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Dolores Ibarruri, la Pasionaria

Por la Redacción

“vale más morir de pié que vivir de rodillas” Esta frase que acotó la Pasionaria Dolores Ibárruri para aglutinar a las mujeres y obreros forma parte de las consignas obreras por la lucha de sus derechos.

Dolores Ibárruri nace en 1895 en Gallarta, Vizcaya, en el seno de una familia pobre y numerosa. Con la aspiración de ser maestra Isadora Ibárruri Gómez (verdadero nombre de la Pasionaria) se topa con el primer limite para el desarrollo la pobreza, sus padres la habían empleado en una casa para hacer trabajos domésticos.

A los 21 años Dolores se casa con Julián Ruiz líder socialista obrero. Ese mismo año nace su primera hija, Esther, quien muere muy pequeña. Sus padres siempre se opusieron al matrimonio, pues conocían las ideas socialistas de Julián.

Dolores en contacto con los obreros y una vida de miseria despiertan su conciencia colectiva y asume que la única manera de acabar con tanta injusticia era el socialismo comunista.

Comienza su militancia en ese mismo año. En 1918 escribe su primer artículo en El Minero Vizcaíno que firma con un seudónimo: La Pasionaria. Se ha especulado mucho sobre las razones que la llevaron a elegirlo. Se cree que se inspiró en la flor del mismo nombre; resistente a todos los climas y estaciones, permanece siempre verde.

El 15 de abril de 1920 la agrupación socialista de Somorrostro, donde ella vivía, se suma a la fundación del Partido Comunista Español (PCE), de la cual Dolores es fundadora y militaría hasta el fin de sus días.

Muy pronto Dolores destaca como líder; sabe llegar a la gente; se involucra personalmente con los trabajadores para movilizarlos.

En 1928 participa en una manifestación de mujeres ante el Gobierno de Bilbao, pidiendo la liberación de los presos comunistas.

Dos años más tarde en 1930 Dolores es elegida miembro del Comité Central del partido, y es enviada como delegada al III Congreso del PCE, para comenzar en 1931 su aventura como oradora y escritora. Se separa de su marido y se traslada a Madrid junto con sus pequeños Rubén y Amaya, para redactar el diario Mundo Obrero.

A los 37 años Dolores participa en el IV Congreso, donde es nombrada responsable de la formación de la Comisión Femenina del partido. Es detenida dos veces y encarcelada por participar en mítines, y por sus incendiarios artículos y discursos.

Dolores representaba para los fascistas no sólo ese odioso ruido de los proletarios capaces de juzgar la realidad y la historia, sino, además, la no menos odiosa transgresión de la mujer opuesta al prototipo reaccionario femenino y que Franco idealizó en la figura de su propia madre.

Dolores es el referente de la mujer que no responde a los moldes establecidos. Lo es también para su propio hijo Rubén, aquel niño que aprendió la vida clandestina desde que nació, que se curtió, hiciera sol o lloviera, a las puertas de la cárcel de Madrid, día tras día, esperando que liberaran a Dolores, su madre.

A los 38 años es candidata a diputada por Asturias en las elecciones legislativas. En ese año viaja por primera vez a Moscú, donde conoce a José Stalin, y en 1934 preside el Primer Congreso del Comité de Mujeres. Va a París al Congreso Mundial de Mujeres, que se pronuncia contra la guerra y el fascismo.

Como reconoce que por sus actividades, sus entradas a la cárcel y sus viajes no puede ofrecer un sitio estable a sus hijos, decide enviarlos a estudiar a Rusia en 1935.

Al año siguiente es elegida diputada e interviene en un mitin donde haría célebre la sentencia: “El pueblo español prefiere morir de pie que vivir de rodillas”. También crea la revista quincenal Mujeres, que se proclama en contra del fascismo y la guerra.

Elegida vicepresidenta de las Cortes en 1937, protege a los católicos de las represalias incontroladas de las masas, con el fin de hacer prevalecer el imperio de la ley. En 1939 Dolores coordina la emigración española a la URSS, a donde es enviada. Durante todo este tiempo nunca dejó de leer cuanto libro cayó en sus manos.

Los gobiernos fascistas en la España y la Francia de esa época hacían imposible la estancia de la Pasionaria en su suelo; de nuevo se refugia en la URSS en 1941, en donde el fascismo tampoco era desconocido, pero sí muy encubierto bajo un rojo tinte.

En 1942 asume la secretaría general del PCE y se traslada a París. Tenía 50 años.

Una década más tarde Dolores es enviada a Checoslovaquia para transmitir desde allá Radio España Independiente.

En el ínter, Dolores y el PCE conocen un informe secreto sobre el culto a la personalidad de Stalin, que deja al descubierto la sordidez de su gobierno; esto representó un duro golpe para ella, quien lo admiraba en extremo.

En 1960 renuncia a la secretaría general del partido durante su VI Congreso, pero acepta la presidencia. A los 67 años recibe el premio Lenin de La Paz (1967) y el doctorado honoris causa en Historia por la Universidad de Moscú. En 1963 visita Cuba por primera vez, y se entrevista con Fidel Castro. Viaja también a Yugoslavia, China, Suiza e Italia.

En 1975 muere Francisco Franco. Dolores tiene 80 años. Al año siguiente solicita su pasaporte para regresar a España y llega a Madrid el 13 de mayo de 1977, después de 38 años de exilio. Es reelegida diputada por Asturias el 15 de junio de ese año, pero poco puede hacer ante las amañadas cortes bicamerales. En septiembre le implantan un marcapasos en el corazón.

Dolores Ibárruri, la Pasionaria muere a los 94 años en Gallarta, su pueblo natal, el 12 de noviembre de 1989, año también de la caída del Muro de Berlín mientras se vienen abajo los ideales por los que había luchado: desaparecieron la URSS y el bloque socialista. Heredándonos la lucha constante y pasión por un mundo menos bélico y más justo.

2004/EC/LR

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