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Mujer oaxaqueña es asesinada a golpes por su esposo

Por Soledad Jarquín Edgar

Francisca Agustín López tiene un dolor acumulado, miedo, rabia y mucho coraje hacia su ex cuñado Heriberto Vásquez Espinosa, quien el pasado fin de semana mató a golpes a su hermana, María Luisa, en la comunidad de San Francisco Lachigoló.

Con su pequeña en brazos, Francisca explica que no está de acuerdo con lo sucedido, con la saña con la que Heriberto, un albañil de 25 años, mató a golpes a su hermana frente a sus dos pequeños hijos: Juliana de dos años y Rigoberto de cuatro.

Y lo peor, añade la joven madre, es la forma en que “anda manchando la memoria de mi hermana… si mi hermana lo engañaba, él no era nadie para matarla; pero no creo lo que dice, María Luisa no tenía carácter para hacer eso…”

Al final, explica, sólo queremos justicia, que ese mal hombre no salga de la cárcel, que se quede ahí para siempre. No es justo lo que ha hecho, el no es nadie para quitarle la vida a mi hermana.

Luego, dice confundida, los periódicos dijeron cosas horribles, hablan de un “sancho”, de un “amante”, como si estuvieran seguros… eso dijo ese hombre (Heriberto), pero lo único que hace es tratar de justificar su crimen.

Frente a ella, Marcelina Agustín Pérez, la abuela paterna, seca sus lágrimas y señala que María Luisa nunca se defendió de Heriberto, nunca se quejó de su marido con nosotras, era reservada, siempre calladita, pero sabemos que sí la maltrataba, así lo dicen los papeles que nos dieron.

Entrevistadas por Cimacnoticias en su humilde casa de San Agustín Yatareni, municipio conurbado a la ciudad de Oaxaca y lugar de nacimiento de María Luisa, y de donde salió hace cinco años para casarse por lo Civil con Heriberto, Francisca y Marcelina no pueden entender todavía lo sucedido a la más pequeña de la familia, cuyo cuerpo fue enterrado el pasado domingo en el panteón municipal.

Con el cabello amarrado en dos trenza entrecruzadas sobre la cabeza, Marcelina juega con sus pies descalzos y se muestra inquieta. “Yo le dije que no se casara con ese hombre, porque era de otro pueblo, ni siquiera lo conocíamos bien”, recuerda, mientras seca con su delantal las lágrimas que ruedan por su rostro.

Francisca, reitera que no puede entender cómo ninguna persona pudo auxiliar a su hermana a pesar de los gritos que daba… si hasta el niño (Rigoberto, de cuatro años) salió a buscar a su abuela paterna pero no le hizo caso, dicen también que alguien aviso a la autoridad municipal, pero como a esa hora no hay policía en el pueblo (Lachigoló) nadie fue a impedir el crimen.

Heriberto, añade la hermana de María Luisa, dio tres declaraciones distintas ante las autoridades. Primero dijo que había encontrado a mi hermana en la cama con otro; luego que la encontró platicando, luego dijo que eran dos hombres, uno en la puerta y otro con ella.

Pero el niño dice que su papá quería que María Luisa tomara, ella no tomaba, por eso le empezó a pegar. En el hospital del Seguro Social de Tlacolula, donde él mismo la llevó, dijeron que no estaba tomada cuando llegó.

La familia de María Luisa, compuesta por una mayoría de mujeres, que atienden sus hogares y contribuyen a las labores del campo, informó que el resultado de la autopsia practicada reveló que tenía diversas lesiones, como mordidas, fracturas en el brazo y pierna derechas y heridas en la cabeza y cuerpo, además de que fue violada por el que era su esposo.

Este procedimiento judicial les permitió también conocer que María Luisa presentaba lesiones anteriores, por lo que aseguran que Heriberto habría golpeado en varias ocasiones anteriormente a María Luisa.

De los niños, la tía y la bisabuela, consideran que lo mejor es que se queden con Maura, la mama de María Luisa. Los dos están muy tristes. Juliana de dos años es la que más ha sufrido, sobretodo porque “era de pecho todavía” y Rigoberto porque es testigo del asesinato de su madre.

Cuando la vio en la caja, -cuenta Francisca con pesadumbre- Rigoberto me dijo “mi mamá ya tiene llave, así mi papá no le va a poder pegar”.

Ahora, puntualiza la entrevistada, sólo resta ver como se desarrolla el proceso judicial, afortunadamente la misma doctora del hospital de Tlacolula, llamó a la policía cuando mi hermana murió y detuvieron a “ese hombre maldito, todo está en que no lo suelten”.

María Luisa Agustín López fue asesinada por su esposo la madrugada del viernes 9 de abril en su domicilio ubicado en la calle de Morelos, en la comunidad zapoteca de San Francisco Lachigoló, luego de que supuestamente la habría encontrado con otro.

2004/SJE/BJ

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