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Mujeres: más temerarias en el reclamo de derechos laborales

Por Román González

Durante los últimos 22 años las mujeres trabajadoras han protagonizado huelgas de hambre, marchas, mítines, y han acudido a los tribunales del trabajo para exigir el respeto de sus derechos laborales, asegura la investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-Iztapalapa), Ana Alicia Solís de Alba.

Así, dice Solís de Alba, sin lugar a dudas los datos ponen en entredicho la idea predominante sobre la docilidad, la tolerancia y la menor disposición de las mujeres trabajadoras para participar en la lucha sindical y exigir sus derechos laborales.

En vísperas de la conmemoración del Día del Trabajo, la participación de la población femenina trabajadora ha incrementado su participación ante la imposición de la política neoliberal y la crisis de representación y representatividad de las dirigencias sindicales.

Para la doctora en Ciencias Sociales y profesora-investigadora de esa institución de educación superior, estos hechos han suscitado el incremento de demandas de mujeres trabajadoras en defensa sus derechos laborales.

En su análisis La lucha institucionalizada de las mujeres trabajadoras, publicado en la revista Trabajadores de la Universidad Obrera de México, número 41, reveló que ante las Juntas de Conciliación y Arbitraje, local y federal, el número de demandas se incrementó por la afectación de los derechos femeninos.

De acuerdo, indica Solís de Alba, con cifras disponibles desde 1985, la cantidad de mujeres trabajadoras que exigieron el cumplimiento de sus derechos laborales, sin acompañarlas de estallamiento de huelga, registraron una tendencia creciente a partir del primer año del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, y hasta el 2001.

En ese sentido, la doctora en Ciencias Sociales, plantea que el número de demandas que las mujeres interpusieron para exigir el cumplimiento de sus derechos laborales, pasaron de 14 mil 779 en 1988 a 58 mil 316 en el 2001.

El contenido del estudio señala que durante los últimos 10 años (1991-2001), se acentuaron los recortes del personal al margen de la Ley, los despidos selectivos y los despidos políticos utilizados por los patrones y por los gobiernos en turno, como medidas para reducir los costos laborales, en perjuicio, en este caso, de las mujeres trabajadoras.

En ese sentido, investigadora explica que en el reglón de emplazamientos a huelga, hubo un incremento de participación femenina. Tanto así que su participación en el año 2000, alcanzó un máximo histórico de 220 mil 551 mujeres trabajadoras.

Solís de Alba revela que la huelga es el recurso extremo que la clase trabajadora utiliza en la negociación con los patrones para obtener de ellos los beneficios que le corresponden. “Es justamente en este punto donde la combatividad de las mujeres trabajadoras destaca en mayor medida”

En ese tenor, la académica da cuenta de que la participación de las mujeres entre quienes estallan la huelga es mayor que la de los hombres, a pesar de que su participación entre los asalariados es menor.

Además, refiere la especialista, su participación entre los huelguistas alcanzó niveles considerables, sobre todo en 1986, con 46.6 por ciento; 1990 con 40.6 por ciento, y para el 2001, primer año del “gobierno del cambio”, se registró que 51 por ciento de los huelguistas eran mujeres.

2004/RGL/BJ/SM

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