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Lectura astrológica de partidos políticos mexicanos

Por Ricardo De Robina

El Partido Acción Nacional (PAN), pragmáticos, pero superficiales (punto débil, la mente). Partido Revolucionario Institucional (PRI), hábiles, pero ambiciosos (punto débil, el corazón), Partido de la Revolución Democrática (PRD), idealistas, pero iracundos (punto débil, el estómago).

De acuerdo a una lectura astrológica, el candidato más adecuado para México sería el que presente en mayor grado estas características: PAN, conciencia, profundidad; PRI, desinterés, PRD, frialdad, equilibrio.

¿Cuáles serían los peligros de un candidato radical, de acuerdo con el esquema anterior?

PAN, tecnocratismo; PRI, corrupción y crimen; PRD, idealismo emocional, es decir, no aterrizado: mientras menos realista es un ideal, se va volviendo peligroso, esto lo ejemplifica el más grande idealista de todos los tiempos, Hitler, mientras que los grandes de verdad, como Ghandi, tenían ideales relativamente modestos y bien definidos.

Astrológicamente, el PAN aparece como aire, progresista y futurista, pero en negativo es como un Acuario demasiado desapegado, desconectado de las emociones. El PRI como tierra, práctico y hábil, pero en negativo es como un Capricornio superambicioso. El PRD aparece como agua, empático y transformador, pero en negativo es como un Escorpión, víctima de los poderes opresores contra los que está enfrascado en una lucha a muerte.

Sobra decir que sin un equilibrio entre los 4 elementos, una persona (partido o lo que sea), no tiene armonía, ni paz, ni alegría, ni un punto de vista sano. Es como un diamante en bruto (y a veces, bien bruto).

Si en política no se espera tener nunca éstas cualidades, es porque la política representa un espejo de la evolución colectiva, y espejito, dime, ¿quién es el más bello? Respuesta: ¡Todavía no llega!

Desgraciadamente, gastamos las energías necesarias para nuestro crecimiento (la energía del cambio) en apoyar a otros; unos otros que casi siempre representan lo más bajo de nuestras naturalezas.

¿CÓMO ALCANZAR EL EQUILIBRIO EN POLÍTICA?

Pero, tanto la derecha como la izquierda encarnan, en el fondo, principios universales:

La derecha descansa en el principio de “cada quién para sí”, respeta los procesos individuales de las personas, el libre albedrío. Inconscientemente, encarna el principio espiritual de que los individuos crean sus circunstancias y sus experiencias con el uso ya sea consciente o inconsciente del poder universal (el espíritu) que trabaja a través de ellos.

La izquierda cree en la ayuda a quienes lo necesitan, encarna el principio de la unión de todo lo que existe (amor universal), y que el servicio es el medio de evolución del alma.

Los peligros: control, es decir, subordinación del espíritu a conceptos como igualdad y justicia del ego, estancando potencialmente el proceso evolutivo de las almas (como un tirano haciendo algo “por el bien de todos,” pero negando su libertad).

En el equilibrio de sus defectos se encuentra la fusión entre ambos

principios, de manera que izquierda y derecha no encarnan la eterna batalla entre el bien y el mal, como a los partidarios de ellas a veces les parece, sino la eterna pelea entre dos polos humanos que deben ser reconciliados.

O sea, que dos partes de nosotros mismos que están en perpetua busca de equilibrio. Por eso no se puede eliminar a una ni a otra -ni históricamente, ni de ninguna otra forma-, sino al contrario: en los países más avanzados hay menos diferencia entre izquierda y derecha, es decir, tienden al equilibrio.

Visto así, mientras menos radical sea un político, de cualquier partido, mejor. Que es lo que la mayoría ya sabíamos.

Pero lo más importante es tomar conciencia de la medida en que los seres humanos encarnamos las virtudes o defectos de quienes apoyamos.

Es importante, si soy de izquierda, preguntarme: ¿Vivo mi vida con amor? ¿Odio en el nombre del amor a los que supuestamente son mis enemigos (el amor no tiene enemigos)? El amor es la unidad de todo lo que existe, de ahí el principio de empatía. ¿Lo siento de verdad, o es sólo de la boca para afuera?

Si soy de derecha, ¿estoy en posesión de mi poder personal?, ¿me hago responsable de mi vida, de mis decisiones, y de todo lo que me sucede? o ¿me siento especial e invulnerable hasta que me pasa algo malo, y entonces siento lástima por mi y culpo a las y los otros, o al destino, de mis desgracias?

06/RR/LR/CV

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