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Arranque Parejo en la vida, un programa fantasma

Por Miriam Ruiz

El deceso de una madre indígena divide a las comunidades. Aunque todos los organismos de salud coinciden en que es prevenible, resulta falaz para las mujeres tlapanecas y mixtecas, del municipio de San Luis Acatlán, Guerrero, primer lugar de muerte materna en el país y donde Arranque Parejo en la Vida es un programa fantasmal.

Quince días antes de morir y con casi nueve meses de embarazo, la tlapaneca Josefina Santo Portillo cocinó y atendió a toda la comunidad de Buenavista, enclavada en el municipio de San Luis Acatlán, cuna de guerrilla y uno de los históricamente con más altos índices de marginación en Guerrero y el país.

Por ser la nuera de los mayordomos en la fiesta de Año Nuevo, en este 2005, en uno de los feraces cerros adyacentes a Buenavista, Josefina –edad, 30 años– subió a la cima cargando sus enseres domésticos y a su hija de dos años. Ya no se sentía bien.

Cocinó durante largas horas y atendió a la comunidad compuesta por mil 200 habitantes. “Nada que no se les pida hacer todas las embarazadas por aquí. No se les tiene consideración”, apunta Felicitas Martínez Solano, tlapaneca integrante de la organización Kinal Antzetik, mientras señala desde la camioneta el cerro sagrado.

Ya de bajada ella se sintió muy mal, cuenta su padre Francisco Guzmán. “Le dio sueño, pensó que no llegaba”, traduce la intérprete durante una entrevista gestionada con el comisario suplente Eleuterio Ignacio Guzmán.

Dicen que le avisó a su esposo, que ella iba a desmayarse, que “arrojó una baba blanca y reaccionó”, que le dolía la cabeza. Su madrastra, que en realidad crió a Josefina, cuenta que “le sobó la cabeza, le pidió su papá que le rezara y le volvió a dar más fuerte el dolor.”

Luego el viudo de Josefina, que no pudo llegar a la entrevista con Cimacnoticias, la llevó al médico que va a la comunidad una vez a la semana, cuentan los habitantes. No contaba con los medicamentos necesarios. Ella tenía la presión muy alta y había que llevarla en camioneta a la cabecera municipal, San Luis Acatlán, a dos horas por una terracería infame y otra más de carretera pavimentada.

Pero no tuvieron dinero, asegura la familia del esposo. O no le hacían caso, como Josefina le comentó a una de sus hermanas. Antes de dos semanas murió convulsionada.

IGUAL QUE ANTES

Esa es la historia que cuenta su padre, un campesino que 30 años antes perdió de manera similar a otra hija y que enviudó poco tiempo antes porque –aunque dice que su esposa no estaba embarazada– tuvo una hemorragia que no se pudo detener.

En tlapaneco, lengua indígena que no tiene las palabras “creo” y “porque”, mismas que dicen en español, el hombre expresa que todo esto sí le da tristeza “nadie revive el alma” pero que se le va pasando.

Las autoridades locales defienden al viudo y su familia al tiempo que aseguran que se murió porque no hay medicinas, ni transporte para llegar al lugar. En época de lluvias todo empeora porque es imposible llegar a San Luis Acatlán. A veces hay que salir caminando.

IGUAL QUE SIEMPRE

San Luis Acatlán es un municipio en la zona conocida como Costa-Montaña en Guerrero, que pertenece a la jurisdicción sanitaria 06 con sede en Ometepec, a casi tres horas de carretera. Cuenta con un dispensario administrado por el municipio y un hospital que carece de banco de sangre y otros servicios para prevenir la muerte materna.

Por todo lo anterior, San Luis Acatlán no sólo es conocido por la marginación que acunó la lucha del guerrillero Genáro Vázquez sino por ser el municipio que mayor número de defunciones maternas registra en el país: cinco muertes en el año 2004, mismas que repiten casi al carbón la historia de Josefina.

Falta de caminos, de dinero; falta de atención, de personal medicinas o conocimiento se mezclan en cada caso de manera distinta con resultados iguales: un funeral.

EN EL PEOR SITIO

San Luis Acatlán, sede del Foro sobre Salud Materna en el marco del 28 de mayo Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, está situado en el peor estado para embarazarse de México, es decir, Guerrero.

Guerrero no solamente ha tenido por varios años el primer lugar en defunciones maternas del país sino que también tiene el último lugar nacional en relación con la inversión estatal en salud, 1.01 por ciento frente a la media de 17.27 del resto de las entidades, según datos oficiales recogidos en la investigación Muerte Materna y Presupuesto Público del Centro de Análisis e Investigación Fundar.

De igual manera tiene el último sitio nacional en el porcentaje de partos atendidos en unidades médicas –47.16 por ciento frente a 71.83 por ciento nacional – y el último en el número de especialistas ya que por cada 10 mil habitantes no hay ni dos médicos, mientras que en promedio México tiene 3.6 médicos por cada 10 mil personas.

¿CUANDO VAN A ARRANCAR?

David Meléndez Navarro, autor de una evaluación sobre el Programa Arranque Parejo en la Vida (APV) en la Jurisdicción Sanitaria 6, concluye que el deficiente funcionamiento del APV no avanza en reducir la muerte materna. Esto se refleja no sólo en el número de decesos sino en la falta de disponibilidad de Atención Médica Obstétrica.

En la realidad, mientras que el programa APV establece el involucramiento de autoridades y comunidad para apoyar traslados, ningún centro de salud puede otorgar el transporte en esa jurisdicción por lo que las familias tienen que erogar entre 300 y mil pesos.

Si en San Luis no tienen los elementos para resolver la emergencia obstétrica tendrán que viajar a cuatro horas, en el hospital Renacimiento de Acapulco.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el modelo de atención de emergencias obstétricas es lo que hace la diferencia entre la vida y la muerte de una embarazada.

Pero David Meléndez detalla que en esa zona de Guerrero faltan los indispensables antibióticos intravenosos, los medicamentos anticonvulsivos o los analgésicos recomendados para una extracción de placenta. Algunos servicios carecen de esterilizador.

Aunque San Luis Acatlán cuenta con una clínica SI Mujer, el cuadro de personal está incompleto y tiene casi las mismas limitaciones materiales que una partera tradicional, a quienes por décadas se culpó de las tasas de mortalidad.

Con esta perspectiva, llegarán a San Luis Acatlán el próximo 26 y 27 de mayo diputadas federales y locales de las comisiones de Equidad y Género, así como autoridades sanitarias de todos los niveles y ONG a un encuentro de cara con cientos de mujeres que viajarán desde las comunidades a discutir porque creen que allí solo se puede “Nacer o morir.”

El encuentro está motivado por el Día Internacional por la Salud de las Mujeres que su edición número 18 llama al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio al 2015, uno de los cuales es reducir la mortalidad materna a la mitad. No parece que en Guerrero se pueda lograr.

2005/MR/SJ

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