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Cáncer y estilo de vida

Los cambios de estilo de vida no pueden ser utilizados como una alternativa de tratamiento al cáncer, sin embargo “cambios en el estilo de vida pudieran mejorar la calidad de vida y reducir los efectos secundarios de las terapias”.

Es una de las conclusiones del libro “Cáncer y estilo de vida” (Instituto Nacional de Cancerología, INCan, 2009), de la autoría de Laura Suchil, Emma Verástegui y Robert Thomas, cuyo objetivo es ofrecer una guía sencilla y práctica que ayude a las personas a darse cuenta de la influencia que –con amigas, amigos y familiares– pueden tener para disminuir las posibilidades de desarrollar cáncer o, si ya lo tuvieron, a vivir mejor y por más tiempo.

A partir de criterios científicos, generalmente aprobados por la comunidad internacional de oncología, en el Capítulo V del texto se resumen varios casos –la mayor parte de cáncer de mama–que ejemplifican cómo algunos mecanismos del estilo de vida influyen en la evolución del cáncer.

El primer factor a considerar es la relación entre lo que se come y la supervivencia al cáncer, sin embargo para las y el autor “el cómo y qué factores dietéticos interactúan en el desarrollo del cáncer es complicado”. Por ello consideran que “es especialmente delicado, dar consejos sin bases científicas, ya que las y los pacientes suelen seguir una serie de consejos algunos saludables y otros no tan saludables”.

Los factores que en su opinión pueden influir en mayor o menor grado en el desarrollo de esta enfermedad, por si mismos o por la combinación de varios factores, son: el ejercicio, dejar de fumar, bajar de peso, cambios en el consumo de grasa, los suplementos e, incluso, los analgésicos.

Para mostrar lo anterior, en este capítulo se exponen los hallazgos en Nurse’s, “el estudio más grande relacionado con la calidad de la dieta después de un diagnóstico de cáncer”, en donde se muestran los resultados de un cuestionario que pacientes con cáncer de mama respondieron un año después del tratamiento.

Las mujeres se dividieron en dos grupos. En uno se agruparon las que indicaron que habían comido lo que el profesor Kroenke ha descrito como una dieta prudente: alto contenido de frutas, vegetales y fibra, baja en grasas y sal. En el otro las mujeres con una dieta clásica de Estados Unidos: alta en grasas, con bajo contenido de fibra, frutas y vegetales.

“Los resultados confirmaron que el tipo de alimentación influía considerablemente en sus posibilidades de estar vivas más tarde”, se expone.

Esta diferencia fue mayor cuando se consideraron además las muertes por cáncer de mama, las defunciones por enfermedades del corazón, derrames cerebrales, otros tipos de cáncer, complicaciones por diabetes y otros problemas crónicos.

Para los autores, aún cuando al evaluar los datos estadísticamente no se encontraron diferencias significativas, por lo que los resultados no son concluyentes, “al analizar las diferencias en la supervivencia en las pacientes con enfermedad avanzada (con metástasis en los ganglios), ésta fue mejor en las mujeres con una dieta saludable”.

Con relación a la carne y la ingesta de fibra, según los resultados de un ensayo clínico con 25 mil personas del Reino Unido residentes en Norfolk, una de las conclusiones en “Cáncer y estilo de vida” es que las personas que incluyen fibra en su dieta tuvieron sólo un moderado aumento en el riesgo, en contraste con quienes tienen un alto consumo en carne roja y baja ingesta de fibra, con mayor riesgo de desarrollar cáncer de colon.

Comer carne roja en exceso estimula la formación de una sustancia cancerígena nociva llamada compuestos N-nitrosos, que se forman en el intestino y posteriormente se absorben y pasan a la circulación, se informa.

La fibra protege contra el cáncer de colon debido a que se combina con los alimentos y los ácidos biliares que son potencialmente perjudiciales, indican las autoras y el autor, sin embargo lo más importante es “el equilibrio entre fibra y la carne”.

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* Periodista mexicana, narradora oral, facilitadora de grupos, terapeuta con Enfoque Centrado en la Persona y Gestalt e instructora asociada del Sistema Tao Curativo.

10/CV/LR/LGL

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