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Sin apoyo, campesinas afrontan efectos del cambio climático

Por Julia Vicuña

El día a día de las productoras rurales de la macro región sur de Perú es sembrar y producir alimentos a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar en condiciones adversas, agravadas por heladas, inundaciones y granizadas que se agudizan por efecto del cambio climático, situación que sólo podrá revertirse si el Estado impulsa políticas de apoyo a la pequeña agricultura.
 
Leonor Yapo Larico (departamento de Arequipa), Tomasa Inquillay Ayma (departamento de Cuzco), y Ricardina Bedoya Meneses (departamento de Puno), productoras rurales que se dedican a la pequeña agricultura, contaron a SEMlac que los embates de la naturaleza disminuyen su producción y los alimentos para ellas y sus familias, incrementan la pobreza, y empeoran la desatención a su salud física y mental.
 
“Estábamos cultivando orégano, pero la helada lo quemó y nos quedamos sin poder comercializar, sin recursos para cubrir nuestras necesidades; los hombres se van a las ciudades en busca de ingresos económicos, nosotras nos quedamos a cargo del trabajo en la chacra (granja) desde muy temprano y, cuando no hay agua, tenemos que empezar a trabajar a las dos o tres de la mañana”, relató Leonor Yapo.
 
Su chacra está ubicada a más de 4 mil metros sobre el nivel del mar, en la provincia de Caylloma, a mil 220 kilómetros al sur de la capital peruana.
 
Por su parte, Tomasa Inquillay criticó la deficiente labor de las autoridades que, hasta ahora, no han asegurado las defensas ribereñas del río Lucre, que al desbordarse en 2010 se llevó su casa y sus cultivos, y todas las de su comunidad, Yanamanchi, en la provincia de Quispicanchi, departamento de Cuzco, a mil 136 kilómetros al sur de Lima.
 
A Ricardina Bedoya, de la comunidad campesina de Arboleda, a 3 mil 900 metros sobre el nivel del mar, las aguas de la laguna Umayo le sumergieron sus cultivos de papa, quinua, cebada y oca de la campaña agrícola 2011-2012, dejándola sin alimentos y sin forraje para sus animales, pues los pastizales se pudrieron de raíz.
 
Durante el foro “Seguridad y Soberanía Alimentaria, Propuestas desde las Mujeres Rurales de la Macro Región Sur”, territorio que agrupa a departamentos del sur de Perú, las mujeres señalaron que para salir adelante cuentan con una agenda de propuestas para que las autoridades locales, regionales y nacionales consideren el impacto diferenciado por género del cambio climático.
 
Blanca Fernández, coordinadora del Programa de Desarrollo Rural del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, organización impulsora del evento, dijo a SEMlac que por lo menos 60 por ciento de los alimentos que se consumen en el país andino son producidos con el trabajo de las mujeres de la pequeña agricultura.
 
“Lamentablemente este sector se encuentra desatendido por el gobierno y altamente expuesto a diversos desastres naturales ocasionados por el cambio climático que afecta en mayor grado a las mujeres y niñas. Tampoco se reconoce el aporte de las productoras rurales a la economía nacional y al cuidado de las familias, trabajo que se encuentra invisibilizado”, puntualizó.
 
Fernández indicó que la situación de desventaja de las mujeres, su estrecha relación con los recursos naturales y su dependencia de la pequeña agricultura son factores que agravan en ellas los efectos de la alteración del ciclo del agua, heladas, sequías y erosión de suelos, producto de este fenómeno mundial.
 
“En consecuencia, se profundizan las desigualdades sociales y de género que les impide el ejercicio de sus Derechos Humanos”, resaltó.
 
La agenda de las productoras rurales, producto de un trabajo colectivo, sostiene que el desarrollo de la pequeña agricultura requiere de urgentes políticas de Estado para superar la situación de postergación de este sector.
 
Plantea medidas para mejorar el acceso de las productoras a los recursos productivos como tierra y agua, así como para garantizar la seguridad alimentaria, el reconocimiento a su trabajo productivo y de cuidado.
 
Entre las propuestas destacan que los gobiernos locales desarrollen programas de capacitación en tecnologías agrícolas y de riego a las productoras rurales para mejorar sus prácticas de manejo del agua, y el fomento de mercados diferenciados de productos orgánicos a precio justo, acompañado de asistencia técnica en comercialización.
 
También reclaman el fomento de la producción y consumo de productos orgánicos andinos, la formación de bancos locales de semillas recuperando las prácticas ancestrales de las mujeres, e incorporándolas en su administración.
 
Igualmente, demandan servicios de salud y de atención y prevención de la violencia de género, con personal capacitado para un trato respetuoso de su identidad y cultura.
 
El documento lo presentó Maribel Chalco, joven productora rural de Quispicanchis, Cuzco, integrante de la Escuela Agroecológica que impulsa el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán.
 
jvicuna@tarea.org.pe
 
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