Inicio Se han agotado todas las formas de protesta contra el feminicidio

Se han agotado todas las formas de protesta contra el feminicidio

Por Laura Carrasco
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Feministas del estado de Chihuahua criticaron la reacción del alcalde de esta ciudad, Javier Garfio Pacheco, quien sostuvo que mujeres organizadas “vandalizaron” la estatua del revolucionario Francisco Villa, como parte de la protesta el pasado domingo contra las violencias machistas.
 
Y es que al tomar como punto de partida de la marcha por la “Primavera Violeta” o #24A, a la estatua de Francisco Villa, un grupo de mujeres feministas resignificaron el espacio y escribieron con gis en el templete del monumento la frase “La revolución será feminista o no será”.
 
Ante ello, Garfio Pacheco declaró que si bien la sociedad tiene derecho a manifestarse, se puede hacer de “otras formas”, sin “vandalizar”.
 
La respuesta del presidente municipal causó indignación entre las organizaciones civiles que participaron en la marcha.
 
“Con un bote de pintura, chorros de agua a presión para borrar el gis y unas cuantas horas de trabajo se borran las pintas; sin embargo, todos las instancias dedicadas a protegernos de manera local, nacional e internacional no han despertado la voluntad política para que desde los gobiernos se haga lo conducente para que dejen de matarnos, no nos han bastado ni han sido suficientes”, dijeron activistas.
 
“Lamentamos la opinión del edil porque intenta polarizar la opinión sobre una movilización histórica para generar un clima de animadversión contra las que salimos a protestar. Dice que hay otras formas de protestar y le preguntamos ¿cuáles son? Porque las hemos agotado todas y el feminicidio sigue en aumento y la brutalidad con que se mata a las mujeres también”, abundaron.
 
Chihuahua es un estado tristemente célebre a nivel mundial por el feminicidio y las desapariciones de mujeres, lo que ya le valió una condena al Estado mexicano por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
 
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Asimismo, es una entidad con nula seguridad para las defensoras humanitarias, como la activista Marisela Escobedo Ortiz, quien fue ultimada en la puerta del Palacio de Gobierno de Chihuahua cuando protestaba por la inacción de la autoridad ante el asesinato de su hija.
 
En el colmo, la violencia de género parece estar clavada de manera institucional en el estado, pues la justicia no se aplica con perspectiva de género y frecuentemente se obstaculiza, según han denunciado familiares de desaparecidas y la propia presidenta del Instituto Chihuahuense de la Mujer, Emma Saldaña.
 
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