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Isau, un niño de la calle que se le negó estudiar en EU

Por la Redacción

Todo lo que el pequeño Isau Flores Portillo quería hacer era ir a la escuela para aprender a leer y a escribir. El caminó: tres mil kilómetros desde Honduras a Texas para lograrlo, desde donde fue deportado ilegalmente recientemente por el Servicio de Inmigración y Naturalización de los Estados Unidos (SIN), mientras se encontraba apelando a su derecho a asilo en ese país.

Con solo 13 años de edad, este golpeado y despreciado niño de la calle huyó desde su ciudad natal de San Pedro Sula, centro industrial de Honduras, donde su madre con frecuencia lo abandonaba y su padrastro lo golpeaba repetidamente.

Después de vivir algunos meses en las peligrosas calles y ser testigo de la violencia de la sociedad contra los niños y jóvenes sin hogar, Isau empezó su travesía hacia Estados Unidos.

Isau ingresó a Laredo, Texas en enero del 2000 y fue inmediatamente arrestado por una Patrulla Fronteriza y tomado en custodia por parte del SIN. De acuerdo con un artículo del periódico el “Houston Chronicle”, el muchacho estuvo un tiempo en un refugio para niños inmigrantes de Houston, el cual es manejado por la Asociación Católica de Bienestar Social.

Después de que Isau tiró un zapato a uno de los funcionarios de este centro, el SIN decidió transferirlo a la cárcel del Condado de Liberty. El fue colocado en un sector de la cárcel junto con otros menores que habían entrado a Estados Unidos en forma ilegal.

Eduardo Serrano, abogado que trabaja en el caso del niño en forma gratuita, se presentó ante la corte solicitando asilo y protección para el pequeño Flores Portillo. Después de que un juez de inmigración negó el asilo en abril pasado, Serrano apeló ante la Junta de Apelaciones de Inmigraciones (BIA).

La BIA envió el caso de vuelta ante el juez en octubre, solicitándole tener especial consideración sobre el reclamo de Flores Portillo bajo la Convención Contra la Tortura de las Naciones Unidas. Tres días después, el juez desestimó sumariamente el caso.

Pero Serrano todavía tenía el derecho de apelar ante la BIA, en donde él creía que el caso recibiría una atención más favorable. La apelación fue presentada el 14 de noviembre del 2001, pero justo en ese momento se dio cuenta de que su cliente había sido deportado una semana antes.

Isau fue llevado de regreso a Honduras el 8 de noviembre del 2001 y los oficiales de Inmigración de Honduras entregaron al niño a la Unidad de Intervención Social del Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (IHNFA), institución gubernamental encargada de los niños sin hogar. Pero parece que el IHNFA ha “perdido” a Isau…

Durante la semana pasada, Casa Alianza –organización católica y filial de Covenant House con sede en Nueva York y que brinda servicios a niños sin hogar en Honduras y el resto de Centro América– ha estado buscando a Isau al mismo tiempo en que el Comité de Abogados por los Derechos Civiles ha preparado una demanda federal contra el gobierno de Estados Unidos alegando que fue violado el derecho al debido proceso del niño Flores Portillo.

Casa Alianza desea enviar al muchacho de regreso a Estados Unidos. Como supuesto criminal tiene derecho a un juicio, un inmigrante que va a ser deportado tiene el derecho de pedirle a un juez que detenga la deportación.

“Isau no tiene familia que se pueda hacer cargo de él, así que la mejor opción para él sería estar con una familia sustituta en los Estados Unidos”, indicó Bruce Harris, director de Casa Alianza para América Latina.

Después de la clase de esfuerzo que hizo por llegar a Estados Unidos, el muchacho merece un juicio justo en el que pueda presentar su caso. Es inconcebible que las autoridades de Estados Unidos lo deporten ilegalmente, y que después las autoridades hondureñas lo hallan “perdido”. El niño debe ser encontrado y debe permitírsele regresar a Texas”.

Existe una gran preocupación por la seguridad de Isau, así como por la de todos los niños, niñas y jóvenes de la calle en Honduras, en donde mil 032 niños y jóvenes ha sido asesinados a sangre fría desde enero de 1998, algunos de ellos en manos de la policía o de los miembros de las maras o pandillas.

Casa Alianza ha apelado a la población hondureña para que brinde información sobre el paradero del niño. Los educadores de calle de la organización, con una fotocopia bastante deteriorada en blanco y negro del niño, escudriñan en las calles de Honduras tratando de encontrar al niño que lo único que desea es ir a la escuela y tener una familia.

       
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