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Thania logró que el padre biológico de su hijo lo sea también por ley

Por Candelaria Rodríguez

Thania Herbert Fuentes, madre de Gael, ha enfrentado no sólo los retos que su condición de madre soltera le impone, también enfrentó una larga y desgastante lucha en los juzgados para finalmente, junto con su abogado Jorge Campa Martínez, y en un hecho inédito en Chiapas, lograr que Héctor Cortés Mandujano fuera definido legalmente como padre biológico del niño, a pesar de su oposición.

Thania logró “que su hijo fuera reconocido”, al ganar una demanda de paternidad que duró cuatro años, buscando ayuda entre todas sus amigas y amigos comunes. “Cuatro años andando casi sola, sin dinero, preguntándose siempre ¿podré? Pero se dio el valor de iniciar un proceso “para que Héctor le diera nombre a mi hijo. Quería que mi hijo tuviera identidad, un nombre, que supiera quién es su padre, a pesar su negación a reconocerlo”. Y es cuando agarraba fuerzas, recuerda.

Gael tiene casi 7 años de edad y durante las audiencias –dice la mujer— su padre Héctor ni siquiera se dignaba mirarlo. “Y entonces dije ¡Sí!, sí puedo, lo voy a lograr. Y lo logré.

Tenía muchas cosas en contra, explica Thania, pues Héctor, escritor y funcionario, “siempre se ha rodeado de personalidades, y pues tenia o tiene poder. Ese era mi miedo”.

Recuerda con nostálgica tristeza que al saber de su embarazo, Héctor “me mandó al exilio a mi pueblo. Vete a tu casa, tranquila, mientras nace el niño, yo veré que hago acá, preparo las cosas”, me dijo cuando andaba en el cuarto mes de embarazo, en noviembre del 2000.

Pero las promesas se quedaron en el aire, incluso el supuesto amor que él le tenía, y él nunca cumplió con el apoyo durante el embarazo. Reconoce que Gael fue un hijo no planeado, pero era al fin un hijo de ambos, dice Thania. Fue así que se quedó “sin trabajo y completamente sola, recluida en mi pueblo, Chauites, Oaxaca”.

– ¿Qué era lo que querías para tu hijo?—preguntamos.

— Sí, yo quería que Gael construyera su personalidad y su vida a partir de conocer de dónde viene,de quién soy, de quien es su papá, de cómo fui yo. También yo estoy dispuesta a contarle todo a mi hijo. Solo a partir de eso, Gael podrá construir su vida. No me parece un asunto de discurso,es más bien real. Que él sepa que su mamá lo quiere mucho y que ha luchado mucho por él, que hemos estado solos mucho tiempo…

“Creo que vamos a seguir solos, dice y en sus ojos se ve la tristeza, claro, ahora de una manera distinta. Yo no parto del sufrimiento de sentirnos abandonados, sino de salir delante,que su mamá puede y que él también puede”.

Y cuenta. “Me preocupaba mucho que Gael no supiera, o que le contaran cosas que no son ciertas, o que la gente se sintiera con el derecho de llegara decirle cosas que no son ciertas, que solamente se suponen y a mí me dolía mucho que Gael no supiera. Y no tener como la contundencia de decirle ¡éste eres tú!, ¡éste es tu padre! ¡Y ésta soy yo!

DE PUERTA EN PUERTA

Fue un juicio que hoy en Chiapas es objeto de estudio, de análisis, por otros juristas en la materia, pero además ya los abogados se preparan para tomar los casos del derecho a la paternidad que muchas madres buscan para sus hijas e hijos.

“Cuando me decidí a demandar, comencé a buscar asesoría legal, visité varios a abogados y me dijeron que no era fácil demandar”, señala Thania. Muchos abogados no conocíanesa demanda, algunos argumentaron ser abogados de casos laborales, penales y mercantiles, me dijeron que buscara un abogado de locivil y así lo hice, recuerda.

El primero me hizo una serie de entrevistas y vi que no pasaba nada, pasaron dos o tres meses de entrevistas y conversaciones y este hombre me decía que era muy difícil este juicio, y que teníamos que llegar a arreglos, pero no hizo nada. Yo decidí buscar por otro lado.

Busque a otro abogado, le expliqué el caso, y me dijo que así como estaba planteado no íbamos a hacer nada, que yo tenía que decir que había habido violación, maltrato, que había sido por la fuerza, que yo no dijera que había sido con mi consentimiento. Pero eso echaba por la borda toda la relación que existía con el papá de mi hijo, yo no quería mentir. Yo no iba a sostener una mentira a una autoridad y me daba mucho miedo.

Me impresionaba, perotenía que hacerse la demanda con mi palabra, pero todos querían hacerlo más sensacionalista.Luego fui con una jueza que había estado en derechos humanos, me entreviste con ella le plantee el asunto y le dije que no tenía pruebas, como papeles, para iniciar la demanda,que la única prueba era mi hijo y que ahí estaba, era la prueba viviente.

Ella me dijo lo mismo, que así como estaba planteado el asunto no iba a hacer nada. Y ella me dijo “vas a perder tu tiempo, no tienes que hacer nada para iniciar el juicio, tú no tienes ningúnelemento para demandarlo”, insistía.

Yo cada vez estaba más desilusionada de las leyes de México y de Chiapas porque no encontraba manera de demandar, dice Thania.
Pese a la negativa de muchos litigantes, todavía vi a algunos abogados más. Y fue gente del Tribunal quien me mandó con otros abogados, con quienes me entrevisté: una licenciada me dijo lo mismos, que esos casos de paternidad no se ganaban, que hasta ese momento no se había ganado ninguno. O, en el peor de los casos, ni siquiera se presentaban o ni caso hacían los hombres y que no procedían, que esas demandas no proceden nunca, me aseguraban.

Pero yo insistía y pedía que me dejaran entrevistar con algunos de los abogados que ellos tienen, los abogados que siguen de oficio los casos y que atienden de manera gratuita, continúa Thania. Y entonces el abogadome dijo que sí. Fue el primero, después de mucho tiempo, después de casi un año, que me dijo que sí se podía. Era la primera luz de esperanza que tenía. Lo único malo es que en la demanda decía que yo fui concubina de esta persona, y yo no sabía y desconocía lo que es exactamente el concubinato o el amasiato.

No sabía nada de eso en ese momento, detalla la mujer. Por eso, al decir en la demanda que yo fui su concubina de Héctor, la otra parte aprovechó para decir que no fue un concubinato, porque no cohabitamos en la misma casa durante cierto periodo de tiempo. Y entonces parecía que todo iba mal.

Pero el abogado que llevaba el caso fue ascendido de puesto y pusieron en su lugar a una abogada muy joven “que no sabía para dónde jalar, pues nunca había llevado un caso de demanda de paternidad. Thania sintió miedo de que le “botara el juicio, de que no lo dejaran continuar y de que hubiera dinero e influencia de por medio”.

JUICIO HISTÓRICO

Decidió entonces cambiar de abogado y buscó al licenciado Jorge Campa Martínez, quien es el tío de una amiga de Thania. Él reconoció que la demanda estaba mal hecha, pues no hubo concubinato, nunca vivieron juntos, fue una relación de un día, cuando mucho un mes juntos, en casa de amigos.

Yo desconocía que esa situación, recuerda Thania, en vez de ayudarme empeoraba las cosas. Pero Héctor sí lo sabía siguió la demanda y “creo que él fue muy hábil, porque se agarró de las cosas positivas que tenía la demanda y pues ahí siguió su curso.

“Sin embargo, finalmente llegó la sentencia de la demanda a mi favor. Ganamos el juicio, porque él nunca se presentó, explica a Cimacnoticias la mujer. Nunca se presentó a la prueba de ADN. En tres o cuatro ocasiones vino un perito de la Ciudad de México. Ahí me di cuenta que nunca se había hecho la prueba de ADN en Chiapas porque todos estaban muy interesados en ver cómo se hacía eso era en la sala del Tribunal, en lo juzgado de lo familiar.

Y Héctor Cortés, padre de Gael no se presentó. “Luego nos presentamos en varias parte de la Procuraduría con otros médicos que iban a levantar las muestras, a sacarnos sangre con una muestra de cabello. Pero finalmente el señor nunca llegó y nunca pudimos sacarnos la muestra porque él no llego, lo llamaron 7 veces, en un tiempo de año y medio. Mi abogado y yo pedimos la prueba”, relata.

SIN AMPARO POSIBLE

Cortés Mandujano perdió todos los amparos contra la demanda de paternidad, resume Thania, y luego detalla: para la contestación de la demanda, Héctor dijo que no me conoce que no sabe de dónde salí, que estoy mal de mis facultades mentales, que alguna vez se topó conmigo accidentalmente, pero que nunca hubo una relación ni de amistad, mucho menos de casi 4 años.

Ante eso, ella ofreció como testigos a sus amigos y también a otras amistadas que lo eran también de Héctor. “Hay gente que tuvo mucha amistad con él, gente que yo conocí por él”, señala. Y luego algunos de ellos se pasaron “de su lado”. En el juicio había que tomar partido o quedarse al margen, muchos tomaron partido por mí, e incluso sacrificaron su amistad sus buenas relaciones con Héctor, dice.

El testimonio de esas personas en el juicio fue muy valioso, porque eran verdaderos testigos, “gente que convivió mucho con él y conmigo, que hicieron teatro con nosotros. Que nos vio, que nos recibieron en sus casas. Un amigo de San Cristóbal, en cuya casa estuvimos Héctor y yo cerca de un mes, testificó que lo conoce bien y a mí también. Eso le dio mucha verisimilitud al caso, que parecía sostenido en palillos y que en cualquier momento se podían caer, esta muy endeble, no lo sostenía nada más que mi palabra”, argumenta.

Recuerdo, dice Thania que vi a la juez escuchando a los testigos. “Yo estaba muy conmovida también cuando uno de ellos decía que conocía muy bien los rasgos (faciales) de Héctor, porque lo había dibujado muchas veces, y dijo que son los mismos rasgos de Gael. Este amigo lo decía con la voz temblando de la emoción y la indignación que sentía en ese momento”.

“Los testigos fueron muy importantes, una mujer y tres hombres. Era difícil no creerles. Por otra parte, los testigos de Héctor eran dos señores, muy grises, no me conocían, lo conocían solo a él, nunca me había visto, a pesar de que conozco a casi toda la gente que estaba relacionada con él. A estos hombres yo nunca los había visto, y su testimonio fue muy gris, cumpliendo solo con el requisito”.

Así, a pesar de que no había otras pruebas, como cartas, recibos de luz, finalmente los testimonios de la gente le dieron fuerza al juicio. Yo, dice Thania, exhibí una foto donde ambos estamos actuando en una obra de teatro. Él se molestó porque mostré esa foto, pero yo no lo hubiera hecho si él no hubiera contestado de esa manera tan ruin. Sabía que era poco probable que se pudiera comprobar una relación con una fotografía, pero lo que yo quería probar era que no era ninguna desconocida en su vida.

En la foto él me jalaba del cabello y yo tenía una cara de sufrida.

LA JUEZA GRACIELA

Fue que una jueza, una mujer, quien falló a mi favor en el caso, que tiene número de expediente 136/2004, dice Thania. Es la licenciada Graciela Alcazar Castañón.

El primer fallo fue hace más de dos años. El primer juicio no se alargó tanto, vino la sentencia en tiempo, luego vino como una segunda instancia, que yo no entendí bien de qué se trataba, pero era algo como darle un chance a Héctor para que se defendiera de la sentencia.

Se trataba de la prueba de ADN. Él dijo que no lo podían obligar a hacerse la prueba y que no se presentó porque no es su hijo y no tenía por qué presentarse. “Todavía con esta actitud caprichosa, describe Thania, argumentó que se le violaban sus derechos humanos, al tratar de obligarlo a hacerse la prueba de AND, y se agarró de ese derecho.

Y fue a partir de su negación que la Jueza sentenció, y porque el criterio era que si no eres el papá demuéstralo, tienes la posibilidad de demostrarlo ¡hazte la prueba! La prueba es infalible, tiene una probabilidad de fallo del 99.99% es muy buena.

El primer fallo decía que él tenía que reconoceré a Gael porque no se había presentado a demostrar lo contrario y tenía que refutar mi dicho a través de la prueba, no había más. La prueba es ideal.
Hubo un segundo fallo a mi favor: era reiterar que me estaba dando el fallo a mí porque el no se presentaba, nunca se presentó a defender su dicho.

El segundo fallo fue a favor de Thania. Hubo una tercera oportunidad para Héctor, que es el juicio de amparo. Pasó más de un año y finalmente se volvió a ratificar a favor de la mujer.

El proceso de la demanda inició hace poco más de tres años, cuando Gael tenía tres años. Al nacer, su madre le había puesto los apellidos Herbert Fuentes. Ahora habrá que cambiar el acta de nacimiento en Tapanatepec, Juchitán,en Oaxaca, lugar donde fue registrado el niño Gael Cortés Herbert.

08/CR/GG

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