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Tu casa, un templo de armonía

Por Carolina Velásquez*

Hacer de nuestra casa un templo es para la filosofía oriental una base fundamental para lograr la armonía en el ser humano.

Así, para el Feng Shui, señala Pedro Palao Pons en su Guía Práctica sobre cuencos y campanas tibetanos, “la casa es el templo en el que conviven los dioses de la armonía con los demonios del fracaso, orbitando todos ellos en un cosmos energético de complejas y cuantiosas dimensiones, formas y matices” (El sonido mágico de los cuencos y campanas tibetanos, 2001).

¿Cómo alimentar un espacio donde se logre esa armonía?

Para el Feng Shui, al que Palao define como un arte, se busca conseguirla mediante la orientación de las diferentes estancias de la casa, a través de la decoración y siguiendo una cuidada regulación energética.

Con base en este concepto y su conocimiento en el uso de los cuencos y campanas tibetanos, Pedro Palao relaciona esta práctica con las técnicas del Feng Shui, un ejemplo es colocar tras la puerta de entrada unas campanillas colgantes.

La energía fluye cuando las campanillas suenan cada vez que alguien traspasa el umbral de nuestra vivienda, dice, evitando el estancamiento vibracional y limpiando el ambiente.

“De la misma forma, solo hace falta acostumbrarse, podemos disponer de una campana tibetana o normal para efectuar el mismo proceso. En este caso, se tratará de hacer sonar la campana un par de veces cada vez que lleguemos a la casa, o también cuando estemos a punto de salir”, explica.

Cuatro son los pasos a seguir, según Palao, para realizar esta tarea que de adquirirla de manera cotidiana podrá alimentar en las distintas estancias que forman nuestra casa un terreno de armonía.

1. Prender incienso de aroma de pino, luego abrir puertas y ventanas.

2. Hacer un intento por concentrarnos en emitir paz y serenidad a toda la estancia. Colarse en la puerta de entrada y dar tres toques a la campana o el cuenco tibetanos. Continuar por cada una de las ventanas, lo mismo se hará si existe algún espejo (emisores y receptores de energía).

3. Cerrar ahora la estancia. Situarse al centro haciendo un giro envolvente procurando que el cuenco comience a sonar emitiendo su sonido de manera que aumente su intensidad poco a poco.

4. Dejar de tocar el cuenco, permitir que pasen un par de minutos y que el sonido finalice su vibración. Hacer cuatro golpes secos –orientándonos hacia los cuatro puntos cardinales– en el cuenco permitiendo que emita el sonido totalmente.

Este ejercicio puede hacerse también en otros lugares como oficinas, estancias donde se congregan grupos de personas, consultorios médicos o terapéuticos, entre otros.

Con relación a la casa Palao recomienda una atención especial a los dormitorios, limpiándolos una vez a la semana, sobre todo el espacio donde se encuentre la cabecera de la cama.

Si decides retomar esta propuesta, escribe tu experiencia en tu Diario del Cuerpo.

henavv@yahoo.com.mx

*Periodista mexicana, facilitadora de grupos, terapeuta con Enfoque Centrado en la Persona y Gestalt, instructora asociada de Tao Curativo (www.taocurativomexico.com).

07/CV/GG

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