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Faltan políticas de atención para las indígenas migrantes

Por Claudia Ocaranza Abascal
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Las mujeres migrantes indígenas están más expuestas a ser explotadas laboralmente, pues enfrentan desprotección jurídica y discriminación en los lugares de destino tanto en la migración interna como en la internacional.
 
Así lo expuso la antropóloga social Carolina Sánchez García durante el simposio “Feminización de las migraciones y Derechos Humanos”, realizado en la UNAM.
 
Tanto en la migración interna como en la internacional, las indígenas figuran cada vez más. Para 2010, según datos del Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las mujeres representan el 48 por ciento de los 174 mil hablantes de lengua indígena migrantes nacionales.
 
La incidencia de las mujeres indígenas migrantes nacionales se mantiene pues de los 803 municipios indígenas en el país, 43 por ciento registran fuerte intensidad migratoria, de acuerdo con cifras oficiales citadas por Sánchez García durante el simposio organizado por grupos civiles como Sin Fronteras.
 
La coordinadora del proyecto “Estado de desarrollo económico y social de los pueblos indígenas de Guerrero”, del programa universitario México Nación Multicultural, explicó en su ponencia “Mujeres indígenas en la migración interna e internacional” que las condiciones laborales de esta población distan de ser favorables.
 
Dijo que las mujeres indígenas que más migran internamente son las mazahuas, mixtecas, triquis y zapotecas. Precisó que las mujeres de la etnia popoloca de Tehuacán migran al DF; Tuxpan, Veracruz; la ciudad de Puebla, y Pachuca, Hidalgo, donde trabajan por periodos cortos de tres meses para regresar a sus comunidades para alguna fiesta típica.
 
En los lugares de destino suele ocurrir que ante la falta de empleo, las indígenas caigan en la mendicidad. También se dedican al comercio informal, como venta de artesanías, o en la mayoría de casos, al trabajo doméstico en las grandes urbes.
 
La vulnerabilidad de este grupo migrante se incrementa por su elevado analfabetismo, y su falta de conocimiento del español. Esto les impide conseguir permisos para la venta de artesanías, pues no cuentan con papeles oficiales ni pueden comunicarse con la autoridad, de la cual también son víctimas de abusos.
 
Las indígenas migrantes han creado estrategias a lo largo de los años para obtener más ingresos y facilitar sus labores. Por ejemplo,  las que se dedican a la venta de artesanías o alguna rama del comercio informal integran a sus hijas e hijos a esta labor, agregó Sánchez García.
 
En tanto, desde hace 35 años las mujeres mazahuas abrieron rutas migratorias hacia Ciudad Juárez, Chihuahua, o Ciudad Acuña, Coahuila.
 
La investigadora apuntó que incluso el trabajo doméstico se vuelve “una tradición” entre las familias, al grado que las niñas de 12 años de edad son enviadas a las ciudades para ser empleadas del hogar.
 
La situación de desventaja para las mujeres indígenas migrantes se agudiza porque a nivel nacional y estatal no hay políticas de atención para ellas, denunció Sánchez García.
 
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