Inicio Urge promover el sexo “más seguro” entre las mujeres

Urge promover el sexo “más seguro” entre las mujeres

Por Concha Colomer Revuelta

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), causante del sida, no elige a sus victimas, pero no es casual que la tendencia de esta enfermedad sea a aumentar en las mujeres. Hace tan sólo 10 años la padecía una mujer por cada 3 ó 4 hombres, ahora ya la mitad son mujeres, unos 10 millones de mujeres en el mundo, y aumenta cada día. ¿Qué es lo que ha sucedido para que se produzca este cambio en la tendencia? ¿Por qué ahora que se tiene más conocimiento científico sobre sus formas de transmisión y de prevención y se dispone de tratamientos para controlarla son las mujeres las más afectadas?

Seguro que hay quien está pensando en causas biológicas de todo tipo, desde mutaciones del virus hasta características anatómicas y fisiológicas que justifiquen que las mujeres sean más susceptibles ahora. Pero no nos engañemos, las causas son otras y es necesario reconocerlas para poderlas abordar seriamente.

Bueno, también se puede usar la tan conocida y preferida estrategia del avestruz, y seguir como si no pasara nada, haciendo más de lo mismo desde las políticas y programas de salud, y esperar a ver hasta donde puede llegar el desastre. Con un poco de suerte hay otro peor que se superpone y difumina éste.

Pero para quien no se sienta avestruz, las reflexiones son otras. Por ejemplo, sabemos que la mejor forma de prevención es el sexo seguro (mejor dicho “sexo más seguro”, porque el hacer sexo, como el vivir, conlleva en si mismo algún nivel de riesgo).

También sabemos que la mayoría de la gente, excepto en algunas partes del mundo, tiene la información suficiente como para hacer sexo más seguro. Pero por otra parte, vemos encuestas de diferentes países, sobre todo europeos y americanos, en las que nos dicen que casi la mitad de los jóvenes que tiene relaciones sexuales con penetración no usan condón, que la mayoría de las mujeres consideran que es difícil exigir a los hombres que usen preservativos, que la mayoría de los varones declaran que si estuvieran infectados por el VIH no se lo dirían a su pareja, y que muchos de los que tienen pareja o están casados mantienen otras relaciones sexuales.

Y estas encuestas se refieren a poblaciones “normalizadas”. Hay que sumar a esto situaciones de mayor violencia como las violaciones, tanto las utilizadas como arma de guerra como las callejeras y las de dormitorio, en las que el riesgo de transmisión del VIH es muy elevado.

Hecha esta pequeña reflexión, parecería que el tema no es vírico. Tampoco parece que se deba a que las mujeres y los hombres no tienen suficiente información sobre cómo hacer sexo más seguro. No, realmente es algo más complejo y necesariamente pasa por el análisis de las relaciones de poder en las parejas, en el sexo, entre hombres y mujeres. Mientras la mujer no pueda elegir qué relaciones sexuales tener, con quién y cómo, tener información sobre qué sería mejor para ella le sirve de bien poco.

Sí, es cierto que más vale estar informada que ser ignorante, pero tener la información no necesariamente proporciona el poder para elegir y decidir. En las sociedades que vivimos, en unas más que en otras, afortunadamente algo va cambiando, las parejas tienen relaciones de poder desiguales, y con demasiada frecuencia las mujeres no pueden negociar sexo seguro o rechazar intercambios no deseados.

¿Qué se puede hacer para romper esta tendencia, para cambiar esa situación?

Según Noeleen Heyzer, directora ejecutiva del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), la comunidad internacional DEBE romper el círculo vicioso de violencia y VIH/Sida mediante las siguientes acciones:

1) Los países deben aprobar y hacer cumplir leyes para disuadir los actos de violencia contra la mujer y reducir la propagación del VIH. UNIFEM está revisando la legislación relativa tanto a la contención de la propagación del VIH/Sida como a la violencia doméstica en varios países. Muchos de ellos poseen leyes al respecto, pero no están siendo implementadas de manera efectiva, lo cual reduce su impacto positivo.

2) Debemos animar a las mujeres VIH positivas a que se atrevan a hablar, a compartir sus experiencias y preocupaciones. UNIFEM está promoviendo el diálogo entre los políticos y las redes integradas por grupos de mujeres seropositivas, de manera que sus percepciones y recomendaciones queden reflejadas en las respuestas de los gobiernos a la violencia y al VIH/Sida.

3) Se debe involucrar a los hombres. Ninguna política o ley que aspire a mejorar la seguridad y la condición de la mujer tiene posibilidad de tener éxito sin la activa participación tanto de hombres como de mujeres. Las recientes campañas antiviolencia que involucran a los hombres en diferentes países han demostrado ser formas innovadoras de tratar la temática de la cultura del macho que perpetúa la violencia y coloca tanto el hombre como a la mujer en riesgo.

4) Finalmente, es crítico asignar los recursos acertadamente. La provisión de fondos para la prevención y el tratamiento del sida está en alza. No obstante, los recursos no deberían ser utilizados solamente para proveer drogas retrovirales o campañas de abstinencia. Deben ser también canalizados para vencer la violencia contra la mujer. Un primer ejemplo de tal mecanismo es el fondo en apoyo de las actividades para eliminar la violencia contra la mujer que fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas y es administrado por UNIFEM.

Es fundamental reconocer la interrelación entre la inequidad de género, la violencia contra las mujeres y el VIH/Sida para hacer frente adecuadamente tanto a la pandemia como a su tendencia de riesgos. El Día Mundial del VIH/Sida, el 1 de diciembre, puede ser un buen momento para ello.

03/CCR/GMT

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