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Se recrudecen violencia y discriminación contra las migrantes

Por Guadalupe Cruz Jaimes

En 10 años, el panorama para las migrantes centroamericanas en transito y estancia en México se recrudeció por la violencia del crimen organizado, la corrupción de las autoridades, y por la discriminación y obstáculos institucionales para que ellas puedan regular su situación migratoria.

La Ley de Migración, aprobada por el Congreso el pasado 27 de abril, no impedirá las múltiples violaciones a los Derechos Humanos (DH) de las y los migrantes que cruzan el país, toda vez que los criminaliza y no garantiza su integridad, señaló a Cimacnoticias Gretchen Kuhner, del Programa de Mujeres en Migración del Instituto de las Mujeres en Migración (IMUMI).

Con esta legislación se prevé que continúen las transgresiones a los derechos de las mujeres migrantes de origen centroamericano, que se caracterizan por el uso de la violencia sexual por parte de la delincuencia organizada y también de autoridades migratorias y seguridad pública.

EN TRÁNSITO

Las mujeres representan entre 10 y 30 por ciento de las personas migrantes en tránsito por México rumbo a Estados Unidos; se calcula que cada año ingresan al país 400 mil personas.

Las migrantes en tránsito o transmigrantes son víctimas de múltiples delitos en su camino por territorio mexicano cometidos por bandas de la delincuencia organizada coludidas con las policías y autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM), según los testimonios de estas mujeres, apuntó Kuhner.

Ante el crítico panorama el gobierno se deslinda de su responsabilidad, acusó la investigadora. Y por si fuera poco promovió una legislación migratoria que legitima las detenciones arbitrarias de transmigrantes mediante redadas y operativos en los que “las autoridades corren atrás de ellas hasta la selva o el río”.

La mayoría de las centroamericanas paga a traficantes por documentos falsos y se quedan en hoteles, a diferencia de los hombres, quienes viajan en tren y duermen en las casas de apoyo a personas migrantes.

Esa circunstancia aumenta la violencia y extorsión de las migrantes, por eso “en los casos de secuestros siempre hay mujeres”, ejemplificó.

Cuando caen en manos de secuestradores y su familia en su lugar de origen no puede costear el rescate, y tampoco tiene quien envíe el dinero desde EU, ellas cocinan o limpian en las casas de seguridad, donde las mantienen cautivas “como estrategias de sobrevivencia”.

Sin embargo, la mayoría de las mujeres secuestradas son violadas sexualmente y son forzadas a prostituirse.

VAN POR UNA VIDA MEJOR

Las mujeres que salen de sus países lo hacen con la intención de conseguir un empleo que les permita “salir adelante, tener una vida mejor”. Algunas salen solas y cuando se establecen en EU mandan por sus hijos con algún “pollero comunitario” o algún familiar.

La violencia contra las personas migrantes convirtió el paso por México en un “lugar muy arriesgado para que las niñas, niños y adolescentes se trasladen solos”.

Por ello, otras mujeres prefieren viajar con sus niñas y niños con la intención de que sus descendientes crucen con documentos falsos, mientras ellas lo hacen por el desierto. Cada vez son menos las que salen de sus países en busca de la reunificación familiar; el principal motivo de expulsión es la pobreza.

Las circunstancias en que las migrantes viven en México dependen de su condición migratoria. Si tienen un permiso de estancia lo deben renovar cada año y tramitar permisos adicionales para trabajar y para que sus hijas e hijos puedan estudiar, detalló Gretchen Kuhner.

Es por eso que se ocupan sobre todo en empleos informales, como trabajadoras del hogar y carecen de servicios de salud. La falta de regularización migratoria limita sus oportunidades de acceso al empleo formal.

La educación para sus hijas e hijos también se ve limitada por su condición migratoria, ya que sus actas de nacimiento y documentos de identificación tienen que pasar por el INM.

De igual modo, cuando son víctimas de violencia no denuncian por temor a ser deportadas al llegar con las autoridades. Hasta la fecha, cuando las migrantes sufren violencia por parte de su pareja, sus compañeros suelen amenazarlas con la deportación y con quedarse con las hijas e hijos.

La Ley de Migración, mencionó Kuhner, tiene entre sus disposiciones la garantía de educación y atención médica de las personas migrantes en el país, ahora falta que se implementen.

Además, estableció que las actas civiles de registro de niñas y niños, así como de matrimonio estarán desligadas del INM; éste es un aspecto favorable porque ellas se podrán divorciar sin que el proceso tenga que pasar por ese instituto, y sus hijas e hijos tendrán derecho a la educación.

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