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“Garantizan” salud reproductiva, pero mujeres mueren en el parto

Por Anaiz Zamora Márquez
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Pese al alto porcentaje de recién nacidos que tienen una madre adolescente, el acceso limitado que enfrentan las mujeres indígenas y de áreas rurales para acceder a servicios de salud reproductiva y planificación familiar, el Estado mexicano asegura ya haber garantizado el acceso universal a la salud reproductiva para la población femenina.
 
De cara a 2015, año en que vence el plazo para que los Estados miembro de Naciones Unidas cumplan los compromisos internacionales para reducir la pobreza extrema o frenar la propagación del Sida, el gobierno federal presentó el Informe de Avances 2013 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM),  en el que asegura haber garantizado servicios de salud reproductiva a las mexicanas.
 
En el documento –que desglosa los ocho objetivos signados en el año 2000 por metas específicas–, México marcó como “meta cumplida” todos los indicadores que componen el acceso universal a la salud reproductiva.
 
Si bien para 2013 aumentó la prevalencia en el uso de métodos anticonceptivos en mujeres unidas, se redujo la tasa de fecundidad en mujeres de 15 a 19 años, aumentó a cinco el número de consultas prenatales, y disminuyó la necesidad insatisfecha de anticonceptivos (NIA), todo ello fue con respecto a cifras registradas en 1990, una década antes de que fueran firmados los acuerdos.
 
Las cifras reveladas por encuestas, estudios y por bases de datos del gobierno federal, que fueron utilizadas para elaborar el mismo informe, reflejan que existen varios pendientes para las mexicanas con respecto a sus derechos sexuales y reproductivos, lo que implica que el acceso universal a la salud reproductiva está lejos de materializarse.
 
Por ejemplo, con respecto a la prevalencia en el uso de anticonceptivos, la cifra creció apenas un 10 por ciento de 1992 a 2009, pues mientras que para el primer año 6 de cada 10 mujeres unidas usaban algún método de planificación familiar, para 2009, 7 de cada 10 los utilizaba.
 
El aumento no fue homogéneo, pues mientras el 73.5 por ciento de las mujeres no hablantes de lengua indígena utilizaban algún anticonceptivo en 2009, sólo el 57.9 por ciento de las indígenas lo hacían.
 
Además la prevalencia de uso en las adolescentes se redujo, al pasar de 45.0 por ciento a 44.4 por ciento.
 
Con respecto a la reducción de la tasa de fecundidad en mujeres de 15 a 19 años de edad, en 23 años la tasa se logró reducir en 10 puntos, toda vez que en 1990 era de 76.9 nacimientos por cada mil adolescentes y para 2013 la tasa se estimó en 66.0 nacimientos por cada mil adolescentes.
 
De acuerdo con el Instituto de Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2011 el 18.4 por ciento (472 mil 987) del total de los nacimientos correspondieron a madres menores de 19 años; de ellas, el 2.4 por ciento (11 mil 321) eran menores de 15; es decir una de cada cinco niñas y niños nacidos en 2011 tuvieron como madre a una adolescente.
 
Pese a que el número de consultas prenatales a nivel nacional se elevó con respecto al año 2000, hay seis entidades (Chihuahua, DF, Durango, Guerrero, Morelos y Sinaloa) que aún no alcanzan la meta establecida de cinco consultas prenatales mínimas. 
 
Cabe destacar que en 2011, del total de muertes maternas el 24.7 por ciento de ellas se debió a una mala atención antes o después del parto.
 
Tan sólo en 2013 los servicios de salud de Oaxaca y Chiapas (que según el informe oficial garantizaron cinco consultas prenatales) fueron altamente cuestionados por negar o brindar de manera negligente atención médica a mujeres indígenas durante sus partos; incluso una de ellas murió en el municipio chiapaneco de San Cristóbal de las Casas.
 
Por otro lado, la reducción de la NIA no ha sido una realidad para todas las mexicanas. Si bien a nivel nacional para 2009 era del 10.0 por ciento, las cifras varían con respecto a grupos de edad o condiciones sociodemográficas.
 
El 24.8 por ciento de las adolescentes manifestó una necesidad insatisfecha, mientras que la NIA promedio de las habitantes de zonas rurales fue de 15.9 por ciento y el 21.7 por ciento de las mujeres hablantes de lengua indígena también la manifestaron. 
 
Cabe destacar que para explicar el supuesto cumplimiento de las metas, el informe oficial se basa en los promedios nacionales al sostener que “si bien existen localidades con un desarrollo insuficiente en materia de salud reproductiva, se observan avances importantes a escala nacional, estatal y urbano rural”.
 
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