Inicio Empresas “autorregulan” su publicidad en detrimento de la salud: EPC

Empresas “autorregulan” su publicidad en detrimento de la salud: EPC

Por Redaccion

Con su Código de Autorregulación Publicitaria, las empresas productoras de alimentos procesados sólo ganan tiempo para que continúen explotando la credulidad e inexperiencia de las y los niños a través de su publicidad de alimentos y bebidas, que está afectando profundamente sus hábitos alimentarios.

Así lo afirma en un comunicado la organización El Poder del Consumidor AC (EPC) en respuesta a la presentación del Código de Autorregulación, elaborado por el Consejo de Autorregulación y Ética Publicitaria (CONAR AC), integrado por las principales empresas productoras de alimentos procesados.

EPC es una organización de la sociedad civil, independiente de partidos políticos, empresas y grupos religiosos, es integrante de Consumers International, del Consejo Latinoamericano y del Caribe de Organizaciones de Consumidores y de la Red por los Derechos de la Infancia.

“Como lo hemos advertido, afirma esta organización en su boletín, creer en la autoregulación publicitaria es como confiar en que el zorro se puede encargar de la seguridad del gallinero”. Detrás de esta iniciativa están las empresas que se han encargado de boicotear todo tipo de regulación a la comida chatarra tanto en el Congreso federal como en los congresos estatales.

“La experiencia histórica muestra que la autoregulación de la publicidad no es efectiva como lo ha señalado la propia Organización Mundial de la Salud “, señaló Alejandro Calvillo, director de EPC.

NINGUNA SANCIÓN

La experiencia española de autoregulación de la publicidad dirigida a niñas y niños (Código PAOS) ha sido reconocida por ciertos logros, aunque limitados frente a una regulación gubernamental, apunta el boletín.

Sin embargo, prosigue, la autoregulación mexicana dista mucho de acercarse a la española, ya que no comprende ningún tipo de sanciones económicas ni el establecimiento de jurados imparciales, libres de intereses, conformados por profesionales que no tengan ningún conflicto de intereses.

El Código PAOS establece sanciones de hasta 180 mil euros y órganos con representación independiente como el Gabinete Técnico de Autocontrol que examina la publicidad antes de salir al aire y el Jurado que establece las sanciones, expresa el boletín.

FORO INTERNACIONAL

Recuerda EPC que al reconocer el impacto de la publicidad de alimentos y bebidas sobre los niños y las niñas, la Organización Mundial de la Salud convocó en 2006 al mayor Foro internacional de expertos sobre la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a niños y niñas y su impacto en la salud y concluyó “Para el propósito de reducir sustancialmente el volumen y el impacto de la promoción comercial de alimentos y bebidas dirigida a niños, la autoregulación no es suficiente”.

En relación a la experiencia de autoregulación en los Estados Unidos, el Public Health Advocacy Institute afirma: “El sistema de autoregulatorio es inefectivo en el contexto de la cada vez más grave epidemia de obesidad y sus impactos dañinos en los niños”.

Es importante mencionar que las mismas empresas que ahora están acordando un Código de Autoregulación en México, ya lo hicieron en los Estados Unidos desde fines de los setenta. El resultado en ese país ha sido un rotundo fracaso partiendo del hecho de que las mismas empresas que lo acordaron lo han violado de manera sistemática.

Al no existir autoridad que las sancione, las empresas mantienen una publicidad multimillonaria dirigida a manipular y engañar a las y los niños induciéndolos a hábitos alimentarios que dañan su salud.

Por ello, no es de extrañar que Estados Unidos ocupe el primer lugar en sobrepeso y obesidad y México el segundo. México es el país con más anuncios televisivos de comida chatarra por hora en programación infantil, de acuerdo a EPC.

DEL DICHO AL HECHO

El Programa de Autoregulación para la Publicidad Dirigida a Niños (Self-Regulatory Program for Children´s Advertising) del que forman parte empresas como The Coca Cola Company, Kellogg´s, Pepsico, McDonald´s y Unilever, entre otras, reconoce la vulnerabilidad de las y los niños a ser engañados por la publicidad, llama a no aprovecharse de su ingenio y fantasía, da cuenta de su incapacidad para entender el propósito de la publicidad.

El programa establece directrices claras como, entre otras, “La publicidad de productos alimenticios no debe afectar o ir en contra de modos de vida saludables”.

Dice también que, teniendo en cuenta la dificultad que tienen las y los niños para distinguir el producto del premio, la publicidad debe centrar la atención de las y los niños en el producto y dejar claramente en segundo plano el mensaje del premio” y “La publicidad no debería estimular las expectativas no razonables de los niños acerca de las cualidades de los productos”.

Sin embargo, en opinión de Alejandro Calvillo, director de EPC, estos principios y directrices acordados por las empresas en los Estados Unidos son violados por ellas mismas en aquel país de manera rutinaria. “La obligación de regular la publicidad corresponde al Estado ya que éste es el garante del derecho a la salud de todos los mexicanos”, expresó Calvillo.

“Los poderes Ejecutivo y Legislativo, prosigue, han fallado en velar este derecho y, por lo tanto, prohibir toda publicidad que contribuya al deterioro de los hábitos alimentarios, a la malnutrición que tiene dos caras en nuestro país: el sobrepeso y la obesidad, por un lado, y la desnutrición, por el otro. Existe ya una violación por omisión del derecho a la salud de las y los mexicanos por parte del Estado mexicano”, concluyó el director de EPC.

08/VR/GG

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