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Meditaciones, meditaciones y servicio

Por Juana Eugenia Olvera*

Después de haber dado gracias a Dios por haber llegado a ese lugar, relativamente fácil y sin problemas, me quedé dormida. No sé cuánto tiempo habría pasado cuando la puerta del dormitorio se abrió y entró Gurumayi. Se dirigía hacia donde me encontraba y en el instante en que me levanté para saludarla, fue que abrí los ojos y bueno, no había nada. Me acosté de nuevo y me volví a dormir.

En la mañana fuimos a cantar el Guru Gita. Esta ceremonia es lo que da inicio al día y se realiza entre 4 y 5 de la mañana y dura casi dos horas; de ahí va uno a tomar el desayuno que puede ser un cereal salado, o algún guiso vegetariano.

En la cafetería occidental se puede tomar otra cosa ligera, sólo que acá pagas por él. Y no es que el otro no lo pagues, sino que está incluido en el costo de la mensualidad.

Después te integras a la seva que te corresponda. La seva es el servicio que brindas al lugar y puede ser desde lavar verduras, prepararlas para las comidas, estar en la sala de costura y hasta cantar himnos en honor de la divinidad, encargarte de la recolección de basura, lavar platos, etcétera.

En un principio estuve en el salón de costura que es una de las sevas más tranquilas. A las que les tocaba lavar verduras tenían que estar en las cocinas desde las 4 de la mañana y estaban exentas de cantar el guru gita. Era muy pesado y varias personas sufrieron intoxicaciones, dado el alto contenido de desinfectantes que se empleaban.

Como era de esperar, les comenté a las chicas el sueño que había tenido y me dijeron que no fue un sueño, que efectivamente ella fue a darme la bienvenida. Me les quedé viendo y pensando dentro de mí (vaya, qué importante soy).

La semana se fue rápido y pronto la rutina nos llevaba de la mano. Cuando se inició el darshan, Gurumayi comentó que habría una serie de cursos que se impartirían, dado que estaban llegando muchos maestros del extranjero.

Algunos cursos no costaban nada, otros sí y los que ella impartía eran los más elevados (100 dólares americanos), pero en verdad, no sé si debido a la energía de ella, eran cursos que te llevaban al Nirvana, como dicen, pues estabas recibiendo información que no se encuentra en ningún lado y sabes que es real.

Hay una parte dentro de nosotros o por lo menos dentro de mí, que me hacía sentir muy bien y darme cuenta que todo lo que aprendía iba a servirme.

Una de las primeras meditaciones, que la dirigió uno de los monjes del lugar (swami), era básicamente para elevar la kundalini y fue una experiencia increíble. Después de estar practicando las respiraciones y manteniendo la mente en blanco, algo que allá era fácil de hacer, pasaba el monje y nos daba un suave toque en la cabeza.

Cuando me llegó el turno sentí como si un rayo hubiese entrado por el coxis y se hubiera elevado hasta la cabeza. El calor era indescriptible o mejor dicho la energía. Anduve algunos días como tonta y creo que ese día en la parte de la espalda mi ropa interior sufrió las consecuencias: el elástico se quemó como si se hubiera colocado una plancha caliente.

Recuerdo que un chico que estaba sentado en el piso en flor de loto, empezó a brincar y tuvo que ser controlado por el swami a fin de no caer lastimado.

Pero este camino no es para todos. Hubo dos casos: un chico español y una mexicana que prácticamente se quedaron fuera de la realidad. Ella era de Guadalajara y desde que llegó era un poco rara.

Si he de ser objetiva, todos somos un poco esquizofrénicos, dadas las experiencias y visiones que teníamos, y desde luego se necesita tener los pies muy bien puestos en la realidad y tener en la conciencia que toda visión es prácticamente unipersonal. A estas personas las regresaron a sus lugares de origen y asunto arreglado.

Algo que nunca me gustó del todo es que no había información al respecto de las experiencias que se daban, y sobre todo que no se sabía qué hacer con la energía.

Afortunadamente para mí, el tiempo pasado en la gnosis me había preparado para manejarla, lo que creo evitó que me pirara. También me permitió compartir los conocimientos con algunas personas que se sentían perdidas en cuanto a cómo proceder.

*Narradora oral, astróloga y terapeuta.

11/JEO/RMB

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