Inicio Estrés, constante entre las “Reinas del Hogar”

Estrés, constante entre las “Reinas del Hogar”

Por Guadalupe Vallejo Mora

Con un horario que se extiende de la oficina a la cocina, en una “doble jornada laboral” de más de 16 horas, las llamadas “reinas del hogar” enfrentan una carga emocional producto de las labores domésticas diarias que puede alterar su salud física y traducirse en estrés, ansiedad y/o depresión.

El “matarse trabajando” sin horario de comida, goce de sueldo e incluso aguinaldo y vacaciones, debería retribuirles a las amas de casa un salario superior a los 30 mil pesos mensuales, de acuerdo a estudios realizados por la Revista del Consumidor. Sin embargo, la falsa idea de que existen tareas propias para cada sexo aún se mantiene.

Así, las aproximadamente 12 y 18 horas diarias que las mujeres dedican al hogar resultan “invisibles” para el resto de la sociedad e incluso al interior de sus familias, quienes consideran “normal” o “propio” que sean ellas las encargadas de cargar con todas las labores domésticas, incluido el cuidado de las y los niños, enfermos, ancianas y ancianos. Si además trabajan, esta situación no las excluye de cumplir con su labor de costurera, maestra, telefonista, camarera, planchadora… profesionista

La antropóloga argentina Fabiana Porracín dijo que basada en observaciones de la vida cotidiana y de la práctica clínica, “efectivamente se observa en algunas mujeres cierta carga emocional y considerables niveles de estrés” por las tareas domésticas.

Para la psicóloga es urgente buscar posibles alternativas de transformación “de una realidad que no es ni justa, ni grata para las personas que queremos vivir en igualdad”, tomando en cuenta que el trabajo doméstico es el conjunto de actividades “gratuitas” que se realizan en los hogares como parte de las medidas para dignificar la calidad de vida, incluso de higiene y salud.

¿Hay mujeres que disfrutan cocinar, lavar, planchar, cuidar a las y los hijos?

-Claro que sí. Hay mujeres que lo disfrutan enormemente, porque “en la variedad está el gusto”, o “sobre gustos no hay nada escrito”. Hay mujeres a las que les gusta mucho disfrutar el cuidado de sus casas.

Cuando se trata de matrimonios en los que ambos están de acuerdo con los “roles” determinados de antemano por nuestra historia socio-cultural, ninguno de sus miembros entra en conflicto con ellos. Por el contrario, los cambios de la vida moderna y la introducción de las mujeres al trabajo “público” y a la vida profesional e intelectual entran lógicamente en conflicto con los valores de estos roles establecidos.

“Y aquí es cómo se observan las contradicciones y es en este terreno donde las parejas tienen que afrontar el desafío de mantener un matrimonio de acuerdo a sus propios valores y no a los impuestos socialmente”.

Recordó que fue en el II Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Lima en 1993, cuando se aprobó la propuesta de declarar el 22 de julio como Día Internacional del Trabajo Doméstico, con el fin de promover el reconocimiento del trabajo invisible que desarrollas las mujeres en la esfera de lo privado, porque “esta actividad sólo se ve cuando no se hace”.

PAGO POR QUEHACERES

La “vida cotidiana y monótona de las mujeres” las lleva a ser las principales consumidoras de toda clase de terapias. Su participación en el campo laboral es indiscutible, sobre todo la de las madres trabajadoras, quienes con regularidad realizan jornadas dobles y hasta triples para contribuir con el gasto familiar.

Según cifras del Consejo Nacional de Población (Conapo), hay 26 millones de madres trabajadoras, de las cuales 8.5 millones realizan por día jornada doble y, de ellas, 4.1 millones son el sostén único de 16 millones de personas.

En México sólo en un tres o cuatro por ciento de los hogares las mujeres reciben apoyos domésticos pagados, liberándolas en buena medida de sus quehaceres domésticos, resalta por su parte Elena Zúñiga, secretaria ejecutiva del Conapo.

-¿El trabajo doméstico causa estrés?

-No tenemos estudios que nos permitan decir cuáles son los efectos, sobre todo psicoemocionales de las mujeres, sobre todo en lo que significa la doble y triple jornada de trabajo pero, sin duda, no podemos negar que esto significa una sobrecarga de trabajo para ellas y que por supuesto esto traerá implicaciones en muchos ámbito de la salud de las mujeres.

“La fecha (22 de Julio) debía ser una oportunidad para reconocer la necesidad de garantizar una mayor equidad entre los miembros de la familia en la repartición del trabajo doméstico y el seguir insistiendo en la necesidad de que el Estado asuma un compromiso mayor en facilitar y buscar los apoyos necesarios que requieren mujeres y hombres para poder conciliar la vida laboral con la vida familiar”, acotó Zúñiga Herrera

OPINA UNICEF

Yoyito Kasukawa, representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en México, dijo que es lógico asumir que la doble jornada ocasiona una mayor carga de estrés para las mujeres que no necesariamente llevarán a trastornos mentales, pero que si causas una alteración en este sector.

Hay cargas culturales que hacen que las mujeres, sin importar su condición social, “sientan que tienen que hacer todo de una manera perfecta” y hacerlo mejor que los hombres para recibir el mismo reconocimiento.

Esa carga cultural hace que las mujeres sientan que no tienen derecho a reclamar o quejarse, dado que las labores domésticas son tareas “propias de su sexo”, porque ésa es su obligación y no hay por qué quejarse si el varón no apoya. “Yo creo que todo ello hace que se vaya creando un estrés mayor de lo que debería de haber”.

2005/GV/GM

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