Inicio Nuestro “yo soy corporal” en el camino del Tao

Nuestro “yo soy corporal” en el camino del Tao

Por Carolina Velásquez

Los antiguos taoístas concebían al cuerpo humano como un todo, con mente y espíritu integrados, partían del principio de que la armonía y el equilibrio son algo esencial para la salud.

A través de una serie de prácticas de meditación descubrieron que las emociones se encuentran en los órganos principales y que su energía –junto con la energía vital (Chi) y la energía sexual—puede conectarse, transformarse y circular por los diferentes puntos y canales del cuerpo para reciclarla, conservarla e incrementarla de una forma más evolucionada.

Desde esta perspectiva, al igual que el amor todas las emociones que experimentamos son una energía, una cantidad excesiva de ellas –ya sea ira, miedo, alegría o excitación— pueden dañar nuestros órganos y causar enfermedades.

No obstante, no hay que desechar estas energías, dicen los taoístas, sino trabajar con ellas para limpiarlas y transformarlas.

Para Mantak Chia, director del Healing Tao Center en Tailandia, el cuerpo se regula a sí mismo y tiende de manera natural hacia el equilibrio, siempre que se le permita.

Para Chia, “la enfermedad aparece causada por un bloqueo de energía. El exceso o el defecto de ella en una zona determinada tiene como resultado una enfermedad para esa zona y stress en todo el cuerpo”.

El objetivo de la práctica taoísta, es refinar la energía, depurarla, mediante un proceso de alquimia interna, por el cual podamos aprovechar nuestras virtudes, considera Janette Nutis practicante e instructora certificada del sistema Tao Curativo, por el Healing Tao Center.

“Una tramutación que eleva el nivel energético (ya transformado) al plano espiritual. En este sentido la única energía creativa, preciosa, que tenemos es la sexual. Tiene la capacidad de multiplicar lo que está presente, como una especie de abono que va a amplificar ya sea las emociones negativas o las positivas”, aclara Nutis.

La curación taoísta actual es un sistema práctico al alcance de todas y todos y una expresión moderna de estas tradiciones seculares, conocidas en la antigüedad por un grupo reducido de maestros y de alumnos escogidos cuidadosamente (Sistema taoísta para transformar el stress en vitalidad, 1999).

Esta propuesta nos enseña a corregir este desequilibrio a través de unas sencillas pero poderosas técnicas de meditación –que no dependen de la total ausencia del pensamiento— teniendo presente en la conciencia el flujo de la energía vital (Chi) a través de todo el cuerpo.

Acerca de esta práctica hablaremos en las siguientes entregas.
* Periodista mexicana y psicoterapeuta Gestalt.
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06/CV/LR

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