Inicio Si una mujer decide libremente, el resultado es la equidad

Si una mujer decide libremente, el resultado es la equidad

Por Anayeli García Martínez

El temor social de que las mujeres ejerzan sus derechos sexuales y reproductivos de forma libre, radica en que esto significaría limitar la voluntad masculina, y transformar las relaciones de género.

Especialistas del Instituto Mexicano de Sexología, coinciden en que las relaciones de género tienen una construcción que se ha dado a lo largo del tiempo, por lo que cualquier posibilidad de cambiarlas genera un temor social.

En opinión de la académica y especialista en perspectiva de género, Gabriela Delgado Ballesteros, en la sociedad mexicana, cada vez son más las mujeres que se apropian de sus derechos sexuales y reproductivos, pero su forma de actuar siempre estará condicionada por el contexto en que se encuentren y por los prejuicios y valores que tienen que enfrentar.

Así, dice, decidir sobre temas como la maternidad y la anticoncepción, se basa en características individuales, es por ello que hay mujeres concientes de sus derechos y los ejercen, mientras que otras no tienen esa posibilidad.

Pero el problema también es cómo la sociedad, inmersa en una política conservadora en donde no se da libertad a nadie y mucho menos a las mujeres, pone restricciones para que las y los individuos gocen de forma libre su sexualidad.

“La importancia de este hecho radica en que no sólo hay un grupo conservador sino que éste tiene el poder de los medios, los servicios y las decisiones; y su moral es matizada por esos valores”, afirma Delgado Ballesteros.

La especialista considera que “el problema de ser dueña del propio cuerpo” radica en que las mujeres podrían tomar decisiones, proyectar su futuro, y como consecuencia, obtendrían libertad y justicia.

“Sí una mujer decide sobre su cuerpo, el resultado sería libertad, una sociedad más equitativa, mayor armonía familiar y un mayor placer a la vida”, afirmó la feminista.

En este contexto, la catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Adriana Ortiz Ortega, opinó que una vez que las mujeres se apropian del derecho a decidir sobre su cuerpo, las sanciones aumentan porque las instituciones públicas implementan normatividades que reprimen esos derechos.

Por esta razón, sostiene que la interrupción legal del embarazo “no tiene que ver con la situación socio-cultural”, porque el tema “oscila en la escena política”.

A decir de Ortiz Ortega, el derecho a decir de las mujeres, la interrupción de un embarazo no deseado, junto con el uso de métodos anticonceptivos, son claros ejemplos de que las políticas e instituciones públicas dictan normas que no necesariamente son aceptadas por la mayoría de la población.

Aunado a ello –afirma- no es lo mismo cómo ven estos derechos, los partidos políticos, la iglesia o los medios de comunicación, “creo que el mensaje sutil que viene de la sociedad en general es que las mujeres se apropien de su derecho a decidir, aunque haya un incremento de las sanciones”.

Pese a las prohibiciones morales o legales, dice la catedrática, las mujeres toman decisiones, ya sea para interrumpir un embarazo no deseado, para utilizar métodos anticonceptivos o para iniciar su vida sexual.

Todo esto implica una dicotomía entre lo que la gente piensa, y lo que hace; “lo cierto es que las mujeres se ven en la necesidad de cambiar sus ideas y sus acciones”. En ello radica la fuerza de los movimientos sociales que promueven los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Las condiciones reales de las personas y los pensamientos conservadores están desconectados, de ahí la importancia de reclamar mayor libertad de elección y políticas publicas acordes a la realidad, enfatiza Ortiz Ortega.

Para la ex coordinadora del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer de El Colegio de México, Adriana Ortiz Ortega, el fondo del tema es el control social, porque “implica acercarnos de la autonomía, confrontarnos con la modernidad, limitar la voluntad masculina”.

Finalmente, ambas expertas coinciden en que el reto de las mujeres es reconocer que no todas tienen las mismas oportunidades y contextos, y entonces hay trabajar para que así sea.

10/AGM/LR/LGL

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