Inicio Red de Mujeres del Bajío, semilla que florece desde hace 19 años

Red de Mujeres del Bajío, semilla que florece desde hace 19 años

Por Graciela Nieto Urroz*

Empoderamiento y dignificación del trabajo femenino tienen que ser dualidad. Sólo así se logra abrir camino, permanecer y convertirse en semilla que florece y los vientos fuertes no la destruyen, la expanden. Esta es la historia de la Red de Mujeres del Bajío: una semillita que se ha expandido luego de 19 años de labor intensa en la región.

El equipo operativo de esta organización, integrada por Evelyn Sinquin Fuelle (directora), Cecilia Vázquez Piña (responsable del fondo de ahorro), Tatiana Ramos Hernández (responsable de investigación-acción) y Dalia Banda Flores (a cargo del área de comunicación); así como 7 promotoras comunitarias y una contadora de manera externa. Todas sus integrantes defienden “el pensamiento global y el actuar desde lo local”.

La Red se constituyó formalmente como Asociación Civil en 1995, pero promovía la organización de grupos de mujeres desde 1990 en comunidades que entonces pertenecían a 4 Uniones de Ejidos de Guanajuato, al coordinarse los grupos de base en torno al desarrollo de microempresas. Este periodo se caracterizó por acciones de capacitación, asesoría técnica y planeación estratégica.

La Red de Mujeres inició con una fuerte orientación hacia el impulso de proyectos productivos y desde 1997 se desarrolló un Grupo de Apoyo Mutuo, debido a la demanda de servicios financieros por parte de las socias. Actualmente, existen 17 grupos de adultos y menores de edad, en 4 municipios.

Sin embargo, a la par que el aspecto económico, se ha trabajado la atención al bienestar físico y emocional de las mujeres afectadas por el elevado costo psico social de la migración de sus parejas y de sus hijas e hijos, mediante un proyecto de salud alternativa rescatando sus conocimientos en plantas medicinales, incluyendo la elaboración de microdosis.

“Creemos que no podemos renunciar a los sueños ni a la utopía sobre los cuales se fincan nuestros proyectos de vida. Sin embargo, los debemos aterrizar en lo local. Es ahí donde debemos incidir, imaginando nuevas formas de transformación social coherentes con un contexto que se modifica por la revolución tecnológica de los medios de comunicación y los desplazamientos masivos de la población derivados de la globalización”, afirma Evelyne Sinquin, directora de la Red de Mujeres del Bajío

Esta organización está formada por mujeres del medio rural y urbano de colonias populares a través de la colaboración con el programa estatal para zonas urbano marginadas Zumar Contigo, con una escolaridad de primaria o secundaria, ingresos fluctuantes e inseguros, que viven en un contexto de violencia física, sexual, psicológica y económica permanente. Todas están organizadas en grupos de base, en torno a distintas actividades.

Recién se inauguró el Centro de la Red de Mujeres de Apaseo el Alto, que viene a enriquecer el trabajo realizado en otros municipios de Guanajuato.

PROYECTOS PRODUCTIVOS

En una primera etapa (1990-1994) la Red promovió la creación de empresas (molinos, tortillerías, tiendas de abasto, engorda de borregos, tiendas de abasto, panaderías, etcétera) en 17 ejidos de 4 municipios de Guanajuato. La mitad de ellas se cerraron por la migración masiva de familias a Estados Unidos.

A partir de 1997, con el incremento del poder adquisitivo de las mujeres a raíz de las remesas y su tradición de ahorro en tandas y en especie (cría de animales), se abrió un Grupo de Apoyo Mutuo, que sigue ofreciendo servicios demandados por sus socias.

FAMILIA AFECTIVA Y MIGRACIÓN

Guanajuato es uno de los estados con mayor migración de población hacia Estados Unidos. Jerécuaro, Apaseo el Alto, Villagrán y Celaya son municipios donde incide la Red y que sufren emigración masiva.

Este trabajo está orientado a que las mujeres reflexionen sobre la manera en que se vinculan con la migración incluyendo la vida comunitaria y la salud. “Intentamos crear una familia afectiva que aminora el impacto de la soledad experimentada al reproducirse la cadena migratoria con las hijas y los hijos”, refieren las integrantes de la Red.

Y estos procesos de reflexión sobre la posición de las mujeres en nuestra sociedad tiene impacto a nivel personal, familiar, laboral, y comunitario.

“En este sentido, la Red promueve la autogestión debido a que cada persona determina los cambios que puede y quiere realizar para tener mejores condiciones de vida. Prueba de ello es el proceso desarrollado por las promotoras comunitarias en su lugar de origen, venciendo sus miedos; cambios significativos de un proceso de empoderamiento”, afirma el equipo de la Red.

* Periodista y feminista, integrante de la Red Nacional de Periodistas.

09/GN/GG

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