Inicio Marginadas de los frutos de El Cairo, mujeres indígenas, pobres y jóvenes

Marginadas de los frutos de El Cairo, mujeres indígenas, pobres y jóvenes

Por Miriam Ruiz

Pese a que nunca como ahora las mexicanas tienen mayor libertad sobre su maternidad y acceso al trabajo o educación en el mundo, las inequidades económicas generan brechas que marginan a las mujeres indígenas, pobres o jóvenes de los frutos logrados a una década de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (CIPD).

El informe presentado hoy sobre el Seguimiento de la Ejecución del Programa de Acción de la CIPD, destaca la disminución de la fecundidad entre las mujeres mexicanas (seis hijos en 1974 a 2.2 hijos en 2003), la mortalidad materna (5.4 muertes por 10 mil nacidos vivos a cuatro en los últimos 12 años) o el cáncer cervicouterino (de 25 fallecimientos por 100 mil mujeres en 1990 a 16.9 en el 2002).

Establece que “los pueblos indígenas enfrentan la más precaria estructura de oportunidades”. Por ello, todas las cifras de mortalidad se disparan en estas comunidades dispersas y pobres, además de las eventuales pero constantes denuncias en 10 años sobre esterilizaciones forzadas en este grupo.

Por otra parte, “la fecundidad adolescente continúa siendo una preocupación de primer orden, tanto por sus implicaciones en la salud de madres e hijos, como por las repercusiones que con frecuencia tiene en la formación educativa y en las trayectorias de vida de las adolescentes.”

Ello, a pesar de que la fecundidad de las mujeres de 15 a 19 años se redujo de 128.3 a 82 nacimientos por cada mil mujeres entre 1976 y 1994, hasta llegar a 51.4 en 2003 y de que tienen un mayor acceso a los métodos anticonceptivos, al subir de un 14.2 por ciento en 1976 a 40 por ciento en 2002, como asienta el diagnóstico.

Este grupo de edad “registra los mayores niveles de demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos (una de cada cuatro mujeres jóvenes que tienen pareja.) En contraste, en toda la población la anticoncepción en México pasó de 30.2 por ciento a 71 por ciento en el año 2000.

Esta falta de acceso a servicios médicos favorece el que el VIH entre personas de 15 a 24 años se haya duplicado entre 1995 y 2000 (pasando de 1.7 a 3.5 por cada 100 mil persona en ese rango de edad), según el documento de 514 páginas.

Persiste una demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos, peses a que se redujo de 21.5 por ciento en 1987 a 9.8 para el 2000.

“Los niveles más altos en este indicador se presentan en las mujeres más jóvenes, las de menor escolaridad, las indígenas y las que residen en las entidades con mayores rezagos.”

Por lo anterior, el diagnóstico oficial de avances presentado en el Museo de Antropología a la luz de la conferencia efectuada en El Cairo en 1994 donde 186 países avalaron los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, se compromete a fortalecer estos derechos, así como a asegurar el abasto de anticonceptivos e insumos para atender la salud reproductiva.

En su capítulo sobre Equidad de Género y Empoderamiento de la Mujer, el documento elaborado por el gobierno mexicano y la sociedad civil apunta como retos: disminuir la mortalidad materna, oportunidades educativas a las campesinas, empleos femeninos, así como una distribución equitativa del trabajo doméstico y combate a la violencia familiar.

Las inequidades también se reflejan en la arena mundial, “tanto en términos de ingresos, como en términos de acceso a los servicios sociales, económicas y oportunidades de participación política.”, consideró aquí la directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), Thoraya Ahmed Obaid.

Frente a autoridades mexicanas reconoció “como en otros países de este región y otros lados, existen disparidades sociales y económicas profundas que amenazan la cohesión social y de reducción de la pobreza.”

Cerca de 200 millones de mujeres en el mundo en desarrollo carecen de abasto de anticonceptivos efectivos o suficiente información y servicios para prevenir o tratar en VIH, por lo que cada minuto 10 personas más adquieren la infección, según datos del FNUAP.

MAS DISPARIDADES

Mientras que en Europa, la tasa de fecundidad es menor a la llamada tasa de reemplazo (dos hijos por mujer) y la edad promedio es de 40 años, en el africano Níger, se registra una tasa de 5.5 hijos por mujer y la edad mediana es de 15 años.

En las naciones más pobres, particularmente de África, la esperanza de vida era de 35 años y hoy no ha podido pasar de 50 debido a la pandemia del VIH. En contraste en América Latina la esperanza de vida pasó de 52 años en 1950 a poco más de 70 en la actualidad.

Lo anterior según datos de la mexicana Hania Zlotnik, subdirectora de la División de Población de la ONU quien, desde un lado soleado, explicó que hoy nueve de cada 10 gobiernos apoya la planificación familiar y que 55 por ciento de las mujeres en edad reproductiva usan métodos modernos y efectivos de anticoncepción.

2004/MR/GV

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