en sus diferentes expresiones hemos insistido en la necesidad de convocar a un pacto nacional, para unificar políticas verdaderamente de Estado. Lo que ahora propone el empresario Slim y el rector Juan Ramón de La Fuente, no es nada nuevo. Pero a tres años de gobierno foxista debemos reconocer que a nuestro presidente no le interesan o no le gustan los acuerdos. Fox actúa como un padre; perdona la salida con machetes, recula y avanza según las manifestaciones que obstruyen a la ciudad, y ordena al pueblo.

Él quiere un compromiso nacional y así se lo pide a la sociedad, es decir a nadie y, cuando surgen los reclamos frente a los templetes, el presidente se defiende diciendo que “no jalamos”. Sabe que se equivoca pero no pretende la enmienda, piensa que su gobierno, es decir, “Los Pinos” representa de sobra, el cambio que tantos mexicanos y mexicanas quieren.

Lo hemos dicho hasta el cansancio. Lo hizo España; El Pacto de la Moncloa, fue un éxito, pero tuvo dos figuras centrales, el Rey y Adolfo Suárez, con la fuerza suficiente para convocar y acertar en el diálogo por la nación, dejando atrás el pasado; eran el Jefe de Estado y el Jefe de Gobierno. Fox es ambas figuras, pero no quiere pactos, pero tampoco se atreve a cumplir con rigor sus actuales promesas. El presidente no ha tenido la capacidad para el ejercicio de la política, esto es, lograr acuerdos entre fuerzas de diversos intereses. Su política es cupular y de corto plazo, pero no permea al cuerpo de la pirámide.

Por un lado exhibe con grandes reflectores actos de corrupción o anuncia la temporada de pesca de “peces gordos”, y después de dar la cara, no hay nada, ni castigos ni pececitos. Eso desorienta, confunde y lo hace débil a los ojos del mundo. El presidente debería pensárselo muy bien antes de lanzar una acusación con castigo tenebroso incluido, porque al no cumplir, pareciese o, que está atrapado y no puede actuar o, simplemente desconoce los alcances de sus bravatas.

No se puede convocar a la unidad llevando un garrote escondido en la espalda. Tampoco se puede ser un líder si no hay quien lo siga. Vicente Fox tiene que demostrarnos que sabe ser presidente, que su gobierno tiene un rumbo y que ya tiene formulas reales para hacer posible y efectiva La Reforma del Estado.

Esperamos que en esta ocasión, por fin, haga caso a la recomendación del empresario y del rector. Sigamos insistiendo.

*Periodista y Escritora mexicana

2004/MG/LR/SM

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