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Respetar derechos de los más desfavorecidos, acuerdo de OSC

Por Georgina Ventura, corresponsal

Un día antes de que concluyera la COP16, el presidente de Bolivia, Evo Morales llegó al centro deportivo “Jacinto Canek” de esta ciudad, para sostener un intercambio con las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), que luchan contra el calentamiento global a nivel mundial.

El mandatario detalló ante las organizaciones que se ha emprendido el camino para conseguir que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconozca los derechos de la madre tierra, como el vivir libre de contaminación.

Enfatizó que en ese marco no es posible seguir permitiendo la extracción, privatización y mercantilización de los recursos naturales. Anunció la necesidad de debatir para la concepción de una nueva tesis o doctrina política basada en la lucha contra el capitalismo a partir de la defensa de la madre tierra, orientada a cambiar las prácticas de producción y consumo que deterioran la naturaleza.

Entre el 5 y el 10 de diciembre, en forma simultánea a la 16 Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 16), diversas organizaciones sociales llevaron a cabo debates e intercambio de experiencias de lucha y realidades que aquejan a los pueblos del mundo a raíz del calentamiento global como la crisis energética, la soberanía alimentaria y la migración, como consecuencia del cambio climático.

La inequidad de género ante la crisis climática, la privatización de los recursos naturales, los derechos de la madre tierra, la mercantilización del agua, los bosques, la minería, las represas, el financiamiento de la crisis, fueron los ejes temáticos que establecieron las bases de las discusiones en los espacios generados en el “Diálogo entre los pueblos”.

Al foro de las organizaciones, asistieron aquí grupos nacionales e internacionales de todos los continentes, obreros, campesinos, indígenas, de mujeres, del movimiento urbano popular, ambientalistas, activistas, intelectuales y jóvenes.

Durante la movilización del 7 de diciembre que organizaron aquí, exigieron que los gobiernos asuman compromisos de reducciones obligatorias de emisiones de gases de efecto invernadero en las cantidades necesarias (50 por ciento), para estabilizar el aumento global de la temperatura en menos de 2 grados, como lo exigen las conclusiones científicas del panel de expertos y supone acordar un segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kyoto.

De acuerdo con las organizaciones, el volumen de reducción de emisiones debe ser definido por la ciencia, bajo el criterio de la salvación del planeta y no el que cada país esté dispuesto a ofrecer.

Dicho volumen necesario debe ser asumido por los mayores emisores de gases, como lo establece el Acuerdo Marco entre las partes y lo establece el protocolo de Kyoto, manteniendo la proporcionalidad de las responsabilidades y compromisos según las emisiones acumuladas.

LA JUSTA TRANSICIÓN

El planteamiento del Diálogo climático entre los pueblos sostiene que el nivel necesario de reducción de emisiones no puede hacerse sin una transición justa, a un cambio profundo del modelo de producción y consumo, que incluye un cambio de matriz energética hacia energías limpias, pero que a la vez no ocupe territorios indígenas o indispensables para la agricultura, la seguridad y la soberanía alimentaria.

La transición también debe ser justa con las y los trabajadores y no destruir empleos y una política pública para re-insertar a los trabajadores-as de los viejos empleos en el nuevo tipo de empleo decente hoy necesario.

La exigencia de la justicia climática de estas organizaciones pasa por exigir que quienes más han dañado a la Madre Tierra tienen la obligación de reducir más sus emisiones, reparar el daño y transferir apoyos financieros y tecnológicos a los países del Sur, para enfrentar el problema.

Los apoyos financieros y tecnológicos no deben ser préstamos, sino pago por reparaciones y reconocimiento de la deuda ambiental. Tampoco deben tener más condicionalidad que usarlos para mitigar el cambio climático, adaptarse y enfrentar los daños sociales causados por él.

Estos recursos no deben ser manejados por el Banco Mundial ni ninguna de las Instituciones financieras internacionales y la banca privada, que han estado apoyando el modelo neoliberal y depredador.

Durante el debate quedó claro que la crisis climática no sólo tiene causas claras, sino responsables evidentes: los países altamente industrializados y sus empresas transnacionales, para las organizaciones, nadie debe evadir su responsabilidad pero debe ratificarse el principio de la Convención, para las organizaciones, la responsabilidad de la crisis es de todos y todas, pero dichas responsabilidades son diferenciadas.

SOLUCIONES A CRISIS CLIMÁTICA

Las organizaciones exigen también verdaderas soluciones a la crisis climática, los mercados de carbono, de la biodiversidad, agrocombustibles, represas, aventuras tecnológicas de consecuencias impredecibles. Rechazaron la mercantilización de la vida, según ellas, la solución está en enfrentar las causas sistémicas en la forma de producir y de consumir.

Proponen la reforestación con plantas nativas, con prácticas ancestrales de las comunidades indígenas y campesinas, evitar la deforestación y degradación de suelos, generada por la misma explotación de los bosques y extracción de recursos naturales de las selvas, con respeto a los derechos de las comunidades que los habitan.

Criticaron a los países industrializados que pretenden acabar con el protocolo de Kyoto y la convención que utilizan las promesas de financiamiento para quebrar voluntades, dividir grupos como el G 77 + China, aislar a Bolivia y a los países del ALBA, culpándolos del fracaso de la COP16, mientras que los verdaderos culpables de este fracaso son los países que continúan promoviendo falsas soluciones.

Al término de la COP16 y del Diálogo climático entro los pueblos, las organizaciones sociales e instituciones esperan transitar con justicia a un nuevo modelo de producción y consumo.

“Las verdaderas soluciones deben incluir un pleno respeto y garantía a todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, ambientales, culturales de los pueblos indígenas y de las mujeres y de las personas más desfavorecidas”, concluyeron.

10/GV/LR/LGL

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