Inicio La lucha de las atenquenses, una enseñanza contra las injusticias

La lucha de las atenquenses, una enseñanza contra las injusticias

Por Román González

Con el dolor reflejado en el rostro y a pesar de que su corazón llora la muerte de Enrique Espinoza Juárez, ejidatario que ayer expiró a causa de los golpes recibidos en la represión del 11 de julio, las mujeres de San Salvador Atenco insisten: “La tierra no se vende, ¡se ama y se defiende!”

Contrarios a las predicciones sobre la posible suspensión de la primera reunión de negociación con el gobierno federal y los atenquenses, las mujeres y hombres de Atenco estuvieron ayer –machete en mano– en el Archivo General de la Nación (antigua cárcel de Lecunberri), junto con, en esta ocasión su representante, América del Valle durante la primera negociación con el gobierno federal.

Durante cuatro horas las mujeres esperaron frente al Palacio Negro a que salieran sus líderes de la negociación gubernamental. A lo largo de esos 240 minutos siempre reiteraron su dolor por el llamado primer muerto del movimiento, y la defensa de sus tierras.

Para Elvira Acosta, de 60 años, originaria de la localidad Magdalena Panoaya, “no debió derramarse la sangre de nuestro hermano: ahora sí se lo comieron. Ellos [los gobiernos federal y local] son los culpables de su muerte”, reclamaba.

De rostro duro y enrojecido, Elvira Acosta tiene claro que la defensa de sus tierras representa toda una vida de sacrificios para conservarla. Además, recordó que durante su campaña, Vicente Fox continuamente habló de cambio; por ello expresa: “¿Este va a ser su cambio?, ¿quitarnos nuestras tierras y hacerse más rico?” Por ello para Elvira el primer mandatario es un ingrato e infame.

Por otro lado Silvia Hernández, de San Francisco Acuexcomac, reitera que no van a dejar que les quiten las tierras; tampoco el pueblo, que también está condenado a desaparecer en caso de efectuarse la expropiación. Además, advirtió “vamos a vengar la muerte de nuestro compañero”.

De 35 años, Silvia Hernández deja claro que su lucha es para enseñarles a nuestras hijas e hijos que no deben quedarse callados ante las injusticias del gobierno.

Aprovecha también para destacar que cuando Arturo Montiel hacía su campaña política para gobernador del Estado de México, fue a pedirles su voto y les expresó que quería mujeres fregonas; ahora, asegura Silvia Hernández, “ya le estamos demostrando que somos mujeres de lucha y que aquí estamos”.

Por su parte Esperanza Pérez, de aproximadamente cincuenta años, dice estar muy indignada y tener mucho coraje pues la participación de las mujeres de San Salvador Atenco ha sido muy dura, “constantemente tenemos que reunirnos para organizar las brigadas. Tenemos que dejar el hogar y nuestros quehaceres para estar aquí”.

Todas ellas, de diferentes edades pero con el mismo origen y bajo la misma lucha, coinciden en que están en duelo, “pero eso no nos quita la furia que tenemos contra Vicente Fox y Arturo Montiel”.

“No podemos aceptar las condolencias del gobierno porque ellos son los asesinos. No creamos en la sinceridad de sus condolencias por la muerte de nuestro compañero. No creemos en ella porque fueron los gobiernos estatal y federal los responsables de esta muerte”, afirmaron.

       
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