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El 2 de julio en Oaxaca

El próximo sábado 5 de julio se cumplirá un año de la desaparición de las hermanas Virginia Ortiz Ramírez, maestra bilingüe de 20 años de edad, y Daniela, estudiante de secundaria de 14 años, jóvenes de la etnia Triqui.

Su madre, Antonia Ramírez Cruz, no sólo ha contado estos casi 365 días. Su dolor y angustia se ha convertido en una férrea y emblemática lucha, ya que se atrevió a denunciar los hechos y ha tocado todas las puertas posibles en busca de justicia.

Antonia, junto con su sobrina Emelia Ortiz, han denunciado incontables veces los hechos ante las autoridades y se han reunido con el Procurador de Justicia del Estado, Evencio Nicolás Martínez Ramírez, quien ha prometido desde agosto que ya van a investigar, pero nada se ha resulto del caso.

Para la madre de Virginia y Daniela, estos 365 días se han convertido en interminable espera, en la esperanza de que aparezcan otra vez sus dos hijas, quienes “desaparecieron” en el trayecto entre Rastrojo, su comunidad, y San Marcos Xinicuesta.

Este hecho, como muchos otros de violencia contra mujeres que ocurren entre el grupo étnico Triqui, se atribuyen a un añejo conflicto de intereses entre grupos políticos que se disputan el poder, como son el Movimiento Unificador de Lucha Triqui (MULT), Unidad de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort) y MULT-Independiente (MULT-I), lo que ha sido pretexto de las autoridades para no investigar los hechos, como denunció Emelia Ortiz.

La falta de políticas para encontrar puntos de acuerdo entre los pueblos enfrentados ha originado que los enfrentamientos se sigan presentando entre las comunidades, lo que ha dado origen a más violaciones de mujeres –unas 10— estima Emelia Ortiz, muchas de las cuales no se han denunciado porque las mujeres dicen “para que nos exponemos si a nadie castigan”, despojos de propiedades, emigraciones forzadas y asesinatos, como el ocurrido a las locutoras de Radio Copala, Felícitas Martínez y Teresa Bautista, este último ocurrido en marzo pasado.

AGRAVIOS CONTRA MUJERES TRIQUIS

De acuerdo con Emelia Ortiz, tía de Virginia y Daniela, son muchos los agravios cometidos contra las mujeres triquis desde hace muchos años. Así lo documentó junto con la Liga Mexicana de Defensa de los Derechos Humanos, filial Oaxaca, cuando señalan que en 1979 varios hombres denunciaron ante el gobernador interino de Oaxaca, el general Eliseo Jiménez Ruiz, la violación de 14 mujeres por parte de elementos del Ejército Mexicano, cuya partida militar había sido instalada un año antes en San Juan Copala.

Por supuesto, como ahora, no hubo ninguna clase de respuesta. No hubo un solo detenido, a nadie se le castigó por ese aberrante episodio que siguió repitiéndose una y otra vez. Las mujeres se habían convertido desde entonces en botín de una lucha interna.

En 1980, en Santa Cruz Tilapa, Santa Cruz Chiquita y El Rastrojo de nueva cuenta elementos del Ejército mexicano violaron mujeres. Los hechos también fueron denunciados ante el Procurador en turno Fernando Castillo Castillo.

Las mujeres triquis apuntan que no hubo ningún militar detenido por aquellos hechos, muchos de los cuales les contaron sus madres y de otros ellas fueron testigos cuando eran niñas.

Según el documento presentado la Limeddh-Oaxaca, otro de los problemas para las triquis es que los usos y costumbres permiten “corregir el agravio” si el agresor se une en matrimonio con la agraviada y además se ofrece dinero o indemnización a la familia.
Durante los años que siguieron hubo más denuncias de violencia sexual hacia las mujeres, utilizadas como “botín de guerra”, como sucede en Sudán, en Colombia, Perú, en los países centroamericanos, en Irak, en Rwanda, en Croacia y Bosnia.

Como pasó en Argentina, Chile, Bolivia y Brasil durante las dictaduras militares (Cimacnoticias 29/mayo/2006). También en México se ha repetido la historia y las triquis no fueron la excepción para que sus cuerpos femeninos sean premio para el vencedor y castigo para el derrotado, como lo cuenta Homero en la Ilíada y la Odisea.

La antropóloga y feminista Marcela Lagarde define la violencia erótica como una expresión de poder, de ahí que sea ejercida por quienes tienen poder sobre quienes no lo tienen. Esa es la situación de las triquis, expuestas de manera permanente a la violencia sexual, como sucedió a una menor de 14 años hace dos años, cuando fue violada de manera tumultuaria en la comunidad de Yosoyuxi un 7 de julio 2006, es decir hace dos años.

La niña, quien denunció los hechos entonces, señaló los nombres de sus agresores: Timoteo Alejandro Ramírez, Francisco Martínez Bautista, Guadalupe Alejandro Ramírez y Marcos Flores, todos integrantes del MULT Independiente, la más reciente escisión del Movimiento Unificador de Lucha Triqui (MULT) y que en enero de 2006 se unieron a la conformación del municipio autónomo de San Juan Copala.

Pese al señalamiento no hubo ningún detenido, como tampoco hay ningún avance de las autoridades en la búsqueda de las hermanas Ortiz Ramírez, como en reiteradas ocasiones ha señalado su madre Antonia.

HACE UN AÑO

Virginia salió de su casa el 5 de julio de 2007, acompañada de su hermana Daniela para recoger sus cosas de la comunidad de San Marcos Xinicuesta, pues había conseguido que la asignaran a otra escuela cerca de Rastrojo.

Su madre cuenta que todavía las vio tomar un taxi que las llevaría hasta Putla, donde tendrían que transbordar para llegar hasta Xinicuesta. Fue en Putla donde las vieron por última vez. Tres días después de no saber de sus hijas, marcó al número celular de Virginia y le contestó un hombre. Volvió a llamar y le contestó una mujer quien les dijo que no conocía a Virginia. En entrevista a Cimacnoticias, Antonia explicó entonces que se escuchaba música como de una fiesta. Su corazón le decía que algo había pasado.

La familia denunció los hechos y el procurador de Justicia, Martínez Ramírez se comprometió a investigar los hechos. Después declaró que el conflicto político le impedía “exponer a sus hombres”.

Antonia viaja permanentemente entre Oaxaca y Rastrojo. En alguna ocasión recibió una llamada anónima, era una mujer quien le informó que Daniela y Virginia habían sido asesinadas. Ella nunca aceptó ese hecho y sigue aferrada a la idea que las va a encontrar con vida, explicó su sobrina Emelia Ortiz, quien se ha llevado todas las diligencias y ha acompañado otras denuncias de mujeres triquis violadas.

A la desaparición de Virginia y Daniela le han seguido la violación de unas 10 mujeres en los últimos dos años, asesinatos, despojos y emboscadas, así como emigraciones forzadas de muchas mujeres que prefieren irse lejos de la comunidad debido al acoso del que son objeto por pertenecer a uno u otro grupo político.

En este marco del primer año de ausencia de Daniela y Virginia, la Limeddh-Oaxaca y Consorcio-Oaxaca ofrecerán, la mañana del 2 de julio una conferencia de prensa. El mismo día, a las 17:00 horas habrá una exposición ambulante de fotografías en el andador Alcalá. A las 18:00 horas, la mesa “Si no están ellas no estamos todas” y a las 20:00 horas un performance del grupo Arketipo, todo esto a un costado del templo de Santo Domingo, en la ciudad de Oaxaca.

08/SJE

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