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Lecciones

Por Cecilia Lavalle*

Podemos convenir que una crisis es un episodio tras el cual es imposible pretender que todo siga como antes. Podemos convenir también que lo procedente es aprender las lecciones; porque toda crisis, sea personal, familiar o colectiva deja lecciones. Apunto, entonces, las que a mi juicio son las más importantes que nos deja la crisis por el virus de influenza humana.

1) Es impostergable renovar el sistema de salud de nuestro país, con criterios de eficiencia, eficacia y calidad; porque ahora, en general, es un desastre.

¿Por qué en México se murió tanta gente de influenza humana y en otros países no?, preguntaban periodistas. Porque tardaron en buscar atención médica, respondían las autoridades. Pero, como bien reconoce el periodista del periódico español El País, Pablo Ordaz, a ningún corresponsal extranjero se le ocurrió preguntar, ¿y por qué tardaron en llegar al hospital?

La respuesta que él encontró ya la sabíamos: la atención suele ser mala, repleta de trámites burocráticos que retrasan la atención y, al final, de igual modo se pierde tiempo, paciencia, salud y dinero.

2) Se debe resolver el problema de la automedicación. Millones, que no tienen acceso a la seguridad social, se automedican, y lo hacen, con el exceso de medicinas que alguna vez esas personas o algún familiar obtuvieron del servicio de salud, o en farmacias que venden casi de todo.

En el fondo del problema de la automedicación hay niveles de pobreza indignantes, un sistema de salud deficiente y, al final, una pobre regulación en materia de medicamentos. Si sólo se aplica una mayor regulación farmacéutica, la gente seguirá muriendo en el intento de sanar sin pagar un dinero que no tiene.

3) Invertir en laboratorios y en investigación es otra prioridad. Lo han dicho durante años especialistas en distintas ramas de la ciencia. A estas alturas debe quedar clarísimo que la soberanía pasa por la autonomía en áreas prioritarias, y la ciencia y la tecnología es una de ellas.

3) México es mucho más que su capital. Y, desde la capital, eso se olvida con harta frecuencia. Por qué decretar la parálisis escolar y productiva en todo el país si, de acuerdo con los datos oficiales, la epidemia estaba prácticamente concentrada en el Distrito Federal y el Estado de México.

Podemos aventurar algunas respuestas: a) pierden de vista que México es más que la capital, b) la emergencia era peor de lo que nos decían, c) entraron en pánico, d) el Gobierno federal no confiaba en la capacidad de respuesta de los sistemas de salud estatales, e) el gobierno federal no confiaba en que los gobernadores le dijeran la verdad de los casos que había en sus estados.

La respuesta que elijamos dará lugar a la lección 3. Vamos a suponer que la a, b y c no son ciertas, lo que nos queda es una crisis de confianza. Y, lo sabemos, ahí también tenemos un problema de graves magnitudes que afecta toda la vida institucional de nuestro país.

¿Cómo obligar a generar datos confiables?, ¿cómo obligar a que esos datos lleguen a nivel central sin maquillaje? Vale para todo, pero en casos de emergencia sanitaria es fundamental contar con datos confiables, porque sólo así se pueden tomar decisiones acertadas.

4) La crisis económica que generaron las medidas sanitarias tomadas, justificadas o no, saca a la luz otros problemas que no hemos querido mirar, la violación a las leyes laborales uno de ellos. ¿Qué figura legal es la de “descansos solidarios”? En los hechos miles de personas que trabajaban en el área turística fueron despedidas. Les dijeron que les volverían a contratar en dos o tres meses. Y a eso le llaman “descansos solidarios”. ¿Qué ley lo permite? Cuando un gobierno permite un atropello como ése, permite otros, y por eso estamos como estamos.

Conclusión: Esta crisis nos deja urgentes lecciones que nuestros gobiernos deben aprender. Porque en la realidad nuestro país no funciona. Apenas si lo detiene una población que hace malabares para sobrevivir mientras mira con indignación cómo se malgasta el dinero en campañas políticas, en partidos políticos, en una clase política que, en general, es de pésima calidad.

Apreciaría sus comentarios: [email protected]

* Periodista y feminista de Quintana Roo, integrante de la Red Nacional de Periodistas.

09/CL/GG

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