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¿Menos pobres en el informe?

Por Leticia Burgos Ochoa

El Presidente de la República, Vicente Fox adelantó como un gran logro para su IV Informe, que a cuatro años, en su administración existen menos pobres, logrando disminuir -según datos oficiales- la pobreza extrema al 28 por ciento, pero además, que se alcanzaron las metas del programa “OPORTUNIDADES” al atender a 5 millones de familias, cuestión que le ha merecido al Gobierno Mexicano, nada más ni nada menos, que un reconocimiento de los organismos financieros internacionales. ¿Por qué será?

Según el Ejecutivo Federal, durante los cuatro primeros años de la actual administración pública, cerca de 5 millones de personas, de un total de 25 millones, son “menos pobres”, al superar las limitaciones de ingresos que los condenaba a una deficiencia nutricional, y pasando a ser considerados como población en condiciones de pobreza moderada.

De ser cierto ese descenso de la pobreza extrema, el fenómeno observado sería en el menor de los casos, sólo una recomposición de la pobreza, en la que al inicio del actual gobierno el 54 % de la población se encontraba empobrecida -según datos oficiales- (el 29 % de los cuales eran considerados pobres moderados y el restante 25 % pobres extremos).

Cuatro años después, en 2004, la población pobre sería la misma, es decir, 54 % de la población, pero habría cambiado su composición, para ser ahora 20 % de pobres extremos y 34 % de pobres moderados, ¿Acaso, cambia sustancialmente en algo, la condición de pobres y de la pobreza que prevalece y lacera a la mayoría de la población mexicana?.

Es falto de toda ética que el Presidente de la República lucre con la pobreza, al hacer creer en su IV Informe y en su campaña mediática radiofónica y televisiva, que en cifras existen “menos pobres”.

¡Miente el Presidente, le miente a la nación! Pero, dé dónde saca el Presidente de la República que existen menos pobres, cuando durante la mitad de la actual administración pública 2001-2003, el Producto Interno Bruto (PIB) registró un crecimiento promedio anual menor a uno por ciento, dinamismo a todas luces insuficiente para atender las demandas y necesidades de la población que crece a un ritmo superior del 1.5 por ciento en promedio cada año y de una población Económicamente Activa (PEA), es decir, personas en edad de emplearse, que lo hace de manera aún más acelerada con una tasa del 3 por ciento anual.

Siempre se ha considerado que el mecanismo ideal para mejorar las condiciones de vida de la población es mediante el crecimiento de la economía que permita la generación de empleos bien remunerados, pero en nuestro país no ha sucedido ninguna de esas condiciones entre los años 2000-2003, ¿de dónde saca, pues, el Presidente de la República qué existen menos pobres?

Para ilustrar un poco más y rebatirle con sus propias cifras el informe al Presidente, recordemos que mientras en el mes de diciembre de 2000, cuando se asumió la Presidencia Vicente Fox, el IMSS tenía registrados a 12.7 millones de trabajadores y trabajadoras, en abril de 2004 dicha institución tenía afiliados a 12.5 millones, lo que quiere decir que en ese lapso no sólo no se crearon nuevos empleos, sino que se perdieron 200 mil plazas de trabajo, o dicho en otras palabras, los empleos que se crearon resultaron insuficientes tanto para compensar las plazas que se perdieron, como para atender la demanda que cada año asciende a 1.3 millones de jóvenes que ingresan por primera vez al mercado de trabajo, que de seguro se refugian al empleo informal o emigran en busca de trabajo, cuando sólo se reporta un 3.6 por ciento de desempleo. ¿de dónde saca el Presidente que puede haber menos pobres?

El anuncio de que existen menos pobres para las mujeres, jefas de familia, mujeres trabajadoras, mujeres indígenas y jóvenes, les resulta totalmente ajeno a su realidad. Sólo para ilustrar de nuevo, las mujeres trabajadoras hoy representan el 37 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) que se han visto obligadas en la mayoría de los casos a incorporarse al mercado laboral, para compensar los ingresos perdidos y detener el deterioro de sus condiciones de vida en empleos precarios e informales; salarios por debajo de los alcanzados por los trabajadores para el mismo cargo; es decir, mientras el 60 por ciento de los hombres ocupados percibieron hasta 3 salarios mínimos de ingreso, en las mujeres esa proporción es del 64 por ciento, sin seguridad ni previsión social. ¿Dé donde, entonces, saca el Presidente de la República que existen menos pobres?

Aún suponiendo sin conceder, que vivimos un escenario de recuperación de la economía, pero sin la creación de empleos suficientes y salarios bien remunerados, el resultado no se traducirá en una mejoría del bienestar, ni mucho menos, propicia el progreso social para la mayoría de las familias mexicanas. Habrá menos pobres en el papel que registra el informe, pero en la realidad la pobreza sigue siendo una vergüenza nacional.

*Senadora del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y presidenta de la Comisión Especial que dará a seguimiento a los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez de la Comisión de Desarrollo Social.

2004/LB/LR

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