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Niñas de Papúa Nueva Guinea sufren acoso en escuelas

Por Catherine Wilson*

El acoso sexual que sufren niñas y adolescentes en Papúa Nueva Guinea es uno de los factores que impiden que esta isla perteneciente a Oceanía elimine las desigualdades de género en la enseñanza primaria y secundaria.

La meta, incluida en los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas, prevé erradicar las desigualdades en todos los niveles de la enseñanza para 2015.

La Constitución de este país vecino de Australia asegura la participación equitativa de hombres y mujeres en el desarrollo nacional, pero factores políticos, culturales, sociales y de infraestructura impiden que las niñas y las adolescentes permanezcan dentro del sistema, lo que se refleja en la falta de representación femenina en la fuerza laboral, el gobierno y en los procesos de decisión.

En un listado de 187 países, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) coloca a Papúa Nueva Guinea en el lugar 153 por su situación en materia de equidad de género.

Las jóvenes suelen avanzar en el sistema educativo en promedio hasta el décimo grado, mientras que los varones completan dos años más, finalizando la enseñanza secundaria, según el Departamento de Educación.

COLEGIOS EN MAL ESTADO

Pero la diversidad cultural y geográfica de este país hace que la situación varíe según la zona.

En la Región Autónoma de Bougainville, donde prevalecen las sociedades matrilineales, la escuela tiene 16 mil 120 mujeres y 16 mil 821 varones inscritos.

En Tierras Altas Orientales hay 51 por ciento de niños escolarizados y 36.5 por ciento de niñas. En 2009 había 7 mil 127 varones y 5 mil 872 niñas en tercer año de primaria. Pero en el grado 12 ellos eran notoriamente más, 494 frente a 180.

En esta provincia de Tierras Altas, cuya capital es Goroka y donde la mayoría de la población practica una agricultura de subsistencia y el ingreso promedio es bajo, las niñas están en una situación particularmente desventajosa, sobre todo por la falta de centros educativos.

“El mal estado de las escuelas, en especial en zonas rurales, es un obstáculo importante para logar resultados equitativos en el ámbito educativo”, indicó Arnold Kukari, líder del programa de investigación en educación básica universal, del Instituto Nacional de Investigación.

Betty Hinamunimo, de la no gubernamental Care International, señaló que entre los factores que entorpecen la educación femenina están “la distancia y las barreras culturales y sociales, como el miedo de las familias a enviarlas a las ciudades, donde no tienen garantías sobre su seguridad”.

VIOLENCIA

En Papúa Nueva Guinea las niñas tienen un alto riesgo de sufrir violencia sexual y doméstica, de padecer acoso sexual en las escuelas y explotación comercial, y de contraer el virus de inmunodeficiencia humana (VIH, causante del Sida), lo que pone en peligro su salud y educación.

“Cuando hicimos un estudio sobre la violencia contra niñas y niños en 2005, las niñas de escuelas rurales dijeron que eran acosadas por maestros y por sus compañeros, en especial durante el trayecto de su casa a la escuela” y viceversa, dijo Ume Wainetti, del Centro de Acción contra la Violencia Sexual y Familiar (FSVAC, por sus siglas en inglés), con sede en Port Moresby, capital del país.

Muchas de las adolescentes entrevistadas para esa investigación ya eran madres. Entre las barreras culturales y sociales que las mantienen fuera del sistema educativo está la carga de los cuidados familiares, las labores domésticas y las prácticas matrimoniales tradicionales, que permiten que se casen a los 12 años.

El Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer estimó que un tercio de las niñas del sur del país se casan antes de los 18 años y están criando a sus hijos antes de los 20.

El Plan Estratégico de Equidad de Género 2009-2014 subraya la necesidad de desarrollar actividades en las escuelas del país, para sensibilizar al personal y crear conciencia sobre los problemas de violencia sexual.

IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

Philip Afuti, presidente de la Asociación de Maestros de Papúa Nueva Guinea en las Tierras Altas Orientales y de la escuela primaria Goroka Norte, está dedicado al tema de equidad de género y dijo que 80 por ciento de los profesionales son mujeres. La escuela tiene 630 estudiantes varones y 523 niñas.

“Queremos que ellas tengan las mismas oportunidades que los varones en el sistema educativo”, declaró Afuti. “Hombres y mujeres deben colaborar para construir la nación. Papúa Nueva Guinea solo se desarrollará cuando ambos estén capacitados”, añadió.

El gobierno dio a conocer este año una política de educación subsidiada que dio resultados en la matrícula femenina. Las alumnas no pagan cuota desde el preescolar hasta el grado 10 de secundaria, y las de los grados 11 y 12 sólo abonan 25 por ciento del total.

“Aumentamos la cantidad de mujeres”, indicó Afuti. Incluso “volvieron algunas de las que se habían ido hace unos años”, destacó.

“Pero en la actual coyuntura el sistema educativo no tiene capacidad de absorber a todos ni de suministrar la cantidad de maestros suficientes, para garantizar una educación de calidad”, indicó Kukari.

Además, los mecanismos de apoyo a las niñas que sufren abuso sexual son inadecuados. “Sí hay formas de reparar esos delitos, pero no se comunican a los estudiantes ni a los padres”, dijo Wainetti.

“Es una desgracia que los maestros no puedan hacer nada al respecto antes de que aparezcan los padres del niño o niña en la escuela a golpear al acosador de su hijo”, lamentó Wainetti.

Las niñas capacitadas que se “vuelven adultas saludables, productivas y empoderadas son una fuerza positiva para el cambio político, económico y social”, según el Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer.

*Este artículo fue publicado originalmente por la agencia internacional de noticias IPS.

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