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Las tragedias de los mineros del carbón

Por Eleazar Salinas

La pasada tragedia sufrida por los mineros del carbón, ocurrió el pasado el 19 de febrero en el yacimiento Pasta de Conchos, localizado en el municipio San Juan de Sabinas, del estado de Coahuila, cuando quedaron atrapados 65 trabajadores.

Hasta el momento de escribir esta nota, sus cuerpos no han sido rescatados, de tal manera que, a sus madres, esposas y demás familiares, no han podido despedir a sus seres queridos, dándoles la sepultura que merecen.

Las autoridades, así como los dueños de la empresa Industrial Minera México, tratan de excusarse con argumentos que, naturalmente, son rechazados por quienes han perdido algo tan valioso como un ser querido, que además era el sostén del hogar.

Muy distinto comportamiento a otras situaciones que se han presentado, cuando han sido atrapados en las profundidades del océano aquellos tripulantes de un submarino ruso, o el caso de los científicos, o espías, que fueron atrapados al interior de una caverna en el sur del país, cuando efectuaban estudios e investigaciones sin los respectivos permisos y autorizaciones de las autoridades mexicanas.

En aquellas situaciones, las naciones mas poderosas del planeta estaban dispuestas a integrar grupos de rescate y contribuir a salvar las vidas de las víctimas, pero en el caso de nuestros pobres mineros, pareciera que sus vidas tuvieran un valor muchas veces menor.

Esto es verdaderamente indignante, ya que las autoridades del trabajo se cruzan de brazos y la empresa da largas al asunto, sin una explicación razonable, seguramente, sus planes de salvamento y recuperación de los cuerpos esta determinado, por la máxima de gastar lo mínimo posible en la fuerza de trabajo, para así obtener la mayor ganancia posible.

La tragedia sacó a la luz la corrupción en la industria minera

En un proceso de trabajo donde se valore la vida de los productores, desde operarios u obreros, hasta a quienes dirigen el proceso productivo, las prioridades deben estar en este orden: Seguridad, calidad y cantidad.

Sin embargo, en la industria mexicana, estos valores están invertidos, en primer término tienen la cantidad de producción, en segundo, la calidad de los productos elaborados y, en tercer y ultimo lugar la seguridad del personal y del equipo, otros aspectos como la protección de la tierra y la no contaminación del aire están todavía en las ultimas de las prioridades.

Trabajar así, es violatorio de las leyes mexicanas, desde las mas generales como las Constituciones Políticas de los estados y la Constitución General del país, y leyes mas específicas como los contratos colectivos de trabajo y, el reglamento interior de trabajo, que rige cada una de las empresas.

Los contratos colectivos de trabajo que celebra el Sindicato Nacional de Mineros, Metalúrgicos y, Similares de la Republica Mexicana, establecen la formación de Comisiones Mixtas de Seguridad e Higiene, una a nivel de cada departamento de producción y una de carácter general para todo el centro de trabajo.

Sin embargo, este esquema de seguridad no funciona, por la sencilla razón de que la representación obrera no defiende los intereses de sus representados, salvo honrosas excepciones.

En reiteradas ocasiones, los trabajadores reportaron la alta concentración de gas al interior de la mina en Pasta de Conchos, pero los directivos no atendieron la voz experimentada de los mineros y las consecuencias fueron trágicas.

En las siderúrgicas también existe el problema de la inseguridad, las muertes de uno o dos obreros, son noticia que se repite, el departamento Laminadora en Caliente, de Altos Hornos de México, tiene un alto índice de muertos por accidentes, pero también hay otro tipo de muertes, los que pierden sus pulmones ó enferman de cáncer por la exposición a radiaciones caloríficas de las coladas de aleaciones que contienen plomo.

Los obreros de han efectuado estudios fundamentando la necesidad de implementar una jornada laboral de 40 horas, por los daños físicos irreversibles, e irreparables que sufren, pero no han tenido la aceptación de las empresas ni el apoyo del comité ejecutivo nacional del sindicato, ni con Napoleón Gómez Sada, ni con el heredero Napoleón Gómez Urrutia.

Será necesario desarrollar luchas de mayor envergadura para conseguir mejoras reales para el gremio de los mineros, por eso algunos sindicalistas afirman que, condición básica para la existencia de una verdadera democracia en la sociedad es la existencia plena de la democracia en los sindicatos.

Aunque pareciera que la democracia en los sindicatos solo será lograda como resultado de la democracia de la sociedad, es por eso que los mineros y la clase obrera en su conjunto, deben jugar un papel mas activo en la conquista de la verdadera democracia y no remedos o caricaturas de ella, como aconteció en las elecciones presidenciales pasadas.

* Corresponsal/Cimac Los Ángeles, especialista en temas laborales

06/ES/LR

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