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Chapultepec es un desastre

Por Marta Guerrero González

No puedo hablar del lago porque no me dio tiempo de visitarlo, pero puedo asegurar sin lugar a dudas que nuestro zoológico es el peor del mundo (conozco muchos). Lograron crear un laberinto maléfico, no hay señalación, ni mapas, ni cordura en la distribución. Las cristalerías están sucias y en su mayoría no se observa sino un miserable hábitat, desierto y abandonado.

Todo el mundo está perdido y de ello son testigos los guardias, que con toda seguridad disfrutan de la desesperación de los visitantes. El elefante (martes 21 de junio) da una enorme pena, luce viejo, terriblemente solo y descuidado, pero sobre todo aburrido hasta la muerte.

Los espacios son minúsculos y parecen escenografías de pacotilla donde el espécimen brilla por su ausencia o no existe más, el agua está lamosa y probablemente contaminada de toda clase de bacterias. Los pocos felinos que pudimos ver, además de vivir en un espacio sumamente reducido, sucio y precario, se encuentran solos; terriblemente solitarios, con el pelo, que debiera ser brillante, deslucido y en partes desmechados, a excepción del leopardo.

Para donde mires encunentras infelicidad y frustración. La gente se cansa de buscar a los animales entre follajes atascados de polvo, unos a otros se preguntan por la ubicación de tal o cual animal, por la salida. Y lo peor es el final: ¡ya no puedes salir por donde entraste! No, tienes que cruzar todo el zoológico, textualmente, la salida ahora es por el Chivatito, por la calle de Los Pinos, por la misma que desemboca a Arquímides.

A pregunta expresa el guardía nos dijo que “lo habían dispuesto así para dar oportunidad a los comercios que recientemente colocaron en esa parte”.

¿Se han puesto a pensar lo que significa caminar toda la avenida Reforma hasta el estacionamiento del Museo de Antropología con niños y carreolas, bajo el sol o con la amenaza de lluvia? ¿No existe nadie con sentido común y solvencia mental? Pusieron flechas amarrillas en el suelo indicando la ruta de salida, ahí está marcada la idiotez y la corrupción con los comerciantes.

La larga caminata sin caravana no se logra por menos de treinta minutos, en grupo se dobletea y además se pone en riesgo la seguridad de los pequeños y también de los adultos. En plena Reforma, no faltará el pillo que detenga su auto y te arranque a uno de los nenes que como leona tratas de llevar a salvo, que te quite el reloj y la bolsa, que te secuestre, etc.

La verdad que yo, al estilo gringo, les recomiendo no ir. Hasta que no nos garanticen nuestra seguridad y la de nuestros hijos; hasta que no adecenten la vida de esos pobres animales, que más que en cautiverio parece que viven en encierro culposo, hasta que las rutas de evacuación estén disponibles a tres minutos, cinco a lo más y no a una hora o cuarenta minutos corriendo. ¿Por qué hacemos las cosas así los mexicanos?

05/MG/GM

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