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Más de mitad de población refugiada en UE son mujeres y niñas

Por Diva Criado*

Un tema de permanente preocupación por estos días tiene que ver con las y los refugiados que llegan a Europa, la forma de acogida en el mejor de los casos,  y su devolución en el peor de ellos.
 
Pero, ¿qué pasa con las mujeres refugiadas? ¿Esas mujeres y niñas especialmente vulnerables, que huyen en busca de un mejor futuro para ellas y sus hijos?
 
Según un informe presentado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), a finales de enero pasado, de las 900 personas que entraron por el Mediterráneo a las costas de la Unión Europea (UE) para pedir asilo, el 55 por ciento eran mujeres, niñas y niños, y muchas de ellas perdieron la vida junto a sus hijos durante el viaje
 
Las mujeres y las niñas que piden asilo tienen necesidades específicas de protección, y plantean preocupaciones distintas de las de los hombres, por lo que las solicitudes de asilo requieren de un tratamiento “especial” cuando se trata de víctimas de violencia machista, de manera que se las proteja de una victimización secundaria durante el procedimiento de asilo, al considerar que en el proceso de integración los derechos de las mujeres y las niñas son más vulnerables a la hora de aplicar la normatividad jurídica, si esos derechos dependen de los hombres.
 
En reiteradas ocasiones se ha subrayado la importancia de que las mujeres puedan presentar una solicitud de asilo independiente de su cónyuge como clave para empoderarlas y evitar la devolución, pero ahora surge otra preocupación, y es que la Comisión Europea pretende hacer una lista común en la UE de países de origen seguros, donde las y los refugiados puedan ser devueltos, situación desfavorable para las mujeres que pidan asilo si en esos países no se les reconocen los derechos civiles, sociales y políticos en  igualdad de condiciones con los hombres, como un principio jurídico.
 
Las formas de violencia y discriminación por razones de sexo son bien claras para las mujeres en lo que respecta a las solicitudes de asilo, en la migración y la solicitud de la protección internacional. El trato que reciben mujeres y niñas varía de un Estado a otro en la UE, en algunos países se reconocen graves deficiencias.
 
Según ACNUR, los casos de violencia sexual y abusos sufridos por mujeres, niñas y niños refugiados son graves durante el desplazamiento, y en los centros de acogida se da porque las instalaciones no disponen de espacios adecuados para que las madres que se alojan cuiden de sus hijas e hijos.
 
El pasado 23 de mayo, la Plataforma de Asociaciones Internacionales “Frontexit” denunció que la Agencia Europea para la Gestión de las Fronteras Exteriores “Frontex” violaba de forma recurrente los derechos fundamentales de las y los inmigrantes, según alegaron.
 
La Agencia recoge la información de la población inmigrante, sin un marco jurídico y sin garantías de que la información no sea utilizada más adelante para justificar su expulsión.
 
También denunciaron que Frontex, en materia de salvamento, no permite una intervención lo suficientemente rápida como para evitar naufragios, por ejemplo, así como su negativa de habilitar un sistema de recepción de quejas, tal como recomendó el Defensor del Pueblo europeo.
 
Frontex, creada en 2004, vigila las fronteras europeas y coordina la cooperación entre los Estados miembro, además de realizar análisis de riesgo, formar a guardias fronterizos, y organizar operaciones conjuntas para el retorno de las y los inmigrantes sin documentados a sus países de origen.
 
DIMENSIÓN DE GÉNERO EN EL ASILO
 
No es por falta de normas jurídicas que el tratamiento de mujeres, niñas y niños, en los actos pertinentes que conforman el sistema común  de asilo europeo se disperse.
 
La carta de la ONU se ha reafirmado en la necesidad de aplicar las disposiciones del Derecho Internacional Humanitario, y el relativo a los Derechos Humanos (DH) que protejan los derechos de las mujeres y de las niñas.
 
La Declaración Universal de DH, documento estructural de normas internacionales sobre las garantías fundamentales, declara que: “La paz en el mundo tiene por base el reconocimiento de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”.
 
Bajo esas premisas, la Declaración de DH subraya que las mujeres desplazadas pueden correr un riesgo especial de violación y agresión sexual, y define como un objetivo para los Estados “ofrecer protección y asistencia apropiados a las personas desplazadas dentro de  su propio país”.
 
La Resolución 1325 cita las fuentes del derecho de forma explícita,  entre los que se encuentran los Convenios de Ginebra de 1949 sobre el Estatuto de los Refugiados y sus protocolos adicionales de 1977, que hablan del derecho al asilo y a la no devolución.
 
En la dimensión del género, la Resolución 1325 establece que se debe proteger a las mujeres de la violencia sexual y de género; y respetar el carácter civil de los campamentos de personas refugiadas y desplazadas internas.
 
La comunidad internacional ha reconocido que la participación de las mujeres es esencial para lograr una paz duradera.
 
Recientemente el Parlamento Europeo emitió la Resolución del 2 de diciembre de 2015, basada en el Informe Honeyball sobre “La situación de las mujeres refugiadas y demandantes de asilo en la UE”, con la que instó a incluir la perspectiva de género cuando se cree el mecanismo de denuncia ante el agente de derechos fundamentales de Frontex, y a responder a las violaciones y garantías específicas a la plena integración de las refugiadas y solicitantes de asilo para evitar toda forma de explotación, abusos, violencia y trata, y a que todas las políticas y medidas de migración y asilo de la UE tengan en cuenta el género en su concepción, ejecución y evaluación.
 
La UE ha integrado el empoderamiento de las mujeres en su plena y efectiva participación como objetivo clave, en consonancia con la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU, en el entendido de que la UE prestará especial atención a la violencia e inseguridad a la que se enfrentan mujeres y niñas en la región.
 
*Este artículo fue retomado de la agencia internacional de noticias La Independent.
 
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