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Maternidad y tareas del hogar impiden a niñas continuar estudios

Por la Redacción

El trabajo del hogar y la maternidad adolescente son los principales obstáculos para que las niñas continúen sus estudios, advirtió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
 
De acuerdo con su estudio “Adolescentes. Derecho a la educación y al bienestar futuro”, el mecanismo de la ONU indica que el rezago social es uno de los principales desafíos para la región en el tema educativo, lo cual implica que la mitad de las y los jóvenes en la región no logren insertarse al mercado laboral o trunquen su acceso a la educación superior.
 
Las autoras María Nieves Rico y Daniela Truco, oficiales de Asuntos Sociales de la División de Desarrollo Social de la Cepal, apuntan que estos obstáculos deben observarse con perspectiva de género, ya que las principales razones que impulsan a las mujeres a dejar sus estudios se concentran en motivos económicos (26 por ciento); desinterés (16 por ciento); quehaceres domésticos y/o maternidad (13 por ciento); trabajo (9 por ciento), y enfermedad (4 por ciento).
 
Estos porcentajes son casi contrarios a los de los hombres, quienes dejan de asistir a la escuela por motivos económicos y desinterés (24 por ciento, respectivamente); trabajo (20 por ciento), enfermedad (4 por ciento), y responsabilidades domésticas (0.5 por ciento).
 
Como se observa, entre las razones más importantes por las que las mujeres jóvenes de la región no van a la escuela están los quehaceres domésticos y la maternidad, como indicó el 16 por ciento de las adolescentes entre 16 y 18 años que no va al colegio.
 
Según el análisis, la relación entre maternidad adolescente y logros educacionales en la región revela que las mujeres que fueron madres en su adolescencia obtienen menores logros educativos que el resto, por lo que no se han beneficiado de los avances en los niveles de escolaridad que muchos países han alcanzado.
 
A esto se suma que en América Latina (AL) una de cada tres mujeres son madres antes de cumplir 20 años; además, casi todos los países de la región se encuentran dentro de las 50 naciones con las tasas de fertilidad en adolescentes más altas del mundo, disminuyendo sólo 1.25 por ciento anualmente durante los últimos 13 años, según información del Banco Mundial.
 
El estudio señala que al menos en Bolivia, Colombia, República Dominicana, Honduras, Haití y Perú –países de AL donde se tuvo información–, los años promedios de educación de una mujer de 20 años o más que no ha sido madre son 11, mientras que para las madres jóvenes son siete.
 
El análisis también identificó que la brecha educacional entre madres y no madres parece estar en aumento, debido a que en las generaciones de mujeres más jóvenes la escolaridad promedio es mayor desde hace dos décadas, pero este efecto ha ido a la inversa entre las mujeres que tuvieron hijos antes de los 20 años de edad.
 
Por esto, el estudio advierte que si la maternidad adolescente reduce la escolaridad y la oportunidad laboral de la madre y si esta realidad es más común en los hogares más pobres, entonces se da uno de los más reconocidos ciclos de “reproducción intergeneracional de la pobreza”.
 
Con respecto al trabajo del hogar, el estudio revela que las mujeres adolescentes que no estudian y tampoco laboran por un ingreso dedican 18 horas semanales a tareas domésticas, mientras que los varones adolescentes dedican menos de seis horas a la semana.
 
Las autoras observan que aunque para su análisis los quehaceres domésticos y el trabajo se estudiaron por separado, saben que si las tareas del hogar formaran parte de la definición de trabajo infantil el efecto negativo en la escolaridad sería más marcado para las niñas que para los niños, debido a la incidencia e intensidad que estas actividades representan por el número de horas que se les dedica.
 
Las horas de trabajo total de las mujeres insertas en el mercado laboral y que también realizan trabajo doméstico son de tres a ocho por semana más que las de los hombres.
 
Como se observó, el desinterés es otro de los factores que motivan a las niñas a abandonar la escuela. Según el estudio, este factor está relacionado con la falta de beneficios y recompensas, reales o percibidas, que las mujeres con mayor escolaridad obtendrán en el mercado de trabajo, toda vez que 67 por ciento de las jóvenes más preparadas tienen empleos precarios.
 
Para hacer frente a la problemática, la Cepal enfatiza en la importancia de que los gobiernos de AL impulsen programas de educación sexual y derechos reproductivos en los sistemas de educación pública.
 
De manera complementaria, la Comisión propone la creación de políticas públicas de prevención de embarazos no deseados, y de no discriminación hacia jóvenes embarazadas o madres adolescentes.
 
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