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Casas de Salud, nuevo proyecto de atención para indígenas

Por Miriam Ruiz

Entre junio y diciembre del 2003 Casas de Salud, -nuevo proyecto gubernamental que atiende la salud de las mujeres indígenas en sus comunidades-, dio cauce a nueve denuncias de maltrato, atendió 102 embarazos y partos; y realizó 42 exámenes de papanicolau, que detectó en todos los casos infecciones de transmisión sexual (ITS).

Otro de los hallazgos de éste modelo de atención, es que en las comunidades indígenas el incesto común.

Para atender la salud de las indígenas, las mujeres más vulnerables, funciona Casas de Salud que hasta el momento opera en cinco estados de la República con nueve grupos indígenas.

Impulsadas desde la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), y con el apoyo económico del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (UNDP), operan en la actualidad seis casas de esta naturaleza donde las mujeres indígenas cuidan la salud reproductiva de sus similares.

Lo anterior “les otorga valor como agentes de cambio y atención a la salud, así como una real mejora de las condiciones de calidad de vida de las beneficiarias,” explica el más reciente informe del proyecto.

A la fecha, hay Casas de Salud en Chalchihuitán, Chiapas, donde habitan tzotziles; San Mateo del Mar, Oaxaca, donde se atiende a mujeres huaves, y en Matías Romero en el mismo estado, zona mixe.

Asimismo, funcionan Casas de la Salud en Ometepec, Guerrero, para atender mujeres amuzgas, mixtecas y tlapanecas; una más en la zona nahua de Cuetzalán, Puebla; y otra, en Baborigame, Chihuahua donde se atiende a tehepehuanas y tarahumaras.

Aunque el proyecto no cumple un año de trabajo, se perfilan ya las necesidades de cada región. Mientras que en Chiapas y Guerrero preocupan las elevadas tasas de mortalidad materna, en Oaxaca, la casa de Matías Romero se dedica a la detección oportuna del cáncer, y en San Mateo del Mar, sobresalen ambos problemas.

En tanto que todas las casas se abocan a detectar la violencia tanto familiar como institucional que históricamente se ha reflejado en discriminación en los servicios de salud y justicia, así como a transformar la idea de que el maltrato a las indígenas es “natural”.

En un informe la CDI asienta que “la mayoría de los contextos en los que se encuentran las casas de salud viven procesos de violencia social muy fuertes, algunos emanados de situaciones en los que la presencia del narcotráfico o guerrilla enmarcan las relaciones que se establecen entre las personas.”

Incluso, al ventilar el tema de la violencia en las comunidades, algunas de las integrantes de las casas de salud han recibido amenazas verbales y otras formas de hostigamiento de los varones en la comunidad, denunció el documento.

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