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China: Salud y seguridad para mujeres e infancia

Por Teresita Vives*

El informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en ocasión del primer Día Mundial de la Estadística, el pasado 20 de octubre; se dedicó a la necesidad de que los gobiernos inviertan en salud materno-infantil.

A medida que la comunidad internacional tome mayor conciencia sobre esta necesidad, más cerca se está de lograr sociedades sostenibles y, mejor aún, de evitar que millones de mujeres y niños mueran cada año por causas evitables.

De acuerdo con la ONU, aunque se han alcanzado ciertos avances en ese sentido, falta mucho por hacer.

El Comité Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Pacífico Occidental, durante una reunión en Kuala Lumpur, se pronunció por pedir a los gobiernos del área reforzar sus acciones para mejorar la salud de las mujeres desde la infancia hasta la vejez, al ser más propensas a riesgos sanitarios que los hombres por causas sociales y biológicas.

La depresión y los trastornos mentales, debido a la violencia de género, la situación social y la carga de trabajo figuran entre las dolencias que azotan a las mujeres, unido a los peligros propios del embarazo y el parto; en el caso de las niñas, está la persistencia de la discriminación contra ellas y la violación de sus derechos.

Por la incidencia de China en el mundo dada su población, cercana los mil 350 millones de personas, vale la pena analizar algunas de sus acciones en tan necesaria tarea: este año, el gigante asiático incrementó en 10 veces el presupuesto asignado en 2009 para evitar la transmisión de enfermedades infecciosas de madre a hijo.

El gobierno destinó 120 millones de dólares para prevenir el contagio durante el embarazo del VIH/Sida, sífilis o hepatitis B. El programa incluye pruebas, servicios de consulta y tratamiento gratuito a las gestantes.

Cerca de seis millones de mujeres se benefician del plan que abarca más de mil distritos; la iniciativa, que responde al aumento de mujeres con esas patologías, ayudará a disminuir las infecciones en bebés y mejorará la salud materno-infantil.

Esfuerzos como este en el país más poblado del mundo, con una proporción de 108 hombres por 100 mujeres, resultan de vital importancia, máxime si los centenarios sumaban a mediados de octubre 43 mil 708, cifra que ubica a China como segunda entre las naciones con mayor número de personas en ese grupo etario.

Por otra parte, como resultado de la política de Planificación Familiar, en los hogares con un solo hijo, éste debe cuidar en el futuro de sus cuatro abuelos y luego de los padres. ¿De no crecer con salud, sería esto posible?

Si de la población depende el destino de un país, el envejecimiento en China impone un gran reto, teniendo en cuenta que el número de personas mayores de 60 años de edad sobrepasará los 200 millones en algún momento entre 2011 y 2015.

Asimismo se elevará considerablemente a partir de 2016 hasta 2040, según un informe reciente de la Academia de Ciencias Sociales de este país.

Lo anterior es resultado del aumento de la esperanza de vida, asociado al rápido crecimiento económico.

Sin embargo, para mantener este último y poder llegar a una sociedad moderadamente próspera, en la cual más personas se beneficien del desarrollo y haya menos pobres, se necesita, advierte el documento, crear y fortalecer planes que satisfagan el incremento de la seguridad social y los costes sanitarios.

Otra gran preocupación para el país es también la esperada disminución del 23 por ciento de la población en edad laboral -de 15 a 64 años- entre 2015 y 2050; a las citadas cifras se suman otras que justifican la razón por la cual China amplía sus esfuerzos en materia de salud con programas como el mencionado.

En este territorio, 740 mil personas vivían con el VIH en 2009, 20 millones en su etapa crónica, el Sida -un 30.5 por ciento mujeres-, y 120 millones son portadores de la hepatitis B; la mayoría de ellos fue infectada cuando eran bebés.

Uno de los avances de China en el tema es haber logrado que el crecimiento de los casos de Sida se ralentizara (hacer lento un proceso), el 5.8 por ciento este año, gracias a las medidas preventivas aplicadas y al mayor número de personas con el mal que fueron tratadas (a finales de septiembre 65 mil 481 recibían terapia antirretroviral).

Según expertos, lo que constituye aún un reto mayor es controlar las nuevas infecciones de manera efectiva y el diagnóstico de los portadores del virus sin registrar.

Con respecto a la hepatitis B, unas 128 mil mujeres en edad fértil reciben los beneficios del primer programa para zonas rurales iniciado en 2008, el cual se propone prevenir la transmisión de la enfermedad de madre a hijo y consiste en preparar a médicos y autoridades para que luego éstos realicen acciones con ese propósito.

La iniciativa incluye la entrega de folletos educativos, consultas y análisis preventivos a las casadas y las gestantes y charlas sobre la patología, con alta incidencia en localidades montañosas.

El proyecto didáctico orienta a las mujeres a realizarse la prueba diagnóstico de esa dolencia antes de contraer matrimonio o quedar embarazadas, a vacunar a los recién nacidos y a no amamantar a sus bebés en el caso de ser positivas al virus.

Ante todas estas cifras y ejemplos, queda claro que invertir en salud tiene sentido.

(*) La autora es corresponsal de Prensa Latina en China.

10/TV/LR/LGL

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