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La violencia contra mujeres munícipes, una constante

Por Soledad Jarquín Edgar

La violencia consecutiva hacia las presidentas municipales en Oaxaca, como en otras partes del país, “es como una vacuna del patriarcado, contra la enfermedad de las mujeres que empiezan a participar en política”, sostiene la feminista e investigadora Margarita Dalton Palomo.

Investigadora del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), explica en entrevista que la transparencia en el uso de los recursos públicos entre las mujeres presidentas ha dado un nuevo giro en el manejo de la administración pública dentro del primer círculo: el Ayuntamiento.

Ese, refiere, es el objetivo del video “Adelina, presidenta” y de un libro en el que cuenta la historia de las presidentas municipales, mismo que podría estar concluido en los primeros meses del próximo año.

En el video, realizado por la cineasta Julia Barco, mismo que fue presentado en Oaxaca, nos permite conocer la realidad más a fondo, va más allá de la vida personal, y en él las jóvenes podrán encontrar que ser dirigentes, líderes o presidentas puede ser una realidad, venciendo obstáculos que se presentan por muy grandes que éstos sean, cuenta Dalton Palomo.

Añadió que “Adelina, presidenta” será presentado como material didáctico en escuelas de nivel medio superior, para que hombres y mujeres conozcan estas experiencias y puedan encauzar una nueva forma de pensamiento y desarticular el discurso tradicionalista, y donde las últimas puedan encontrar caminos para el ejercicio de la administración pública.

El libro, añade la investigadora del CIESAS, es un análisis de la importancia de la participación de las mujeres en estos espacios de poder, aun cuando se trate de espacios microscópicos, donde por diversas razones se dan casos de corrupción y donde las mujeres pueden ser agentes reales de cambio, espacios de aprendizaje de nuevas relaciones dentro la vida política del país.

La doctora en historia señala que desde la aparición de la primera presidenta municipal en Oaxaca, hace poco más de 20 años, se han registrado hechos de violencia consecutiva en contra de las munícipes, quienes muestran gran disposición para transparentar el uso de los recursos públicos.

Sin embargo, añade, cuando ellas empiezan a denunciar, “las fuerzas (políticas) se coluden en su contra”, caso concreto lo que sucede con las presidentas electas por el sistema de usos y costumbres, donde son destituidas del cargo con lo que llamó la complicidad de la Secretaría General de Gobierno y el Congreso del estado.

Ambas instancias, agrega la entrevistada, aceptan las imposiciones de los caciques, para lograr la destitución de las mujeres, como sucedió el año pasado con la munícipe de San Pedro Molinos, Herminia Juárez, que fue destituida y hasta golpeada por su antecesor en una asamblea; eso es muy molesto e indignante, señala.

El mensaje es claro, explica la también fundadora del Grupo de Estudios de la Mujer “Rosario Castellanos”, lo que se busca es amedrentar a las mujeres que tienen deseos o aspiraciones de participar en la vida pública de sus comunidades; incluso la breve historia de las munícipes registra una destitución por un supuesto acto de adulterio, que nada tendría que ver con la vida pública.

A pesar de todo, explica, hay un hecho revelante en el sentido de que su participación puede ser ejemplar en muchos sentidos, lo que no quiere decir que no se equivoquen, pues tienen una forma más práctica de resolver los problemas de su comunidad: una ventaja es que la mayoría de ellas son profesionistas.

Dalton Palomo añade que desde la aparición de la primera presidenta municipal, Perla del Carmen Rojas, en 1982, en Santa Catarina Juquila, ha habido poco menos de 30 munícipes en Oaxaca, y aunque muchas de ellas ni siquiera estaban dispuestas a serlo logran actuar con gran eficiencia, transparencia y honorabilidad, tienen –entonces- una forma diferente de gobernar.

En los últimos 10 años el promedio de mujeres al frente de municipios en el país no rebasa el tres por ciento; Oaxaca concentra 570 municipios, de los cuales en 2002 nueve estaban gobernados por mujeres, lo que equivalía al 1.5 por ciento del total de la entidad. Actualmente cinco han concluido o fueron destituidas.

El Instituto Estatal Electoral de Oaxaca tenía registrado el año pasado 418 municipios regidos por el sistema de usos y costumbres, y 27 por ciento por el de partidos políticos. De las nueve presidentas municipales, cuatro fueron elegidas por el sistema de usos y costumbres y cinco por partidos políticos; de éstas últimas tres eran del PRD, una de Acción Nacional y una más del PRI.

03/SJE/GMT

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