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Relata China Keitesi su vida como niña soldado

Por la Redacción


China Keitetsi tenía nueve años cuando se unió al Ejército Nacional de Resistencia (NRA) de Museveni, en Uganda. Hoy con 28 años de edad, acaba de publicar el libro “Mi vida como niña soldado” donde relata su vida y su experiencia.

En su huída de los malos tratos que sufría en su casa, se topó con los miembros de este grupo rebelde que avanzaba ya con varios niños entre sus filas. En ese momento comenzó la vida adulta de esta niña, que ahora relata su experiencia.

A pesar de los años transcurridos, todavía le cuesta explicar esos diez años de su vida, que le significan revivir el miedo constante, la brutalidad de sus acciones, la pérdida de su infancia y adolescencia.

Sólo era una niña pero a los pocos días de unirse al NRA, China ya tenía un fusil entre sus manos. Nos decían que esa arma sería, desde entonces, nuestra mamá y los mandos militares eran como dioses; sus vidas importaban más que nuestras propias vidas”, relata en un comunicado de Canal Solidario.

Por su ciega obediencia y su lealtad a los jefes, las y los menores soldados son utilizados de parapetos de un ataque, como guardaespaldas o para acciones arriesgadas.

Las niñas, además, deben estar a disposición de las demandas sexuales de los oficiales porque “como mujer, sirves a los mandos. Todo el orgullo que puedas tener se te va. Te sientes sucia”, relata la autora de Mi vida como niña soldado.

Y luego, al volver a la aldea, ya eres distinta a las demás. No te preocupa tu aspecto, nadie quiere casarse contigo porque te tienen miedo y porque no quieren asumir la carga de los hijos que has tenido.

Entre sus recuerdos, China relata el miedo de dar a luz a su hijo cuando tenía 14 años o la experiencia, imborrable ya, del aborto que le practicaron cuando era guardaespaldas de un mando. “Cada vez que veo un cuchillo, siento de nuevo aquella sensación de su filo cortándome las entrañas”.

EN BUSCA DE UNA OPORTUNIDAD

En 1995, China consiguió escapar del ejército, dejó atrás a su hijo y su país, hasta llegar a Sudáfrica. En 1999, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados la envió a Dinamarca, país que la acogió como “una madre”.

Durante toda mi vida nunca pude hablar de mis sentimientos, de mis miedos, de nada. Al llegar a Dinamarca me sentía de nuevo como una niña y allí cuidaron de mí, me ayudaron mucho, explica.

Allí comenzó el proceso de rehabilitación que le ayudó a darse cuenta de que lo normal no es ser madre a los 14 años, ni vivir tantas malas experiencias cuando todavía eres una niña, como ocurre en su país.

Cuando tomas un arma, pierdes tu infancia. La gente no te ve como una niña sólo ve el arma que tienes en las manos. Nuestros líderes creen que eso es normal y nadie se queja, ni los padres ni las madres, continúa China, quien asegura que ahora tiene suerte, puede llorar, sentir, pero hay miles de niñas y niños que no pueden hacerlo.

En la actualidad, China vive en Dinamarca, ha retomado el contacto con su hijo y tiene previsto viajar a Sudáfrica para ver a su hija después de 7 años. Ha decidido dedicar su vida a la infancia.

CHINA, UN CASO DE LOS 500 MIL ACTUALES

Según la Coalición contra la Utilización de Niños Soldado, en el mundo hay cerca de 500 mil niños y niñas soldados combatiendo en casi todos los principales conflictos armados del mundo. En la mayoría de los casos, son secuestrados o arrancados de sus familias, de sus propios colegios o son captados cuando huyen de situaciones familiares difíciles y de la miseria.

Una vez reclutados, reciben instrucción como adultos y deben estar disponibles para lo que haga falta: combatir en primera línea de fuego, acarrear agua, cocinar, actuar como señuelos, mensajeros o espías. Las niñas, además, son utilizadas sexualmente por sus mandos y sufren todo tipo de vejaciones y violaciones.

En febrero de 2002 entró en vigor el Protocolo relativo a la participación de los niños en conflictos armados, ratificado por 86 países, que prohíbe el uso de menores de 18 años en conflictos armados.

A pesar de ello, la Coalición contra la Utilización de Niños Soldado denuncia que la menos 60 gobiernos, entre los que se encuentran Austria, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, continúan reclutando legalmente niños y niñas de 16 y 17 años.

En los últimos dos años, el comienzo de procesos de paz en países como Angola, Afganistán o Sierra Leona ha permitido la desmovilización de 40 mil menores soldado, aunque al mismo tiempo, fueron reclutados cerca de 25 mil en Costa de Marfil y Sudán.

2005/CS/SJ

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