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De sexo a género

Por Lucero Saldaña

El principio de que las personas gozan de igualdad de derechos, constituye la idea central, y el ideal, de los derechos humanos.

Durante los primeros decenios, en la legislación internacional de derechos humanos prevaleció una orientación genérica, más que específica por género. La discriminación de género no existía como término.

El sexo era uno de los ámbitos prohibidos de la discriminación. Mucho más tarde se descubriría que la discriminación sexual perjudicaba a hombres y mujeres.

Cuando se hablaba de las mujeres en las primeras convenciones de derechos humanos, era en su condición de madres y responsables del cuidado de los hijos y a través de la protección de la maternidad.

Posteriormente se descubrió que la protección de la maternidad ponía en peligro la igualdad de derechos para las mujeres porque estaba concebida para proteger a los niños, siendo las mujeres el conducto.

La tendencia a tratar a “las mujeres y a los niños” como un sólo bloque, y situarlos en algún lugar cerca del final de la orden del día era una situación común.

Pasaron 31 años entre la Declaración Universal de los Derechos Humanos y 13 años desde los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos y Derechos Económicos, Sociales y Culturales, hasta la Convención de la Mujer que se considera como sujeto de análisis.

Además la idea de la discriminación de género no se elaboró en el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas, sino que la desarrollaron organismos que trabajan en el progreso de la condición de las mujeres saliendo progresivamente a la luz, los principales aspectos de la discriminación por género.

La discriminación se da en la esfera pública y en la privada, influye en los derechos políticos y sociales y, aun más importante: es acumulativa, es decir, se puede discriminar a una mujer no sólo debido a su sexo, raza y religión, sino también porque está casada y tiene hijos, o porque su comunidad está tradicionalmente gobernada por hombres que pueden haber decidido que el lugar de las mujeres está únicamente en el hogar.

El cambio de terminología de sexo a género, intentaba cernir el papel inferior históricamente asignado a las mujeres en la vida pública y privada, en la política, la familia, la comunidad y la sociedad.

Dado que el papel de las mujeres estaba históricamente construido, podemos cambiarlo, es decir, fabricarlo entre hombres y mujeres.

Se puede comparar la eliminación de la discriminación de géneros con pelar una cebolla: una vez que pelamos la primera capa, aparece otra por debajo que, a su vez, revela otra.

La combinación de estas capas diferentes requería un cambio en la terminología, de sexo a género, porque el sexo es sólo uno de los temas por abordar.

Mientras que la discriminación de género denota la multitud de normas discriminatorias que sólo perjudican a las mujeres por el hecho de serlo.

En las políticas del desarrollo, al igual que en los derechos humanos, la familia y/ o hogar originalmente constituía la unidad de análisis más pequeña, y las relaciones familiares se convirtieron en objeto de estudio con el surgimiento del análisis de género.

Este enfoque descubrió que en las relaciones intrafamiliares se imponían tradicionalmente deberes a los miembros femeninos mientras se concedían derechos a los miembros masculinos. Las relaciones intrafamiliares se reflejaban en las normas sociales y a menudo eran reforzadas por una legislación aprobada formalmente.

La lucha contra esta violación inicialmente se volcó contra la esclavitud porque la propia idea de tratar a los seres humanos como si fueran mercancías se entendía como un desafío.

Aún se puede hablar de las mujeres como “chattel”, que en su sonido quiere decir ganado en inglés, cattle, Una vez vendidas para el matrimonio pasan a constituir propiedad de sus maridos. Cuando a los maridos que han pagado el precio de la novia se les habla de igualdad de derechos para las mujeres, suelen decir “he pagado por ella, no ella por mí: ¿Cómo podemos ser iguales? En fin, no debería haber guerra entre los sexos, sino un combate contra toda forma de discriminación.

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*Senadora e integrante de la Comisión de Equidad y Género y de la Comisión Especial que dará seguimiento a los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez.

2004/BJ

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