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Los huérfanos de Oportunidades

Por Gladis Torres Ruiz

Cuando fallece una mujer beneficiaria del programa Oportunidades en el medio rural, sus hijas e hijos sufren una segunda pérdida; la falta del apoyo económico.

Rosa falleció a los 30 años de edad, víctima de violencia intrafamiliar, dejó en la orfandad a Bernardo, María Cruz, Valentina, y Manuel, de 13,12, 7 y 2 años de edad, respectivamente, ahora son también “los huérfanos de Oportunidades”, porque la ayuda que recibía su madre a través del Programa de Desarrollo Humano se suspendió.

El programa Oportunidades, no tiene previsto estos casos ya que, cuando la beneficiaria muere, los apoyos son suspendidos “temporalmente”, mientras se determina el nuevo titular de dicha familia.

Las hijas e hijos de Rosa, originaria de la comunidad de Amatlán de los Reyes, en Córdoba Veracruz, viven bajo el amparo de otra mujer, su abuela materna, Agustina Amador de 50 años de edad.

Agustina mantiene ahora a sus 4 nietos, sus 3 hijos menores de edad y un esposo agonizante, con un ingreso diario de 50 pesos y un apoyo de 320 pesos bimestrales que le otorga el Programa Federal Oportunidades.

Para Agustina, Oportunidades “le ha fallado” porque desde que falleció su hija el 12 de diciembre del año pasado, ya no le quisieron ayudar y el padre de los niños es un alcohólico que tampoco le da nada.

En México, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en el 2005 la población ocupada que desempeña actividades y servicios en los hogares como lo hace Agustina, asciende a un millón 630 mil 185 mujeres.

Este grupo poblacional, tiene una edad promedio de 38 años, una de cada cuatro son jefas de familia, con un promedio escolar de primaria y el 11 por ciento del total es analfabeta, es el caso de Agustina.

Victoria de Becerra, promotora de Oportunidades en la comunidad de Amatlán de los Reyes, explicó a Cimacnoticias que quienes son beneficiados por dicho programa en la comunidad, tienen la obligación de asistir a reuniones en las que se les dan talleres para prevenir enfermedades o para tratar las que ya se tienen.

Además, hay que participar en las faenas de trabajo que nos indiquen, como limpiar las carreteras, el parque ó las canchas, por eso es que cuando nos toca faena, el lugar se ve lleno de mujeres porque somos las beneficiarias directas del programa.

“Como vocal de Amatlán de los Reyes, estoy enterada del caso de Rosa y digo que no esta bien que le quiten la ayuda a sus hijos, porque nadie les da nada a sus hijos que andan vagando en las vías del tren y no van a la escuela”.

La explicación es que se les quitó la ayuda porque murió la madre y ella era el vínculo ya que no hay otro adulto responsable, y la abuela no puede ser responsable porque ya es beneficiaria, y como el abuelo no puede salir, ya se amolaron los chiquillos, añade.

Ejido Cálido, es una pequeña comunidad zoque en el municipio norteño de Jitotol, Chiapas, donde Teresa Rojas Rojas, murió por hemorragia al parir a su segundo hijo, ella apenas llegaba a los 20 años de edad. También contaba con el apoyo de Oportunidades.

Su primogénito Fernando, ahora huérfano, tiene dos años, su papá Marcelino Rojas es quien se encarga de su cuidado, quien para poder trabajar se apoya en su padre y en su madrastra, que llegó a su casa luego de que la madre de Marcelino también muriera de parto hace 12 años.

En entrevista el padre de Teresa señaló que al viudo Marcelino lo desaniman mucho las dificultades porque para tramitar el apoyo tiene que ir hasta Tuxtla Gutiérrez.

Madres sin Oportunidades

Los hogares encabezados por mujeres no sólo son más pobres que los de jefatura masculina sino que, además, se encuentran caracterizados por un notable aislamiento social, lo que los hace distintos a los hogares con jefe masculino.

Aislamiento social que se traduce en un menor acceso a los recursos, indica, Mercedes González de la Rocha, en su texto Características, estrategias y dinámicas familiares en México, América Central y el Caribe.

González de la Rocha precisa que las formas sociales que asume la familia en México, rebasan los límites impuestos por el modelo de la familia nuclear, compuesta por una pareja y sus hijos.

Esto es un hecho conocido desde hace tiempo y, sin embargo, las ideas en torno a este modelo prevalecen tanto en el “conocimiento común” como en las ideas y valores que guían la política pública y las normas legales que buscan dirigir el comportamiento de los individuos en su ámbito familiar.

Las mujeres aguantan golpes y cuernos -violencia e infidelidad-porque la alternativa de prescindir del varón golpeador y mujeriego, agudiza la pobreza y el aislamiento social, enfatiza la investigadora.

Durante su matrimonio, Rosa sufrió violencia intrafamiliar, las golpizas que le propinaba su cónyuge le ocasionaron daños a su salud que la llevaron a la muerte y al desamparo de sus hijas e hijos.

Y aunque el programa Oportunidades del gobierno Federal tiene como principal objetivo apoyar a las familias que viven en condiciones de pobreza extrema, como las de Agustina, Teresa y Martha, contradictoriamente también les niega las opciones de educación, salud y alimentación.

06/GT/LR

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