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Atenea en el Metro, lucha diaria contra el abuso sexual

Por Nasheli Arellano

Zapatillas, chanclas, tubos para el cabello, adornos para el peinado tirados en las vías del Metro de la Ciudad de México evidencian la prisa, las carreras de millones de trabajadoras que, de lunes a viernes, abordan los cuatro primeros vagones, exclusivos para mujeres, niñas y niños, rumbo a su empleo.

La prisa, los empujones, el miedo al despido provocan que sus cosméticos y hasta su calzado se precipiten a las vías, de donde en raras ocasiones los trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo los rescatan. La prioridad es llegar.

Por dentro, los vagones semejan camerinos, decenas de trabajadoras se maquillan, se quitan los tubos de la cabeza, se peinan, se depilan, se perfuman y hasta cambian de calzado, es decir, se preparan para llegar “arregladas” a sus empleos. Muchas llevan consigo a sus hijas e hijos, a quienes dejan encargados antes de trabajar, y grandes bolsas con mamilas, ropa y pañales.

De acuerdo a la página de Internet del Sistema de Transporte Colectivo Metro, una tercera parte de las 4.5 millones de personas que utilizan el transporte son mujeres.

Pero solo en dos periodos durante el día las autoridades del Metro destinan los primeros carros solo para las mujeres. De 5:00 a 10:00 horas, hora de ingreso a los trabajos, y de 18:00 a 21:00 horas, cuando termina la mayoría de jornadas laborales.

ABUSO, VIOLENCIA, LA OTRA REALIDAD

Las demás horas, mujeres y hombres abordan indistintamente los vagones del Metro, lo cual significa otra realidad para las trabajadoras y en general para las niñas y mujeres que viajan en este transporte, inaugurado en 1969.

Ximena es una de ellas. Viaja diario en la línea azul, la número 1, del metro que recorre de Taxqueña a Cuatro Caminos, y se baja en Allende y se queja del acoso sexual que sufren en los vagones, sobre todo cuando no hay separación de sexos.

“Una vez venía con varios amigos en el metro y un tipo según venía viendo mensajes de celular, estaba atrás de mí y de pronto bajó el celular dizque para guardarlo y pues me empezó a toquetear las pompis. No quise hacer un escándalo, pero ahora que lo pienso lo hubiera armado”, recordó Ximena.

Ese tipo de casos son los que justifican la división de vagones y la creación del Programa Atenea, promovido por el Gobierno del Distrito Federal (GDF) para evitar que las mujeres sean víctima de abusos y faltas de respeto.

Promovido desde el 21 de enero del 2008, el programa también se implementó en el sistema de Red de Transportes de Pasajeros (RTP), en rutas como el Eje 2 y 3 Oriente-Ermita Iztapalapa, Tlalpan-Anillo Periférico, que se desplaza a través de dos rutas desde Xochimilco a la Alameda Oriente y de Constitución de 1917 a Cuatro Caminos.

Son muchas las mujeres que se enfrentan a los agresores, por eso la frase del Programa Atenea es “Viajemos seguras”, cuyo fin es garantizar la seguridad de las mujeres en el transporte público, en el Metro.

Dice Ximena que el Programa es adecuado, porque evita el contacto de los agresores con sus víctimas y de esa manera ellas se preocupan por sus pertenencias, más de evitar abusos sexuales. Sin embargo, piensa que lo mejor sería que cambiaran su conducta, para que no fuera necesaria la existencia de programas así.

OBLIGADA VISIÓN DE GÉNERO

El incremento de la participación de la mujer en los últimos años en las actividades económicas, fundamentalmente en el sector servicios, ha impulsado que se creen objetivos de género dentro de los programas de transporte.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) del año 2005, los hogares con jefatura femenina representaban el 23.1 por ciento del total de los hogares. Así, 5.7 millones de hogares son dirigidos por mujeres en el Distrito Federal, casi uno de cada 3 hogares tiene jefatura femenina.

Parte de los objetivos del programa de género, asumido por el GDF para ser aplicado en el trasporte, son: incrementar las medidas de seguridad en los vagones para proteger la integridad física del género femenino, además de fortalecer la prevención y combatir las conductas infractoras contra las mujeres.

Es por ello que el programa representa una visión que replantea el actual comportamiento y actividad de las mujeres en los distintos sectores de la vida cotidiana, que apoya en la protección de la integridad femenina y responde a sus necesidades, en donde ahora las mujeres, desde el punto de vista de Ximena, solo deben cuidarse de no tirar sus cosas y de “ganar” un asiento.

09/NA/GG

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